Fútbol

Avalancha de fútbol en Miami

Fanaticos brasileños y colombianos se mezclaron en las gradas del sun Life Stadium en Miami Gardens el viernes para ver el partido entre las selecciones de sus países.
Fanaticos brasileños y colombianos se mezclaron en las gradas del sun Life Stadium en Miami Gardens el viernes para ver el partido entre las selecciones de sus países. el Nuevo Herald

Fue una invasión amarilla total, el viernes en Miami. Desde la I95, la calle 27 en el norte y por muchas otras avenidas más se desplegaron las banderas y las camisetas de las selecciones de Brasil y Colombia.

La fiebre alcanzó sus temperaturas más altas en las inmediaciones del Sun Life Stadium y en la tribunas, donde el entusiasma debordaba.

Cuando llegó al estadio el ómnibus con la delegación de Brasil, escoltado por ocho policías en motocicleta, se desató la locura. Empezaron a bajar los Neymar, David Luiz, los Robinho y compañía, y una aficionada, pese a lucir la camiseta de Colombia, empezó a dar de saltos y a gritar: “Tengo la foto de Neymar”, y mostraba su celular.

Un grupo de 12 colombianos rompía los tímpanos con una corneta que hacía sonar más de manera delirante.

“Somos seis de Miami y los otros seis han venido expresamente desde Colombia para ver este partido”, dijo Germán Plazas, quien reside en el sur de la Florida. “Hemos venido a ver a nuestra selección. El partido de Miami sí es una revancha. Venimos a demostrar que en el Mundial debimos haber guiado”.

Ambas escuadras se enfrentaron un memorable partido en el Mundial de Brasil 2014, el 4 de julio pasado, y la escuadra anfitriona venció 2-1 a Colombia, que por primera vez en su historia había llegado a cuartos de final en la Copa.

Ese encuentro dejó heridas abiertas. En las afueras del Sun Life Stadium un grupo de aficionados mostraba una banderola con las palabras: “Sí fue gol de Mario Yepes”.

En ese partido disputado en Fortaleza, el árbitro anuló un gol que parecía legítimo al capitán colombiano. Por su parte, el defensor de los cafeteros, Camilo Zúñiga golpeó con la rodilla en la espalda a Neymar y le quebró una vértebra. Brasil no pudo contar con su ídolo y mejor jugador y cayó 7-1 contra Alemania en semifinales, en la peor derrota en su historia.

En un gesto lleno de simbolismo, el entrenador argentino de Colombia José Pekerman nombró capitán de su equipo a Zúñiga para el encuentro del viernes. Bien sabido es que ser capitán en un equipo de fútbol es una distinción que premia el liderazgo y la calidad personal.

“Son cosas que pasan en el fútbol”, comentó Alex Vega, un colombiano que recién llegaba de Tampa y se disponía a ingresar con tres personas más que habían viajado con él. “Fue un partido muy duro el disputado en Fortaleza, había muchas cosas en juego”.

Ese recuerdo de seguro seguía vivo en los cerca de 75,000 aficionados que llenaron el Sun Life Stadium, la noche del viernes. Fue la primera vez que el coloso colgó el letrero de localidades agotadas para un partido de fútbol (soccer) y superó el récord anterior que se produjo en noviembre pasado cuando la goleada 5-0 de Brasil a Honduras fue vista por 71,124 aficionados.

Fue un espectáculo lleno de color, música y ritmo.

Roberta, Gina, Ingrid y Roxana fueron las mulatas del grupo brasileño Skindo de Coral Gables, que alborotó el coloso miamense con su batucada y sus danzas.

“Nuestro grupo refleja mucha alegría y hoy [viernes] es una jornada para ser felices”, comentó el director de Brazil Skindo, Roberto Dias. “Hemos venido con ocho integrantes de nuestro carnaval brasileño para estar a tono con la jornada de fiesta que se vive en el sur de la Florida con ocasión del gran choque entre brasileños y colombianos”.

Mientras sonaban los tambores, aficionados brasileños y colombianos se sumaron a la danza y bailaron de manera frenética, ambos bandos con camisetas amarillas y los colombianos se diferenciaban porque su camiseta luce una franja azul. Abundaron los selfies y la satisfacción inmediata de verse grabado en un aparato digital.

El haitiano residente en Miami, Noel Gane, lucía con orgullo una camiseta brasileña.

“Todos los haitianos somos brasileños”, dijo Gane con picardía. “Esta es una gran noche para el fútbol de Miami. Aquí hay pasión de verdad. 75,000 personas se han dado cita para ver a dos equipos extraordinarios. Eso augura un futuro magnífico para este deporte en el sur de la Florida”.

En realidad se ha producido una avalancha de fútbol en el área de Miami. El sábado juegan las selecciones de Ecuador contra Bolivia y el martes Chile frente a Haití, ambos encuentros en el Lockhart Stadium de Fort Lauderdale. Solo falta que le den pase a David Beckham para que construya un estadio en Miami, y de esta manera el fútbol alcanzará su mayoría de edad en el sur de la Florida.

  Comentarios