Fútbol

La Conmebol debe tener una presidencia rotativa

El uruguayo Wilmar Valdez en una actividad de la Conmebol el 22 de diciembre del 2015.
El uruguayo Wilmar Valdez en una actividad de la Conmebol el 22 de diciembre del 2015. AP

El próximo 26 de enero se realizarán las elecciones presidenciales de la Confederación Sudamericana de Fútbol. Es la gran oportunidad para encontrar alternativas y acabar de una vez por todas con la cultura de la corrupción imperante desde que fue elegido al frente del ente rector del balompié de dicha región Nicolás Leoz, quien ahora se encuentra en prisión domiciliaria en Asunción.

Una de la mejores maneras para evitar que en la Conmebol se concentre el poder en una sola mano durante décadas es establecer una presidencia rotativa entre directivos de los 10 países miembros.

Esta experiencia rotativa ya dio frutos positivos cuando dicho organismo decidió asignar de esa manera, y por orden alfabético, la sede de la Copa América, al optarse por volver a jugarla en un solo país. En 1987 Argentina inauguró la nueva etapa y desde entonces se ha cumplido el regimen con éxito y ahora estamos en la segunda ronda.

Con los presidencia también podría seguirse el mismo proceso, y cada cuatro años tendríamos un presidente de un país distinto.

Otra de las ventajas es que se daría oportunidad a que los directivos de países como Bolivia, Colombia, Ecuador y Venezuela tengan por primera vez la oportunidad de liderar la Conmebol. Algo parecido ocurrió con Venezuela, Colombia y Paraguay, que gracias al sistema rotativo establecido desde 1987 pudieron ser sede de la Copa América por primera vez en su historia.

En mayo pasado, cuando la fiscal general de Estados Unidos Loretta Lynch destapó el escándalo de corrupción en el fútbol (sobornos, lavado de activos y fraude electrónico), conocido como el FIFAgate quedó al descubierto que los “honorables” directivos del fútbol mundial, incluyendo los de Sudamérica, eran solo una banda mafiosa que robó durante más de 25 años el dinero de los clubes, a jugadores y aficionados.

Cuando Leoz asumió la presidencia de la Conmebol en 1986, se elevó del 6% al 10% el tributo que debía pagar cada club por la recaudación de los partidos organizados por esta entidad.

Bajo el nuevo sistema de la Copa América, la administración de Leoz vendió todos los derechos a Traffic Sports, incluyendo televisión y publicidad estática en los estadios. A cambio, las selecciones participantes recibían $25,000 por cada uno de los tres partidos asegurados de la primera fase de grupos. Esta cifra era una migaja en comparación a lo que cada país recaudaba en el anterior sistema de partidos de ida y vuelta que funcionó desde 1975 hasta 1983.

También es necesario que la presidencia de la Comisión de Arbitraje de la Conmebol sea rotativa, pues bajo el mando del paraguayo Carlos Alarcón siempre hubo una sombra de suspicacias. Alarcón ingresó de la mano de Leoz y desde entonces el arbitraje fue jaloneado. Hay audios que han revelado manejos turbios.

El arbitraje es el espejo de una organización. Si hay favoritismos reflejan amaños e intereses contrarios al juego limpio.

Cuidar la limpieza del deporte debe ser el objetivo primordial de la Conmebol. Y para lograrlo se debe actuar con transparencia. Esa práctica no se aplica en dicho organismo desde la época en que Leoz tomó el poder. El directivo paraguayo instituyó un sistema mafioso, que debe ser borrado completamente, para ayudar a que el fútbol sudamericano tenga su esplendor de siempre y su aporte siga enriqueciendo al balompié mundial.

Siga a Luis Sánchez en Twitter: @luisfsanchez6

Esta historia fue publicada originalmente el 25 de diciembre de 2015, 5:29 p. m. with the headline "La Conmebol debe tener una presidencia rotativa."

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