Fútbol

Luego del ridículo en la Copa Oro, el fútbol cubano necesita una profunda renovación

Se veía venir. El ridículo hecho por la selección cubana de fútbol en la Copa Oro no es un hecho aislado, ni una casualidad, sino el resultado de los mal que se está trabajando este deporte en la isla en los últimos años.

La falta de recursos es un hecho, pero también un pretexto para esconder la falta de voluntad, de deseos de trabajar por parte de sus responsables, a los que lo único que le importa es estar aferrado al puesto que ostentan.

El estadio Pedro Marrero puede estar falta de pintura,o sus vestuarios carecer de equipamiento, pero no hay razón para que el terreno de juego esté en tal mal estado. Hace falta verdaderos hombres.

Los que peinamos canas recordamos con mucho cariño y respeto a aquellos héroes que sin contar con nada levantaron el fútbol cubano en todas las plazas a lo largo de toda la isla. Lo mismo arreglaban el terreno, que arbitraban, que educaban. Lo hacían todo, por nada, o casi nada, a cambio y las carencias eran entonces las mismas o incluso mayores.

Resulta inconcebible que los resultados sean tan miserables. Ahora que se cuenta con mayores recursos, con la FIFA donando $1 millón al año, con más balones, con más terrenos, con muchos más partidos por televisión y con el auge del fútbol en la Cuba de hoy.

La desidia tras como consecuencia directa el tener el peor campeonato del mundo, la peor estructura y la peor atención al futbolista de toda la CONCACAF.

Si bien fue dura la goleada que recibieron 7-0 ante México, la derrota de este miércoles 3-0 ante Martinica, si Martinica, una islita con poco más de 300 mil habitantes, le ha puesto la tapa al pomo. Cuando se esperaba que Cuba diera por fin un salto cualitativo se presenta en la Copa Oro con la peor selección de su historia, demostrando el retroceso del fútbol en la isla pese a haber sobrepasado en popularidad al béisbol.

Todos claman por la incorporación de los futbolistas que juegan en el extranjero, como hace el resto de selecciones del mundo, y muchos justifican los malos resultados con las llamadas deserciones; pero para salir de este hueco se necesita mucho más que eso. Cuba tiene excelentes atletas y siempre ha tenido grandes jugadores de fútbol, que de haber tenido el proceso adecuado deberían haber estado jugando en los mejores equipos del mundo, pero no llegan porque carecen de un buen entrenamiento y de una adecuada competirción.

El caso de Onel Hernández es diferente. El goleador del Norwich City salió de la isla a los seis años, se crió en Alemania y está a punto de ser el primer cubano que debuta en la Premier League, aunque para él esa no sea su aspiración máxima.

“Mi deseo más grande es jugar con la selección de Cuba”, dijo Hernández..”Hay muchos cubanos por el mundo haciendo las cosas bien y jugaríamos incluso gratis”.

Marcel Hernández, delantero del Cartaginés, es otro que está dispuesto a vestir los colores de la selección cubana después de estra rompiendo las redes en Costa Rica. También se podría convocar al portero Christian Joel Sánchez, del Sporting de Gijón y a Samuel Mahlamäki, del KTP de Finlandia, entre otros.

Igualmente, aunque sea más complicado, se podría permitir el regreso de Osvaldo Alonso, quien brilla en la MLS en Estados Unidos junto a José Luis Corrales, así como Ariel Martínez, Dario Suárez, Maikel Chang y Arturo Diz Pe de otras ligas de EEUU. No son mejores por el mero hecho de jugar fuera, sino que son mejores y punto.

Este equipo Cuba si que no juega a nada. Con una defensa floja, lenta en sus reacciones, sin aptitud, ni actitud. Un mediocampo que no juega a nada y ni siquiera sabe plantarse en el campo, con una delantera ingenua que no le mete un gol al arcoiris. Sin contar a un entrenador como Raúl Mederos con una convocatoria de jugadores muy limitada tanto física como técnicamente, con un planteamiento sin sentido que irremediablemente conlleva al fracaso.

Pero repito llamar “legionarios” a la selección cubana solo es una solución provisional, lo importante es trabajar bien para crear una infraestructura capaz de desarrollar jugadores y mecanismos para que los que jueguen en el extranjero lleguen a representar su patria. No es difícil. Solo se necesita de buena voluntad.

A Cuba aún le queda un partido ante Canadá en la Copa Oro y un millón de dudas en su juego, a ver si esta vez a alguien le importa.

Esta historia fue publicada originalmente el 20 de junio de 2019, 4:51 p. m..

Pedro González
el Nuevo Herald
Pedro González es un experimentado reportero que hace unos 20 años cubre al Miami Heat, la NBA, el Miami Open, la Formula Uno, el judo, los Miami Dolphins, el Inter Miami y todo el fútbol internacional.
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