Más de 30 tatuajes relatan la vida gitana de astro latino de la MLS
Gregory Garza tiene en su cuerpo más de 30 tatuajes que representan los momentos clave en su vida. Entre todos ellos destaca el de una gitana que luce en el brazo derecho.
Es que así ha sido la vida del lateral del Atlanta United FC de la MLS, quien el domingo jugará un partido muy importante contra el New York City FC en el Yankee Stadium, que será transmitido en horario estelar (4 p.m.) en directo por TV en Univisión.
Garza, de 25 años, integra las selecciones de Estados Unidos desde que tenía 14 años de edad y ha jugado a nivel profesional en Portugal, México y Estados Unidos. Además tiene todas las sangres. Es hijo de mexicano y estadounidense y nació en Texas. Se casó cuando tenía 18 años con una dama brasileña en Portugal.
Y aunque se siente maravillado con el club de expansión en Atlanta no descarta que el balón lo pueda llevar a algún otro país.
“A los 12 años de edad mi entrenador brasileño en Texas me recomendó al Sao Paulo, en Brasil, porque yo quería hacer realidad mi sueño de ser jugador profesional”, comentó Garza en Miami en una visita de promoción del partido que jugará el domingo. “Me acompañó mi madre, y mi padre se quedó trabajando en Texas”.
Dos años se quedó en Brasil y a los 14 fue convocado para la selección de Estados Unidos. Ahí se fue a vivir solo en Bradenton, Florida. Integró la escuadra de las barras y las estrellas que llegó a octavos de final en el Mundial Sub-17 en Surcorea y al año siguiente firmó con el Sporting de Lisboa su primer contrato como futbolista profesional.
“Cumplido mi sueño hice la promesa de estudiar para tener un plan b en la vida”, contó Garza. “Me gradué en gerencia deportiva y luego hice una especialización en negocios internacionales. Así cuando me retire o si sufro una lesión que termine mi carrera como jugador puedo tener otra alternativa para sobrevivir”.
Jugó en todas las categorías de la selección de Estados Unidos, 10 partidos con la dirigida por Jurgen Klinsmann y uno con Bruce Arenas. Dice que sus mejores amigos son los utileros de la escuadra nacional, a quienes conoce y ve desde niño.
Conforme fue transcurriendo su vida tatuó los episodios en su cuerpo.
“Una huella del pie de mi hijo está tatuada en mi brazo y tengo espacio ahí para la huella de mi otro hijo que nacerá pronto”, reveló el jugador. “Tengo el tatuaje de mis mascotas, también de muchos ángeles de familiares que he perdido y me cuidan desde el cielo, versos de la Biblia porque soy religioso y eso me da fe”.
Para hacer su sueño realidad, Garza afirma que pagó un alto precio.
“No sé que haría si mi hijo me pidiera a los 12 años irse de la casa para ser futbolista”, reflexionó. “El negocio del fútbol es muy duro. Preferiría que fuera médico, por ejemplo”.
Llegar a Atlanta luego de jugar con el Estoril, Tijuana y Atlas es algo maravilloso para él.
“Hay 15 entrenadores que se ocupan de los jugadores”, dijo Garza. “El centro de entrenamiento costó $60 millones y tiene todo. Cuando llegué a la ciudad a un equipo de expansión, nadie me conocía, ahora en cambio es un estallido de entusiasmo en Atlanta por su club”.
Garza desea que ocurra lo mismo con David Beckham en Miami.
“Beckham es lo más importante que le ha ocurrido a la MLS”, afirmó. “Fue el genio que ayudó a empezar un nuevo reto y a convencer a los jugadores de que la liga iba muy en serio. Hace solo 10 años de su llegada y vemos sus efectos. Estoy seguro que en Miami hará algo extraordinario”.
Siga a Luis Sánchez en Twitter: @luisfsanchez6
Esta historia fue publicada originalmente el 1 de mayo de 2017, 7:03 p. m. with the headline "Más de 30 tatuajes relatan la vida gitana de astro latino de la MLS."