El Real Madrid tiene que dar muestra de su grandeza con un cambio drástico: sacar a uno sus referentes
El Real Madrid después de caer en Munich ante el Bayern en el partido de vuelta de cuartos de final de la Champions League dijo adiós a los títulos esta temporada 2025-2026.
Eliminados también en la Copa del Rey, los merengues van segundo en la liga española a seis puntos del líder Barcelona, que pudiera extender a nueva esa ventaja si derrota este miércoles al Getafe fuera de casa.
Solo un milagro le daría el título al conjunto merengue, mejor dicho tres milagros, y uno de ellos sería ganar el próximo clásico en el Camp Nou.
Que el equipo blanco se encuentre en esa situación no es nada raro, más bien es lo que toca cuando el sueño supera a la realidad.
Si el equipo 15 veces campeón de la Liga de Campeones quiere volver a su nivel necesita cambiar.
Lo primero es sacar a Vinicius Jr. por tres razones.
La primera es por su comportamiento, su mala actitud, su mala influencia, su egoísmo, su mala imagen, aunque en honor a la verdad esto es lo que menos importa.
Más pesa la segunda: su pobre rendimiento en el campo.
Basta con ver cualquier partido de liga o de la Champions para comprobar su nula participación en defensa, donde baja al trote como para maquillar el tema, sin presionar o cortar las líneas de pase.
No salta para disputar ningún balón, los pierde casi todos y solo da dos pases buenos de los 37 balones que recibe de media.
Pocas veces su regate tiene éxito y los tiros a puerta ni hablar. Como en el parchis mete uno y falla 24.
Su registro goleador es de los peores, pese a disputar casi todos los minutos con su equipo: en la Champions acumula cinco tantos que contrasta con los 15 que tiene Kylian Mbappé.
En la liga compila 12, la mitad de los que acapara el delantero francés.
Y no vale eso de que siempre pide el balón. Eso lo hacen siempre los jugadores individualistas, eso en Brasil lo llaman “fominha”, en Argentina “morfón”, en España y Colombia “chupón”, en Cuba guerrillero y en México “tragón”.
Y eso es Vinicius, que para colmo, desde que le negaron el Balón de Oro no es el mismo.
La tercera razón es lapidaria: Vinicius y Mbappé han demostrado que no son compatibles, por lo que sobra uno y el galo es mucho mejor.
Vender a Vinicius no es venganza, sino lo mejor que puede hacer la empresa blanca.
Tiene buena edad, buen valor de mercado y ya ha amortizado con creces su inversión. Quien diga que el atacante brasileño es bueno hoy o no sabe nada de fútbol o su madridismo lo ha cegado.
Con su venta el Madrid resolvería de golpe todos sus problemas y pudiera comprar un verdadero 9 y devolver a Mbappé a la izquierda.
Esto mandaría un mensaje de que nadie está por encima del club o al resto de la plantilla.
Sin embargo, es muy poco probable que el presidente de la entidad, Florentino Pérez, tenga previsto hacerlo y ahí está el problema.
Para el señor Pérez, Vinicius Jr. es su proyecto, su juguete, su apuesta.
Ya lo demostró al no asistir a aquella frustrada gala del Balón de Oro y no respaldar a Xabi Alonso. Y así le va, para decepción absoluta del madridismo.
No vale ahora presumir de 15 Champions y sus 36 títulos de liga. Eso es parte del pasado, dorado, pero pasado. El presente es negro y si se queda Vinicius el futuro también.
Claro que hay que reforzar algunos puestos y dar otras salidas, pero sobe todo el equipo merengue tiene que salir de Vinicius y traer un entrenador de nivel, que además sea capaz de manejar el área deportiva.
Que lo hagan Florentino o José Ángel Sánchez, dos visionarios de los negocios y el marketing, nada que ver con el fútbol. Es un disparate.
Basta con mirar cuánto dista este equipo, del que solo se salvan Thibout Courtois, Mbappé y Ernesto Valverde, de dos de sus grandes versiones.
Uno con Zinedine Zidane, Ronaldo, David Beckham, Luis Figo, Raúl, Roberto Carlos, Iker Casillas y Fernando Hierro.
El otro con Cristiano Ronaldo, Karim Benzema, Christian Bale, Metzul Ozil, Ángel Di María, Toni Kroos, Luka Modric y Sergio Ramos.
La diferencia es abismal y solo hace falta un movimiento para reducirla.
El público es soberano y es sabio.
El Bernabéu ha dictado sentencia y si Florentino lo ignora demostrará sentimentalismo y los próximos pitos serán para él pidiendo su dimisión, porque el fútbol no tiene memoria, mucho menos en el Real Madrid.
Esta historia fue publicada originalmente el 22 de abril de 2026, 4:09 p. m. with the headline "El Real Madrid tiene que dar muestra de su grandeza con un cambio drástico: sacar a uno sus referentes."