Fútbol

La Supercopa de España invierte los papeles (videos de la polémica)

Cristiano Ronaldo, del Real Madrid, se lleva las manos a la cabeza tras ser expulsado en el partido del domingo contra el Barcelona.
Cristiano Ronaldo, del Real Madrid, se lleva las manos a la cabeza tras ser expulsado en el partido del domingo contra el Barcelona. AP

No puede ser. No puede ser que el que pone el espectáculo sea el perjudicado, el expulsado, el castigado.

No puede ser que el que finge salga ileso una y otra vez, sin que pase absolutamente nada.

Cómo explicarle al mundo que el bueno es malo de la película y viceversa.

Es una vergüenza. Algo está mal y así nada se puede preciar de ser lo mejor del mundo. Si eso ocurriese su casa o su empresa seguro usted diría esto está mal y hay que solucionarlo y tomaría sus medidas.

No es el caso de la liga española, allí el inmovilismo impera. Solo basta con analizar lo ocurrido en el partido de ida de la Supercopa de España.

Y es una pena que hoy en vez de hablarse del planteamiento táctico en el primer tiempo, de marcaje de Kovacic a Messi, del tremendo trabajo de Busquets, de la magia de Isco, de la ferrea defensa del Madrid, del penal bien tirado por Messi, de los golazos de Asencio y Cristiano, se esté hablando de los cinco partidos de suspensión a este último y del penalti de Luisito Suárez.

Está muy mal que CR7 se quite la camiseta y que toque al árbitro, pero el silbante debió entender que ese pequeño empujón vino provocado de un error suyo. Un árbitro honesto no hubiese puesto el empujón en el acta.

Lo de Cristiano fue una reacción de impotencia cuando el juez del encuentro le da la espalda tras mostrarle la roja, una reacción de aquel que sabe que no ha hecho nada y que cayó producto del contacto con Untiti.

Se haría justicia si los directivos de la liga suspendieran al Sr. árbitro De Burgos Bengoetxea por 10 partidos: los cinco de Cristiano y otros cinco por no sancionar la simulación de Suárez, que para colmo señaló como penalti.

De Burgos escribió en el acta: (Jugador Cristiano Ronaldo) “Una vez mostrada la tarjeta roja, dicho jugador me empujó levemente en señal de disconformidad”.

Con esto a Cristiano le pueden quitar un partido porque la amarilla fue un error evidente, pero los otros cuatro no se los quita ni Infantino. Según el art. 96 por ese hecho se castiga con suspensión de 4 a 12 partidos. Lo que sí es un hecho es que su protesta indebida le ha  perjudicado al Madrid.

Dicen algunos, “no sería roja si antes no se hubiese quitado la camiseta” y claro que tienen razón. Pero, aunque no me gusta, lo justifico tras haber anotado ese gol sensacional, al igual que justifiqué a Messi meses atrás en el Bernabéu, o Trezeguet en la Eurocopa.

Son momentos únicos, de emoción, de pasión, de euforia, donde lo único que no impera es la cordura o la sensatez, en los que la amarilla se recibe hasta con honor.

Lo curioso es que muchos destacasen, hasta con sana envidia, el torso de Cristiano, sin darse cuenta que en el mundo del fútbol estos comentarios no caben.

Muchos claman a gritos por el VAR (video assistant referee), pero primero hay que profesionalizar el arbitraje. Si vieran como expulsaron a Kaká en la MLS tras consultar el famoso VAR no estarían clamando al cielo como la solución divina.

Hace falta más sentido común entre los señores de negro, y los directivos, y más horas como futbolistas en activo. Igual se necesita un reglamento disciplinario más flexible, que por sobre todas las cosas premie al bueno y castigue al malo, de lo contrario esta comedia de errores continuará y se continuará adulterando la competición.

Por lo pronto solo pido que en este partido de vuelta, estos errores no se repitan.

Siga a Pedro J. González en Twitter: @PedroJulio59

Esta historia fue publicada originalmente el 15 de agosto de 2017, 10:35 p. m. with the headline "La Supercopa de España invierte los papeles (videos de la polémica)."

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