Muhammad Ali vs. Teófilo Stevenson: la gran pelea que nunca existió
La palabra "apuesta'' siempre ha vivido en las sombras de Cuba, pero la primera vez que la escuché vino asociada a los nombres de Muhammad Alí y Teófilo Stevenson, haciéndola más atrevida, más proscrita, viviendo en los límites de lo permitido.
Sin embargo, en 1977 lo permitido era bien poco en Cuba y el hecho de que los mayores de mi barrio se apasionaran tanto con la posibilidad de un choque entre el mejor de los profesionales y el mejor de los amateurs levantaba en lo posible el manto de secretismo al hablar de lo que no se podía hablar.
"Te apuesto una caja de cerveza'', dijo uno. "Sé hombre y apuesta dinero'', le respondió otro. Y mi barrio tan calmo e insípido se despertaba de la abulia con la sola visión de esos dos gigantes juntos encima de un ring. ¿Acaso lo imposible podría suceder? La Cuba de los 70 vivía el cerrojo ideológico que nos traía la dependiente relación con el campo socialista, ahogando criterios, proyectos y fantasías.
Pero por alguna razón se conocía de la posibilidad de este choque y todo el mundo hablaba de algo distinto, que rompería la monotonía de sus vidas. Se sabía, por ejemplo, que Fidel Castro había dado su visto bueno, que Stevenson había firmado un contrato de intención que le había presentado el entonces joven promotor Bob Arum, y solo se esperaba la respuesta de Alí.
La expectativa era enorme. Era lo más parecido al choque entre Joe Louis y Max Schemeling en los tiempos dramáticos de la Segunda Guerra Mundial. La batalla entre el bien y el mal, entre el capitalismo y el comunismo, entre el mundo libre y la tiranía, valores humanos y materialismo desmedido, en dependencia de quien ofreciera el discurso.
Al final la pelea nunca se dio. Arum había asegurado una bolsa de $5 millones para Alí y de $1.5 millones para Stevenson, que serían pagados al Instituto de Deportes, pero el rey del pugilismo rentado decidió -esa es más o menos la versión- que no existía una verdadera ganancia para su legado en derrotar a un amateur. Una salida elegante para una potencial carnicería.
Fue entonces que comenzó la eterna discusión. Hasta el día de hoy son millones los que se ponen de un lado y del otro. ¿Quién hubiera ganado la gran pelea que nunca existió? Habría que volver a 1977 y entrar en el terreno especulativo antes de caer en el de las pasiones.
A pesar de victorias sobre Ken Norton, Alfredo Evangelista y Ernie Shavers en meses previos, el cuerpo de Alí, con 35 años, empezaba a emitir señales de grietas por donde se escapaban sus habilidades -había recibido muchos golpes en crueles batallas- y meses después deponía su cetro al perder contra Leon Spinks.
Stevenson, por su parte, estaba en el apogeo de su carrera, con 25 años, y llegaría a derrotar a 17 hombres que luego reclamaron para sí el título pesado profesional. Con una pegada similar -o quizá mínimamente menor- a George Foreman y una estatura impresionante.
El propio Foreman declaró en una entrevista que "Stevenson era mucho mejor que todos nosotros. Tenía la mejor derecha en el boxeo. Hubiera mantenido el título profesional de la misma manera que lo mantuvo en los amateurs''.
¿Quién hubiera ganado? Personalmente, creo que la defensa y la experiencia de Alí habrían hecho la diferencia, pero puedo estar equivocado de medio a medio. ¿Quién hubiera ganado? Nunca lo sabremos y la pregunta pasará a la historia como uno de los grandes enigmas del deporte. Especialmente hoy, que ambos deben estar abrazados en el ring del cielo.
Pasaría mucho tiempo para volver a escuchar la palabra "apuesta'' en Cuba, pero ese cuento lo dejo para otra ocasión.
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Esta historia fue publicada originalmente el 4 de junio de 2016, 2:00 p. m. with the headline "Muhammad Ali vs. Teófilo Stevenson: la gran pelea que nunca existió."