Pena máxima para La Liga
La liga española cerró el 2015 por todo lo bajo. Dos escandalosos arbitrajes la mancharon y es hora de una vez por todas poner fin a estos clamorosos fallos de los señores de negro.
Lo triste es que los beneficiados fueron los equipos grandes: Real Madrid y Barcelona y los perjudicados los chicos: Real Sociedad y Betis. Ni Madrid ni el Barça lo necesitan y ante la duda es mejor no pitarlos.
Esto no es lo único y el contraste con los que pitan en la Premier League es enorme. Así que Sr .Tebas tome nota: o profesionaliza a sus árbitros, que por demás cobran una “pasta”, o pone tecnología a La Liga o mejor ficha a los ingleses.
Tampoco sería mala idea en el siguiente partido parar a los silbantes infractores en el medio del campo y sacarle una tarjeta roja, añadida a una sanción de x partidos sin arbitrar.
Al Sr González González le voy a quitar los dos apellidos. Regaló dos penaltis al Real Madrid y le dejó de pitar uno a la Real Sociedad. En el primero hay delito pues Karim Benzema cae cuando pierde el equilibrio tras un ligero contacto con Yuri Berchiche a dos pasos de la puerta. En el segundo el centro de Garett Bale golpea primero en la pierna del propio Yuri y del rebote da en su mano sin ninguna intensión. Aunque este es más difícil de apreciar de primera, sin la repetición.
González también se equivocó al no señalar penal contra el Madrid cuando Pepe primero pisa a Jonathas y luego le propina un manotazo en el rostro cerca del rostro. Acción que tampoco es fácil de ver desde la cancha.
Cristiano falló la primera pena máxima, pero facturó en la segunda y el Madrid rompió a su favor un partido que se le estaba tornando complicado. Lo demás fue más sencillo y el posterior 3-1 propició que Rafa Benítez se comiera las uvas.
Más tarde el Barcelona se benefició primero de otra falta en el área inexistente y luego de una que sí existió.
El portero del Betis despejó de puños limpiamente antes que llegara Messi, que choca contra él. El colegiado Iñaki Vicandi Garrido, ante el asombro de todos, decidió pitar penalti, Neymar lo falló y cuando Westermann se disponía despejar Rakitic le soltó una patada por detrás que propició el autogol del 1-0 que nunca debió subir al marcador. A partir de entonces fue un paseo triunfal del Barça.
Los árbitros, muy chulos ellos, luego no aguantan y sacan tarjetas amarillas a la primera cuando los jugadores les protestan y hasta expulsan a los entrenadores.
Como el del Betis. Pepe Mel, mostró su disconformidad y lo mandaron a la grada.
“Teníamos controlado el partido en media hora no había pasado nada. Ojalá me hubieran pitado un penalti porque el portero saca los puños”, dijo Mel. “Son decisiones erróneas y hay que aceptarlas. No sé que va a poner en el acta pero lo que ponga es mentira”.
En el otro partido González González reflejó en el acta que el presidente de la Real Sociedad le insultó en el medio tiempo.
“En el descanso, cuando nos dirigíamos a nuestro vestuario, nos esperaba a la puerta del mismo D. Jokin Aperribay Bedialauneta, presidente del club, dirigiéndose a nosotros en los siguientes términos: ‘Esto es una vergüenza, habéis venido a robarnos el partido. Os voy a poner una querella a la Policía’”.
Lo de este miércoles si que fue una vergüenza. Los resultados y los goles quedaron en un segundo plano.
Otra vez perdió el fútbol.
Esta historia fue publicada originalmente el 30 de diciembre de 2015, 9:49 p. m. with the headline "Pena máxima para La Liga."