Aficionados del Barça y del Real Madrid se preparan en Miami para el ‘clásico’
Después de la división del mundo, la guerra de los dos bandos irreconciliables ha llegado a Miami con una fuerza rotunda que amenaza con fracturar la ciudad entre las múltiples batallas que se dirimen en las redes sociales.
Cuando este sábado Real Madrid y Barcelona salgan a la grama del Santiago Bernabeu una buena parte de la ciudad estará pendiente del resultado de un partido que se conoce a secas como “El Clásico”, pero que posee implicaciones pasionales que tocan a todos de uno u otro lado.
“Para nosotros es un día especial, algo que marcamos en el calendario y en el corazón”, expresa Yatsuney Pérez, presidente de una de las peñas oficiales del club merengue. “Al Madrid lo llevamos bien profundo, es parte de nuestras vidas”.
Pero si los madridistas se agrupan en sus peñas reconocidas directamente desde la capital española, los aficionados culés hacen otro tanto y contraatacan con el mismo fervor de sus archirivales blancos.
Tomen por ejemplo el caso de Barcelonistas en Miami, un grupo informal de seguidores del conjunto catalán, que sin llevar los protocolos y los números de afiliación de los del Madrid, defienden su causa con la misma intensidad.
“Nosotros no precisamos de un carnet para mostrar nuestro amor por el equipo”, afirma Alejando Cabrera, quien se fue embullando con el empuje de fanáticos más jóvenes recién llegados de Cuba. “Los de la peña del Madrid han creado una burocracia. Son casi una secta. Nosotros somos más libres y adoramos al Barcelona con la misma o mayor convicción”.
¿Quiénes son estos guerreros de la fe futbolística?
A pesar de que en sus filas cuentan con personal de todo tipo y de cualquier geografía, la mayoría son cubanos de las últimas generaciones que aprendieron a amar a ambos clubes desde la Isla o los conocieron estando ya en Miami.
Son gente que disfrutó lo mejor del fútbol mundial en la isla, mientras el béisbol de las Mayores era prohibido, algo que se ha ido facilitando en los últimos tiempos, aunque sin pasar los juegos donde actúan los antillanos.
Está el caso de Pérez, quien nunca vio jugar al Madrid en décadas, pero se enamoró de los merengues por los cuentos de su abuelo español y no paró hasta crear una penia con el reconocimiento oficial; o el de Omar Caraballe, que se decantó con el Barcelona cuando los catalanes comenzaron a fichar brasileños, especialmente a Ronaldinho.
Los cubanos que apoyan al Madrid no pueden dejar de sacar a los ocho compatriotas que vistieron el uniforme del equipo –encabezados por el estelar Jesús Alonzo Fernández, autor de 56 goles en 121 juegos en las décadas de los 30 y 40 del siglo pasado– y hasta recuerdan que la madre de Bernabeu, el presidente eterno, era una camagüeyana.
De cualquier modo, el vínculo emocional con el club de preferencia es tan fuerte que a veces sucede como en el caso de Yandi Rodríguez, quien cuando tuvo la oportunidad de abrir su primer restaurante le puso como nombre Real Café, que es la casa de una de las peñas del sur de la Florida.
“Recuerdo que en mi adolescencia no pasaban los juegos del Madrid por la TV y tenía que escucharlos en un viejo radio ruso por la onda corta de Radio Exterior de España”, rememora Rodríguez. “Imagínate cuando pude ver al club en carne y hueso. Fue una experiencia inolvidable”.
La relación, sin embargo, entre los dos ardientes grupos de fanáticos es tensa, y uno solo espera el resbalón del equipo del otro para caerle con toda la fuerza posible en Facebook, Twitter o cuanta plataforma se tenga a mano.
Sin llegar a los bordes políticos de la Madre Patria, donde a los capitalinos se les toma como el equipo oficial –y en su momento el del dictador Francisco Franco– y a los catalanes se les asocia con el ideal independentista del viejo condado mediterráneo, en Miami se puede pasar de la broma al chiste pesado con una velocidad pasmosa y una tranquilidad que asusta.
Y por supuesto, este es un fenómeno que se agiganta con la presencia de Cristiano Ronaldo y Lionel Messi, los dos mejores jugadores del planeta –y que igualmente tuvo otro pico en las eras de los técnicos José Mourinho y Pep Guardiola– que encarnan los tiempos y los sentimientos del Real Madrid y el Barcelona, respectivamente.
“Este es un fenómeno único que se vive no solo en Miami sino en todo el mundo”, apunta Caraballe. “Es como si hubiera dos continentes, dos partidos políticos, dos ideologías, dos formas de ver y entender la vida. Me pregunto cuántos continuarán siendo fieles fanáticos el día en que estos jugadores vayan a otros clubes”.
Esa es una pregunta para responder más adelante, porque este sábado no tiene cabida mientras miles se enfundan en sus jerseys con los colores tradicionales, se arropan en sus bufandas y preparan los cánticos de “Hala Madrid” o “Visca Barça” en preparación para una fecha que lo detiene todo.
Incluso, muchos que no pertenecen a peñas o grupos de apoyo se arriman a uno u otro bando con el simple deseo de disfrutar de un juego que casi nunca decepciona y que, por el contrario, inflama las pasiones.
“Yo lo confieso, por ahora soy del Barcelona, pero eso podría cambiar en unos años, porque no me aferro a nada”, revela Roberto Lamelo. “Me cae bien este equipo en los tiempos que corren, que son los mejores de la historia para irle a uno de estos dos clubes. Es un tiempo irrepetible”.
Sin duda se detendrá
el orbe para la cita
un clásico que palpita
nadie se lo perderá
Nuestro Barça triunfará
jugando con convicción.
Su tridente en acción:
Suárez, Messi y Neymar
la “caverna" hará llorar
después de la humillación
(Heriberto Rodríguez, seguidor del Barcelona)
Esta historia fue publicada originalmente el 24 de octubre de 2014, 6:33 p. m. with the headline "Aficionados del Barça y del Real Madrid se preparan en Miami para el ‘clásico’."