El Real Madrid festeja el día después en que se juntó la cabeza y el corazón
La espectacular victoria del Real Madrid 3-1 ante el PSG en la vuelta de octavos la Champions sigue dando que hablar en el mundo del fútbol por lo heroica, por lo grandiosa, por lo que significa.
No lo podía tener más difícil el Madrid. Perdió 1-0 en la ida y para colmo Kylian Mbappé, bien asistido por Neymar, le clavaba una daga en el corazón al minuto 39, un golazo en toda regla marca de la casa: velocidad, control y disparo fuerte y preciso. El primer tiempo terminó con un PSG dueño del balón y de la eliminatoria con un 2-0 a su favor.
Para colmo Toni Kroos estaba tocado y no alinearon Casemiro ni Mendy para contener al mejor tridente del mundo formado por Lionel Messi, Neymar y un Mbappé desatado, aunque un pelín imprudente. Como consecuencia de ello le anularon por fuera de juego el segundo gol, ¡vaya bicicleta!, el cual le dio alas a los blancos; bueno, eso y los cambios a tiempo de Carlo Ancelotti.
A las dos horas y media de eliminatoria se desató la furia blanca que destrozó el sueño eterno parisino al dejarlos otra vez fuera de la Champions. El elegido se llama Karin Benzema, con sus tres goles, pero el triunfo del Madrid en el Santiago Bernabéu fue una suma de hechos intangibles para muchos inexplicables.
El primero fue el premio al empuje, a la presión alta, al compromiso y finalmente a la calidad de sus ejecutantes. Todo ello propició el error del portero GianLuigi Donnarumma, que por cierto se quedó muy solo, además de ser señalado como el único culpable. El torpedo del ariete francés hundió a Les Parisiens.
Tal vez pudo haber falta al guardameta galo cuando Benzema le pone la pierna delante para impedir su despeje y hay contacto, pero, reglamento en mano, ni le golpea, ni le empuja, ni le zancadillea directamente y falta es aquella infracción que pita el árbitro, que no pitó ni esa, ni las que parecieron haber cometido sobre Vinicius.
Que alguien explique cómo Luka Modric, de 36 años, fue capaz de dejar atrás a Neymar y a Idrissa Gueye al minuto 76 y a toda velocidad filtrar un pase a Vinicius. La cosa no quedó ahí, sino que de nuevo recibió el balón y tuvo la genialidad de hacerle un caño a Presnel Kimpembe en un pase a Benzema, quien la cruzó a las redes para poner el Bernabéu patas arriba con el 2-1.
El Madrid estaba en modo avión y nada más sacar de centro robó el balón y Marquinhos, tras cerrar muy bien a Vinicius, comete la insensatez de pasarla al medio por donde apareció como un rayo Benzema para con un toque maestro poner el 3-1 que le daba el pase a cuartos a su equipo y que hacía tronar al templo de Madrid, ¿suerte? ¿casualidad?
Al final tiros de Modric y Messi (de falta levantaron al respetable de los asientos por lo cerca que pasaron) decretaron el final y se desató la apoteosis. Por el Madrid 21 disparos a puerta (7 entre los tres palos) por 10 el PSG (4).
David Alaba durante la celebración del tercer gol levantaba una silla, como si de un trono se tratase, agregando luego en redes sociales una foto del suceso con el mensaje: “No te sientes en nuestra silla”
Tal vez Mbappé haya firmado su candidatura para ser el Mejor del Mundo junto a Benzema, pero la sensación es que el Madrid demostró que es el Rey de Europa y que ya puede dormir tranquilo aunque no gane la 14ta, donde el Bayern, el Liverpool, el City y el Chelsea son favoritos.
El PSG tiene mejores jugadores, pero el escudo del Madrid es más grande y eso encierra tradición, afición, compromiso y una filosofía de solo vale ganar y volver a ganar, la cual no se compra con dinero. Nadie imaginó semejante remontada y las consecuencias del fracaso con mayúsculas pueden ser notables.
Todo indica que Mbappé se irá al final de temporada para el Real Madrid y fue una pena que no le regalara este título a París.
Neymar volverá a intentarlo y la duda es Messi, quien tras ganar cuatro Champions y no conseguir la quinta pudiera poner este verano rumbo a Miami para jugar en el Inter, lo que sería el mayor bombazo de la historia de la MLS.
Mientras los madridistas no han parado de festejar, y motivos tienen, algunos aún no se creen lo que han vivido. Si bien los aficionados pusieron el corazón, los jugadores pusieron la cabeza y al final la comunión fue perfecta.
Esta historia fue publicada originalmente el 10 de marzo de 2022, 4:17 p. m..