Una tragedia familiar impulsa el deseo de triunfo de venezolano Barroso
Ismael Barroso siempre ha encontrado dentro de la ferocidad del boxeo un remanso de paz para su espíritu, pero tras la muerte de su esposa Leomarys Cermeño a manos de unos ladrones a principios de año, en su natal Venezuela, el guerrero no ha podido encontrar mejor refugio que el ring.
Ese puerto seguro lo acogerá este sábado 12 de diciembre, cuando enfrente por el título interino ligero de la Asociación Mundial (AMB) al inglés Kevin Mitchell (39-3, 29 KO) en la principal arena deportiva de Londres, la 02.
Para Barroso (18-0-2, 17 KO) esta cita en la ocasión perfecta para descargar tanta rabia acumulada desde la pérdida de su esposa y por tantos meses de separación de sus tres hijos, que quedaron en Venezuela al cuidado de otros familiares.
"Han sido unos meses difíciles y por momentos parecía que no iba a pelear, pero ya todo se está aclarando'', expresó Barroso. "Si no peleaba me volvía loco. Esto ha sido mi terapia. El título será la recompensa''.
La recompensa mayor, sin duda, será la oportunidad de retar al también inglés, Anthony Crolla, quien es reconocido como el campeón "regular'' de las 130 libras en un choque que tendría lugar en la primera mitad del 2016.
Para llegar a este momento, Barroso recogió sus penas y las guardó en lo más profundo de su corazón, mientras iba cada mañana al gimnasio de Osmiris "El Moro'' Fernández, su entrenador, en Kendall.
"Barroso ha logrado canalizar todo lo malo que le ha sucedido fuera del cuadrilátero para convertirse en un mejor boxeador, más inteligente'', explicó Fernández. "Pero su principal arma es la pegada. Creo que su volumen de golpes, la fuerza de sus golpes, es algo que se ve poco en estos momentos''.
Mitchell, por su parte, depende demasiado del corazón y puede considerarse un típico fajador que no posee Plan B ni C, sino que se reclina enteramente en el empuje y el deseo de aplastar al rival.
Pero cuando le ha tocado medirse a rivales de consideración no ha lucido bien como cuando enfrentó a Ricky Burns y Michael Katsides, o como le sucedió en su última pelea ante el también venezolano Jorge Linares.
Las tres peleas las perdió por nocaut.
"Y esta va a ser su cuarta en el record'', afirmó Barroso. "Con todo respeto, ninguno de esos tres oponentes poseen la pegada mía. Cuando le entre con mis combinaciones, Mitchell va a lamentar haber aceptado la pelea. He sufrido mucho para llegar hasta aquí. No me importa Mitchell, ni Londres, ni nada. Solo quiero ser campeón del mundo por mis hijos y por mi esposa allá en el cielo. El cinturón se lo debo a mi familia''.
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Esta historia fue publicada originalmente el 10 de diciembre de 2015, 0:35 p. m. with the headline "Una tragedia familiar impulsa el deseo de triunfo de venezolano Barroso."