Fútbol

Francia y Croacia: dos equipos distintos en busca de la gloria en el Mundial de Rusia

Luka Modric, de Croacia, patea un balón durante la práctica previa a la final de este 15 de julio en Moscú.
Luka Modric, de Croacia, patea un balón durante la práctica previa a la final de este 15 de julio en Moscú. EFE

Como si de una pelea entre un judoca y un boxeador se tratase este domingo 15 de julio se enfrentan dos equipos muy diferentes en la gran final del Mundial de Rusia 2018.

A partir de las 11 a.m. Francia y Croacia jugarán el partido de partidos en el estadio Luzhniki, de Moscú, y en su mente hay un solo objetivo levantar la Copa del Mundo.

Será un duelo entre dos estilos dispares, entre dos selecciones muy diferentes y jugadores con un modo muy distinto de ver la vida. Uno es rico, el otro es pobre, uno es virtuoso, el otro es entregado, uno es fuerte, el otro es débil, en nada se parecen, excepto en que han sido los dos equipos que mejor han jugado en este Mundial.

De nada importará el dominio, ni las estadísticas, ni jugar bonito. Las finales no se juegan, se ganan. Y anotar más goles que el rival cobra una vital importancia.

“No hay nada más hermoso que jugar en una final de la Copa del Mundo”, dijo el seleccionador francés Didier Deschamps el sábado.

Francia ha mostrado mejor fútbol y es ligera favorita, pero Croacia a mostrado más temple y más capacidad de sacrificio, y goza de mayor simpatía.

El francés Kyliam Mbappe y el croata Luka Modric parten como grandes candidatos, para apropiarse del Balón de Oro del Mundial, pero sin ninguna duda ambos lo cederían con tal de ganar el Mundial.

“En el momento que crees que [los croatas] van a perder, o parece que están por tirar la toalla, siempre tienen el temple para reaccionar”, dijo Mbappé. “Es un equipo que juega con una enorme intensidad”.

Francia busca su segundo campeonato, tras haber ganado ya una Copa del Mundo en Francia 1998; mientras que Croacia espera ampliar el ‘Club de los Ocho’, ganadores del torneo.

Por otra parte Francia y Croacia protagonizan una final inédita y eso es bueno para él fútbol.

“No podemos estar más orgullosos cuando vemos cuánta alegría hemos traído”, dijo el entrenador Zlatko Dalic. “Gane o pierda, habrá un evento sísmico”.

Los franceses llegaron tras ganar el Grupo C sobre Dinamarca (protagonizando el único 0-0 del Mundial), Perú y Australia. Luego en octavos derrotaron 4-3 a Argentina y en cuartos 2-0 a Uruguay, para terminar imponiéndose 1-0 a Bélgica.

A pesar de su juventud los galos han mostrado mucha madurez y es un equipo sin fisuras en sus líneas y no han necesitado ni prórrogas ni penaltis para llegar hasta aquí.

Todo lo contrario de Croacia que ha jugado tres prórrogas y dos tandas de penales o sea que en sus piernas acumulan un partido más que su rival.

Sin embargo, en ello está su fortaleza. Son niños de la guerra, del exilio, que conocen perfectamente lo que es el sacrificio y ese aprendizaje también lo pondrán en la cancha y seguro jugará su papel.

Croacia ganó el Grupo D por encima de Argentina (a la que goleó 3-0), Islandia y Nigeria. Posteriormente se impuso a Dinamarca en octavos y a Rusia en cuartos ambos por penales. En semifinales eliminó a Inglaterra en tiempo extra.

Mbappé y Antoine Griezmann pueden romper el partido con su velocidad, pero Modric e Ivan Rakitic pueden apoderarse de la sala de máquinas y cambiar el rumbo del juego.

“He pasado por cosas duras en mi vida, lo importante es no rendirse y luchar”, comentó Modric. “Tenemos que dejar las emociones de lado para dar todavía más en la cancha porque es la final del Mundial”.

Ambos equipos jugarán con sus uniformes habituales. Los franceses de azul marino y los croatas con su característico tablero de cuadros rojos y blancos.

Alineaciones probables.

Francia: Lloris, Lucas Hernández, Umtiti, Pavard, Varane, Pogba, Kanté, Matuidi, Mbappé, Griezmann y Giroud.

Croacia: Subasic, Strinic, Vida, Lovren, Vrsaljko, Rakitic, Brozovic, Modric, Pesic, Rebic y Mandzukic.

El duelo será dirigido por el árbitro argentino Néstor Pitana, de gran actuación en este torneo y los ojos del mundo estarán puestos en Moscú, esa que no cree en lágrimas, sin importar quién gane, porque lo que importa es que es la final de la Copa Mundial.

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