David Beckham y el supuesto acuerdo con Qatar, una polémica incipiente y evitable | Opinión
David Beckham es, sin duda, el rostro apuesto y carismático del Inter Miami mientras el club se prepara para su segunda temporada en la Major League Soccer.
¿Es ahora también el rostro — de manera dudosa y polémica — de Qatar?
El periódico londinense Daily Mail informó que Beckham ha aceptado ser la “cara mediática” de ese país de Oriente Medio en su preparación para albergar la Copa Mundial de fútbol en 2022. El artículo dice que Beckham cobraría al menos 10 millones de libras esterlinas, o $13.85 millones.
De hecho, eso significa que el presidente y copropietario del Inter Miami ha aceptado ser el embajador de buena voluntad de ese estado del Golfo Pérsico tan famoso como rico.
El acuerdo aún no se ha hecho público porque, según el Daily Mail, Qatar y Beckham, conscientes de la probable controversia, “están discutiendo una estrategia para anunciar el acuerdo”. Un portavoz de Beckham y del Inter Miami dijo que “su equipo de relaciones públicas no tiene comentarios” cuando el Miami Herald le pidió el miércoles que confirmara el acuerdo pendiente o que hiciera algún otro comentario.
Si el reporte procedente de Londres es cierto, parecería una pareja extraña con la cual Beckham se metería en la cama. El nombre del ex capitán de la selección inglesa de fútbol es una marca internacional cultivada y cuidada con esmero. Alinearse con Qatar suena a un acorde extraño y disonante.
El mero hecho de que Qatar organice la Copa Mundial está envuelto en la polémica. Se trata de una pequeña nación de unos 3 millones de habitantes y más pequeña que Connecticut, con una historia mínima en el fútbol y con un clima veraniego brutal. El Departmento de Justicia de Estados Unidos alegó que hubo sobornos masivos para que la FIFA, el organismo rector del deporte, designara a Qatar como sede.
El grupo internacional Human Rights Watch también señala el historial deficiente de Qatar.
El grupo afirma que los trabajadores inmigrantes en ese país, incluidos los que construyen las infraestructuras para la Copa Mundial son objeto de “abusos sistemáticos”.
Apenas recientemente se les concedió el permiso para conducir a las mujeres de Qatar. Las mujeres solteras menores de 30 años no pueden registrarse solas en un hotel.
Los miembros del colectivo LGBTQ no son bienvenidos allí. Las relaciones entre personas del mismo sexo están prohibidas y son castigadas en Qatar, donde no se reconoce el matrimonio entre personas del mismo sexo ni las asociaciones civiles. Un artículo de Forbes en 2019 nombró a Qatar como el segundo país más peligroso para los visitantes homosexuales, solo detrás de Nigeria.
Se ha hablado de que Qatar podría suspender o relajar sus leyes anti-LGBTQ durante el torneo de la Copa Mundial, pero el gobierno qatarí se ha resistido.
El hecho de que Beckham se alíe con un país en el que una pareja gay se enfrenta a entre uno y tres años de cárcel parece especialmente chocante.
En 2007, Beckham se declaró “muy honrado” de ser identificado como un icono gay. Él y su esposa Victoria son muy amigos de la estrella de la música Elton John, que quizá sea la mayor celebridad gay del mundo. Han ido de vacaciones juntos. Los hijos de Beckham se refieren al “tío Elton”, que es el padrino de su hijo Romeo Beckham.
No hay ninguna razón para creer que el apoyo financiero de Beckham a Qatar signifique que está de acuerdo con cualquiera de las violaciones de los derechos humanos de ese país, aunque algunos verán el hecho de que Qatar le pague como una aprobación tácita. Esto hace que la asociación sea mucho más extraña.
Pero no es sorprendente.
Beckham, de 45 años, visita con frecuencia Qatar y terminó su carrera como futbolista en 2013 en el Paris Saint-Germain, club francés de propiedad qatarí. Es muy amigo del propietario de ese club, Nasser-Al Khelaifi. A principios de 2020 se informó de un acuerdo de patrocinio de $175 millones entre Qatar y el Inter Miami, pero no se produjo.
El acuerdo Beckham/Qatar, aunque reportado por un medio de comunicación importante y de renombre, aún no ha sido confirmado ni anunciado, por lo que pueden ocurrir dos cosas mientras tanto.
1. Beckham puede decir que no es así.
2. Beckham puede utilizar la asociación como una oportunidad para hacer el bien. Puede ensalzar la belleza de Qatar y decir por qué cree que será un magnífico anfitrión de la Copa Mundial, al tiempo que se pronuncia a favor de los derechos humanos de los trabajadores inmigrantes, las mujeres y la comunidad LGBTQ, en todas partes... y especialmente en Qatar.
Puede ser algo más que el embajador de un torneo de fútbol. Puede utilizar su influencia para ayudar a que Qatar entre en el siglo XXI.
Si su contrato como embajador de la Copa Mundial le impide hablar, y ser honesto, no debería firmarlo.
Lo único que está en juego en la decisión es el buen nombre de David Beckham.
Esta historia fue publicada originalmente el 11 de febrero de 2021, 1:10 p. m..