Barcelona es justo finalista de la Copa del Rey y el Sevilla no tiene nada que reclamar
El Barcelona se clasificó este miércoles a la final de la Copa del Rey al derrotar 3-0 al Sevilla en tiempo extra en el partido de vuelta en el Camp Nou en el que remontó un 2-0 en la ida.
Fue uno de los mejores partidos del actual curso, cargado de emoción hasta el pitazo final sobre todo porque Dembelé marcó temprano (minuto 12) el 1-0 con un tremendo disparo a la escuadra desde fuera del área, sin que nadie le entrara para culminar una gran jugada personal.
Un gol del Sevilla obligaba al Barça a hacer tres más y uno de los azulgranas mandaba el encuentro a la prórroga, pero el Sevilla se equivocó y en vez de buscar el gol prefirió defenderse durante el resto del encuentro.
Y hasta tuvo la fortuna de salirse con la suya cuando el árbitro José María Sánchez Martínez señaló la pena por derribo de Oscar Mingueza a Lucas Ocampos a la entrada del área. La pena máxima la cobró Ocampo, quien tomó el balón y tiró un penalti de infantiles a las manos del arquero Marc-Andre ter Stegen.
Los sevillistas se quejan con cierta razón de que el defensa culé debió ser expulsado por doble amarilla, pero realmente deberían protestarle a Ocampo por lo que falló, por tirar el juego por la borda. Ahí se perdió la eliminatoria. Los penaltis hay que asegurarlos tirando fuerte lo más cerca posible del palo y si no sabe hacer eso que lo cobre otro.
Al final no se entiende tampoco por qué Diego Carlos trata de salvar un córner y le regala el balón a Antoine Griezmann que sacó su clase para mandar a volar al propio Carlos para poner un centro en la cabeza de Gerard Piqué, quien magistralmente la cabeceó como mandan los cánones para marcar el 2-0 el juego al minuto 94, con la eliminatoria igualada 2-2 forzar la prórroga.
A los cinco minutos del tiempo extra Martin Braithwaite remató en plancha a bocajarro un centro desde la izquierda para el 3-0 que al final le dio el pase a la final.
El Sevilla con 10, por la expulsión de Fernando (92’), y sin alma, solo le quedó el consuelo de protestar una mano de Clemént Lenglet que no lo fue, aunque este es un tema que las últimas resoluciones de IFAB en vez de aclarar la regla, la ha oscurecido, al punto que nadie hoy nadie sabe cuándo es que se sanciona.
Fue sin duda un gran triunfo del Barça y un triunfo del fútbol porque ganó el que hizo más mérito, el que tuvo más fe, el que creó más ocasiones, el que nunca se dio por vencido. Además fue la reivindicación de hombres como Piqué, Braithwaite, Griezmann y Sergio Busquets, de gran partido.
Lionel Messi y Pedri, como ya es costumbre, junto a Busquets y Jordi Alba, se asociaron bien y crearon mucho peligro; aunque eso no se tradujo en gol si mantuvo en jaque a todo el Sevilla en la propuesta insulsa de su DT Julen Lopetegui, a la que le sobró Oliver y DeJong y a la que le faltó Ivan Rakitic y Munir en el once inicial.
Sevilla: si tiras dos tiros a puerta, si no marcas a Dembelé cuando dispara, si desperdicias un penalti, si te dejas empatar en el 94’ , ¿cómo vas a hablar de arbitraje?
En la otra semifinal este jueves 4 de marzo el Athletic Bilbao (Raúl García al 30’ y Alex Berenguer al 112’) se impuso 2-1 en visita al Levante (Roger al 17’), después de empatar 1-1 en la ida en San Mamés y con un global de 3-2 avanzó a la final contra el Barcelona el 4 de abril en el estadio La Cartuja, en Sevilla. De este modo discutirán el títlo los dos equipos con más copas en su historia el Barça con 30 y el Athletic con 23.
Esta historia fue publicada originalmente el 4 de marzo de 2021, 11:21 a. m..