Solo falta que el terremoto de la FIFA se lleve a Blatter
Un verdadero terremoto se ha desatado tras el arresto de siete directivos de la FIFA, acusados de corrupción. La policía suiza, a solicitud de las autoridades estadounidenses, los detuvo el miércoles en el hotel Baur au Lac, de la ciudad de Zurich, donde se llevará al cabo el congreso anual de la entidad rectora del fútbol mundial.
Tras este hecho algunos piensan que se ha ensuciado el fútbol; sin embargo, nosotros entendemos que es todo lo contrario. Con esta acción de la justicia este deporte ha comenzado a limpiar su imagen en el mundo.
Ya era hora
Sin dudas ha sido un duro golpe a la corrupción en la FIFA a tan solo dos días de su elección presidencial y resulta penoso que no dimita su actual presidente Sepp Blatter, quien se prepara como si nada hubiese ocurrido para ser reelegido por quinta ocasión.
El presidente de la FIFA, de 79 años, se ha convertido en un verdadero experto en navegar en “aguas sucias” y por ello piensa que es inmune, ignorando que le está llegando su hora.
No es posible que estén implicados por corrupción sus más cercanos colaboradores y él no lo sepa. Si es así que se vaya por inepto. Aunque es poco probable que tenga la decencia de irse.
La entidad que preside, en cambio, anunció el mismo miércoles a la desesperada la suspensión provisional de once dirigentes implicados (los siete detenidos más otros cuatro) en vez de posponer las elecciones y hasta el mismo congreso.
Primer paso
Entendemos que la detención de estos siete directivos de las confederaciones de Sudamérica (Conmebol) y del Norte, Centro y el Caribe (Concacaf) es solo el primer paso para que se acabe de una vez la corrupción en el fútbol.
Y en ese sentido se pronunció la fiscal general de Estados Unidos, Loretta E. Lynch, quien está decidida a llevar la investigación hasta las últimas consecuencias, a pesar de que seis de los siete detenidos se oponen a ser extraditados.
El Departamento de Justicia de EEUU está “determinado a acabar con la corrupción en el mundo del fútbol”, dijo Lynch. “Los detenidos usaron sus puestos para solicitar sobornos a cambio de derechos comerciales, y lo hicieron una y otra vez, año tras año, torneo tras torneo”.
La fiscal general explicó que incluso en la organización de la Copa América del Centenario, que se realizará en EEUU en el 2016 existieron sobornos por valor de unos $110 millones.
Con estas detenciones se inicia un proceso para erradicar estas prácticas corruptas. Esta vez esta suerte de delincuentes se equivocó al cometer sus fechorías en los propios Estados Unidos, un país donde, además de cumplirse la ley, está creciendo el fútbol de forma exponencial.
Justicia de EEUU
“El anuncio de hoy [miércoles] debe enviar el mensaje de que ya es suficiente. Voy a dejar algo claro: esta acusación no es el último capítulo en nuestra investigación“, comentó la secretaria de Justicia interina, Kelly Currie. “El fútbol necesita una nueva oportunidad, con instituciones honestas que respalden un deporte que es amado en todo el mundo, y cada vez más aquí. Este es el comienzo, no es el final”.
Miami
Al tiempo que se producían las detenciones en Suiza, en Miami saltaba la sorpresa al conocerse que estaban registrando la sede de la Concacaf en Miami Beach.
Posteriormente se pudo ver a agentes del FBI sacando decenas de cajas en busca de más pruebas que apoyaran las acusaciones de delitos como los de organización mafiosa, fraude masivo y blanqueo de dinero, entre otros.
Sudamérica
La única pena es que a tan solo 15 días del inicio de la Copa América, el fútbol de este continente se haya visto manchado por corrupción por causa de algunos de sus dirigentes.
El Departamento de Justicia estadounidense ha pedido la extradición del uruguayo Eugenio Figueredo, representante de la Conmebol en el comité ejecutivo de la FIFA; el presidente de la CONCACAF y vicepresidente de la FIFA Jeffrey Webb; el vicepresidente de la FIFA y líder de la federación de Venezuela, Rafael Esquivel; el presidente de la federación de Costa Rica y candidato al comité ejecutivo de la FIFA, Eduardo Li; el ex presidente de la federación brasileña José María Marín, el funcionario nicaragüense de la FIFA Julio Rocha, y el asesor del presidente de la CONCACAF, Costas Takkas; el ex presidente de la Conmebol Nicolás Leoz; y Jack Warner, ex líder de la CONCACAF
Warner dejó su cargo en el 2011 para evitar sanciones por sobornos en las elecciones presidenciales. El estadounidense Chuck Blazer, su sustituto, se marchó dos años después y ahora coopera con Departamento de Justicia.
Comenzó en diciembre del 2010
Hacía mucho tiempo que se conocían las irregularidades de la FIFA, pero todo estalló después del 2 de diciembre del 2010, cuando se le otorgó la sede de los Mundiales de Rusia 2018 y Catar 2022.
Los representantes de Inglaterra, uno de los países perjudicados notaron estas irregularidades y prometieron descubrirlas.
Y aunque la FIFA descartó volver a elegir las sedes de los dos mundiales, la fiscalía suiza abrió un expediente criminal por este proceso.
Todavía nadie concibe que Catar, un pequeño país con un calor infernal, sin tradición futbolística, sin estadios, sin nada, haya sido votado por encima de países con todas las condiciones.
Ya lo advertimos en su día, que poco a poco todo se sabrá y que esta arbitrariedad no quedará impugne.
La FIFA es una organización inmensamente rica, solo en el 2014 reportó unos ingresos de $5,718 millones, y sus directivos, al no tener ninguna supervisión o fiscalización, estaban acostumbrados a campear a sus anchas. Pero hoy eso se acabó, ya no se verán más horrores.
Al equipo de Blatter y sus secuaces ya le han anotado el primer gol, solo falta que caigan pronto y que gane del príncipe jordano Ali bin al-Hussein. El partido no ha hecho más que comenzar.
Esta historia fue publicada originalmente el 27 de mayo de 2015, 9:55 p. m. with the headline "Solo falta que el terremoto de la FIFA se lleve a Blatter."