Fútbol

Fue una estrella con su selección y ahora vende boquillas para aspiradoras

El “cerebro” de la Suecia tercera en el Mundial 94 y una de las estrellas del fútbol europeo de la década de 1990, Tomas Brolin, vivió una carrera fugaz que acabó de forma prematura por las lesiones, a la que siguieron variados negocios, como la venta de boquillas para aspiradoras.
El “cerebro” de la Suecia tercera en el Mundial 94 y una de las estrellas del fútbol europeo de la década de 1990, Tomas Brolin, vivió una carrera fugaz que acabó de forma prematura por las lesiones, a la que siguieron variados negocios, como la venta de boquillas para aspiradoras. Captura de imagen.

El “cerebro” de la Suecia tercera en el Mundial 94 y una de las estrellas del fútbol europeo de la década de 1990, Tomas Brolin, vivió una carrera fugaz que acabó de forma prematura por las lesiones, a la que siguieron variados negocios, como la venta de boquillas para aspiradoras.

Brolin (Hudiksvall, 1969) debutó en la Allsvenskan (máxima categoría sueca) a los 17 años con el GIF Sundsvall, pero no fue hasta 1990, con su fichaje por el IFK Norrköping, que su carrera despegó de forma meteórica en apenas unos meses.

Sus siete goles en nueve partidos forzaron la convocatoria de un jugador aún no muy conocido por la selección, y los dos que le hizo en un amistoso a Gales lo llevaron a Italia 90, donde fue titular los tres partidos y marcó el único tanto sueco en el Mundial.

El Parma, un recién ascendido a la Serie A italiana, estuvo rápido para fichar a este atacante dinámico y creativo, que podía jugar de delantero, extremo, mediapunta o en el centro del campo.

En el emergente equipo italiano fue clave en la consecución de sus primeros títulos -Copa, Recopa, Uefa, Supercopa-, una brillantez que también trasladó a sus actuaciones con el equipo nacional.

Si en la Eurocopa de Suecia (1992) hizo dos tantos para llevar a semifinales a su selección, dos años después fue el creador del sorprendente equipo que acabó tercero, además de marcar tres goles.

Con 25 años y recién elegido en el once ideal del Mundial, estaba en la cima de su carrera, pero una lesión producida pocos meses después en un partido clasificatorio contra Hungría (se rompió el pie izquierdo) marcó el inicio de su declive.

Una larga convalecencia lo dejó sin sitio en el Parma, que lo vendió por una cifra récord al Leeds, su etapa más negra.

Problemas físicos, presiones, cesiones, las burlas de sus propios aficionados y la prensa por su sobrepeso… y tres años después, se retiró jugando de portero 15 minutos con el equipo de su villa natal, en la cuarta división sueca.

“Me cansé del fútbol, fue muy sencillo. Ya no tenía ganas de ir a entrenarme seis o siete veces a la semana. Algo se perdió. Pasaron muchas cosas en Inglaterra que hicieron que me hartara de todo”, dijo en una entrevista el año pasado al diario Expressen, negando que lo dejara solo por sus problemas físicos.

El recuerdo que dejó en Inglaterra es muy distinto al de Parma o Suecia: en 2003, en una votación de la BBC, fue elegido el peor jugador vivo de la historia del Leeds; en otra de The Times, cuatro años después, el segundo peor extranjero en la historia de la Premier League.

Brolin se dedicó luego a los negocios, la restauración, sector inmobiliario y la firma de aspiradoras de la que es copropietario y que le ha costado más de una burla, aunque a él le da igual: asegura que siempre que va de viaje, incluso de vacaciones, lleva muestras de las boquillas en la maleta para buscar nuevos clientes.

Aparte de su fama de glotón, que su sobrepeso desde hace años confirma, a Brolin -que también ha participado en torneos de póker y en un “reality show” para exdeportistas- le acompaña la de juerguista, aunque pretenda huir de ella.

En 1999 formó Friends in Need, un grupo de pop que incluía al músico Doctor Alban -autor de varios éxitos de la época- y el extenista Björn Borg, con el que grabó un vídeo en el que se los ve bebiendo champán en limusinas, rodeados por mujeres.

Según reveló en su biografía (2012) la cantante sueca Camilla Henemark, quien supuestamente fue amante del rey Carlos XVI, ella, Borg y Brolin protagonizaron una noche una juerga antológica en un céntrico hotel de Estocolmo que acabó en un trío.

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