Fútbol

Beckham cae en la trampa del offside

David Beckham visita el Kendall Soccer Park el 5 de febrero del 2014 poco después de anunciar que traería Miami un equipo de la MLS.
David Beckham visita el Kendall Soccer Park el 5 de febrero del 2014 poco después de anunciar que traería Miami un equipo de la MLS. AP

No hay derecho. A cierta distancia observo cómo se está cometiendo un abuso y no me queda otra que sentir vergüenza ajena ante tanto despropósito.

El señor David Beckham escogió a Miami para un proyecto que atraería los ojos de todo el mundo a esta linda ciudad y le proponen- y prácticamente le empujan a- un rincón lleno de problemas.

Después de un año y medio de búsquedas y negociaciones a su grupo no le ha quedado más opción que aceptar construir su estadio a un costado del Marlins Park, por lo que el anuncio de que el exjugador lo “escogió” es la peor forma de decirlo.

Londres, de donde proviene el exjugador, tiene una superficie de 607 millas cuadradas, en las que viven 8.6 millones de habitantes, con 15 estadios de fútbol profesional. Sin embargo, Miami con 2,431 millas cuadradas, y apenas 2.7 millones de habitantes, no tiene ni un estadio de fútbol, ni un lugar para construirlo.

A Beckham, antes de tomar la decisión de crear un equipo en la Capital del Sol, le sedujo la idea de construir su estadio en el Downtown de Miami, al estilo del American Airlines Arena, para unas 25 mil personas (apenas 5 mil más que el AAA), sin embargo todos sus esfuerzos se estrellaron contra un muro de contención.

Hace unos días, cuando solo le quedaban tres meses para que expirara el plazo dado por la MLS para iniciar el proyecto, se dio a conocer que el grupo de Beckham finalmente construiría su estadio al oeste del parque de los Marlins.

Desde un principio el grupo Miami Beckham Unided dijo que la zona es ‘tóxica’.Cuánta razón tenían.

Ahora Beckham, además de presentar su proyecto, indemnizar a inquilinos y enfrentar problemas con la comunidad, tendrá que sentarse a negociar con unos Marlins que además de atracar a la ciudad de Miami y al condado de Miami-Dade en la construcción del parque, se quedaron con casi todos los privilegios.

Los Marlins tendrían prioridad sobre las fechas de los eventos y podrían vetar tanto el nombre como la publicidad dentro del estadio de fútbol, que no podrá tener un patrocinador que tenga un conflicto de negocios con los Marlins, como compañías aéreas, de seguros o marcas de refrescos.

Además el nuevo estadio deberá ser construido de manera que sea arquitectura armoniosa con el estadio de béisbol, sin materiales reflexivos. Tampoco podrá tener la publicidad dentro de sus propias instalaciones que entre en conflicto con los patrocinadores de los Marlins.

Y otro tanto ocurre con el acuerdo para arrendar los parqueos, restaurantes y demás lugares comunes. Todo queda en la buena voluntad de presidente de los Marlins Jeffrey Loria, que podría torpedear la operación. Increíble. Ojalá sea una farsa.

Los que tomaron dinero de los contribuyentes lo tienen todo, un bonito estadio, derechos y los que van a poner su dinero, nada o casi nada. No es justo y no saben cuánto me gustaría estar orgulloso de nuestros políticos.

Hace casi un año (el 14 de septiembre) ya dijimos que “se agotaba el crédito de Beckham” y nada ha cambiado.

Mejor lugar hubiese sido el Tropical Park (donde estuvo el Miami FC), Kendall o en el Midtown (de la North Miami Ave a la 2da NE y entre la calles 29 y 31), este es mi favorito. No sé si se está a tiempo para cambiar de idea, pero construir un estadio al lado de los Marlins es un disparate.

Beckham lanzó un buen ataque, pero los defensas achicaron el espacio y lo dejaron en offside.

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