Las playas de Esmeraldas, cuna del fútbol ecuatoriano
A los residentes del caluroso pueblo portuario Esmeraldas les gusta vanagloriarse de que, al menos dos veces al día, tienen la mejor cancha de fútbol del país: la playa cuando la marea está baja.
Un día, en una semana reciente y al tiempo en que docenas de jóvenes corrían de un lado a otro a lo largo de la compacta arena, Manuel Hurtado, un visitante regular de los juegos, dijo que las playas de Esmeraldas son el arma secreta de Ecuador para el Mundial de Fútbol.
“Todo es más difícil de hacer en la arena”, dijo él. “Es más difícil controlar el balón, es más difícil pasar. Cada vez que das un paso es como si dieras 10. Para los hombres que entrenan allí, una cancha de fútbol oficial, es pan comido”, dijo él.
Puede que tenga razón. Por años está lejana provincia escondida a lo largo de la frontera con Colombia, ha producido la mayor parte del talento futbolístico ecuatoriano. Con una población de 531,000, Esmeraldas solo representa el 3% de la población del país. Pero los esmeraldeños tienen 10 de los 23 puestos en el equipo de Ecuador para la Copa Mundial de Fútbol —y eso no incluye al capitán Antonio Valencia, quien nació en el Amazonas pero cuyos padres son de Esmeraldas.
Los espectadores de Miami pudieron ver a algunos de ellos en acción el miércoles, cuando el equipo de Ecuador, clasificado como 26 en el mundo, logró empatar 2-2 contra el equipo número 10 del mundo, Inglaterra, en el Estadio Sun Life. El partido fue el último amistoso de los ecuatorianos antes de que comience el despiadado torneo por la Copa Mundial en Brasil el 12 de junio.
Los muchachos del barrio
La Tri, como se le conoce al equipo, representa una cuestión de orgullo nacional, pero en Esmeraldas, se habla de los jugadores como si todavía fueran los chicos de la vecindad —dejando de ir a la escuela para organizar partidos improvisados.
Hurtado, un programador de computación, ha jugado uno a uno con varios de los miembros del equipo nacional en la playa de Las Palmas. Con frecuencia, los buscatalentos de otras partes de Ecuador vienen a ver los partidos esperando encontrar nuevos talentos, dijo él.
Rafael Washington Erazo, de 48 años, ha convertido su garaje en una galería de fotos para su hijo, Frickson, un defensor del equipo nacional. El otrora maestro y congresista Erazo, dijo que es imposible hablar del fútbol ecuatoriano sin hablar de razas.
En un país donde solo 7% de la población es descendiente de africanos, el equipo nacional de Ecuador está compuesto por casi un 80% de jugadores negros. Y Esmeraldas es una de las pocas provincias predominantemente negras. En contraste, la capital Quito, compuesta mayormente por mestizos y con una población de 2.7 millones de habitantes, no tiene ni a un solo jugador en el equipo de la Copa del Mundo.
“Todo se resume al hecho de que somos negros” dijo Erazo. “Porque somos negros, tenemos esta cultura del deporte y estas habilidades atléticas. De aquí salen los mejores jugadores de baloncesto, los mejores levantadores de pesas y los mejores jugadores de fútbol. Está íntimamente ligado con el color de nuestra piel”.
O de acuerdo a Omar Estupiñán, el presidente de la Federación de Fútbol de Esmeraldas, “la gente aquí tiene músculos hasta en las uñas”.
La región no ha sido tan bendecida económicamente como lo ha sido genéticamente. A pesar de ser el hogar de un importante puerto y de una refinería, el 78% de la población de Esmeraldas vive por debajo del nivel de pobreza —que es una cifra mucho más alta que el promedio nacional. Aquí, como en muchas partes urbanas de Estados Unidos, los deportes son vistos como una de las pocas maneras de salir de abajo, dijo Estupiñán.
La pobreza está muy presente en la escena futbolística de Esmeraldas. Si bien la provincia tiene más de una docena de equipos, la mayoría de estos funcionan con presupuestos muy bajos. Aun cuando los esmeraldeños llenan las filas de las ligas de fútbol en otras provincias de Ecuador y en el mundo, Esmeraldas no ha podido llenar su propio equipo de la División 1, desde el 2006.
John Cagua, es el entrenador del Club Deportivo Esmeraldas Petroleros, el equipo local que tiene la mejor oportunidad de ser subido a la liga premier. Mientras veía a sus jugadores practicar en un campo lodoso en la estación local de policía, dijo que la mayoría de los muchachos talentosos han dejado la provincia cuando eran adolescentes para buscar fama y fortuna en la capital o en la segunda ciudad más grande, Guayaquil donde los equipos tienen sus propios complejos deportivos.
Mientras que Petroleros les paga a sus jugadores entre $500 y $1,000 al mes, muchas ligas locales tratan a sus estrellas como gladiadores, dijo él.
“No es poco común que los jugadores ganen $40 dólares por juego —pero eso es si ganan”, dijo. “Si no ganan, no les pagan”.
Complejos deportivos
El gobierno nacional dice que Esmeraldas es una prioridad de inversión. La administración de Rafael Correa ha invertido más de $240 millones en cinco centros élite de entrenamiento atlético en todo el país, incluido uno en Río Verde, a unos 40 minutos de distancia de la ciudad de Esmeraldas. El lujoso complejo deportivo tiene pistas, gimnasios, canchas de baloncesto y un reluciente campo de fútbol. Pero los equipos locales se quejan de de que el gasto adicional de transportar a los jugadores y alimentarlos hace que el viaje sea limitativo en términos de costos.
Cagua, el entrenador, dijo que sospecha que el resto del país quiere mantener pisado al fútbol de Esmeraldas. Otras provincias tienen dinero pero no tienen el talento, dijo él.
“Para ellos, es beneficioso que no tengamos unos equipos de fútbol bien financiados”, dijo. “De ese modos, pueden robarnos los jugadores sin tener que pagarnos por ellos”.
Como muchas naciones en Latinoamérica, Ecuador está obsesionado con el fútbol —muchas veces hasta llegar al extremo. En el 2001, el entrenador Hernán “El Bolillo” Gómez fue baleado en la pierna luego de que se rehusara a poner al hijo del ex presidente Abdalá Bucaram en el equipo junior nacional.
Las pasiones aquí parecen ser amplificadas por la inseguridad de ser una nación que ha despertado tardíamente al fútbol. Mientras que el vecino Perú calificó para su primer Mundial en 1930 y Colombia debutó en 1962, Ecuador no logró clasificar sino hasta el 2002. Este año, marca apenas la tercera vez que Ecuador ha calificado para el espectáculo de fútbol más grande del mundo.
Cagua dijo que sueña en un futuro cuando los Petroleros puedan tener su propio estadio con tres campos para practicar y un personal de 300 jugadores entrenándose y esforzándose por llegar a la cima. El éxito en Esmeraldas podría hacer del país entero un formidable contendor para la Copa Mundial, dijo él.
“Cuando manejas por Europa, ves un campo de fútbol cada dos kilómetros. Aquí, cada 50 kilómetros tenemos un campo para que las vacas pasten” dijo Cagua. “Pero a pesar de todo, aún estamos produciendo algunos de los mejores”.
Esta historia fue publicada originalmente el 7 de junio de 2014, 0:00 a. m..