El fútbol cubano pierde a uno de los grandes
La noticia sorprendió a todos. Este martes se marchó a jugar en los cielos tal vez el mejor futbolista cubano de todos los tiempos, el villareño Regino Delgado Robau.
A sus 59 años su enorme corazón no dio más y hoy el fútbol cubano se encuentra de luto.
Regino fue un jugador excepcional y era una verdadera delicia verle en la cancha con su número 14, defendiendo los colores de la selección nacional.
Aunque podía jugar de libero o en cualquier otra posición, era de mediocampista de contención donde más se aprovechaba sus múltiples cualidades. En ese puesto no ha habido nadie que se le haya parado al lado.
Su velocidad de conducción, su disparo desde más de 30 metros a la “altura de un conejo”, su despliegue físico, su regate endiablado, su defensa y su inteligencia para jugar lo convierte en el jugador antillano más completo de todos los tiempos.
Massó puede que haya sido un jugador diferente, más espectacular, con más habilidad, regate y gol, pero no defendía. Con anterioridad, Nini Piedra y luego Roberto Espinosa, entre tantos otros, también estuvieron a su altura.
Sin duda alguna fue fundamental para que Cuba consiguiese tres campeonatos Centroamericanos, un subcampeonato en los Panamericanos del 79 y para que Villa Clara se cansase de ser campeón nacional. Además de rendir un excelente papel en dos olimpiadas.
“Regino era muy importante en la selección, a pesar de su juventud era decisivo, tenía una combinación única de velocidad y resistencia natural”, dijo el excomisionado nacional de fútbol Héctor Inguanzo. “En todos los países que visitamos, todos preguntaban por él y todos querían contratarlo”.
Daba igual si era un partido amistoso o una eliminatoria, Regino siempre rendía al máximo y sus goles eran para enmarcar. En esa época la selección jugaba bien al fútbol y su juego siempre pasaba por la botas de “Tinguilla”.
“Era un gran futbolista, de los mejores, y un gran amigo”, indicó Miguel Tito. “Ha sido una gran perdida. En nombre todos los que estamos aquí, quiero enviarle a su familia nuestro más sentido pésame”.
El oriundo de Santo Domingo ademas era todo un caballero, tanto dentro como fuera del terreno y por eso era muy querido por todos. Hoy su pueblo natal le le rindió tributo y le dio el último adiós.
“Además de ser tan buen jugador era una excelente persona, educado y valiente, decía siempre las cosas a la cara”, comentó Inguanzo. “No tenía nada suyo. Me decía ‘profe dele mi dinero a otro que lo necesite más’, y además albergaba a la gente en su casa. Tenía tremendo corazón y todos lo adoraban”.
Los guardianes del fútbol cubano lo tienen ahora en su memoria, en su corazón, y atesoran la historia que él mismo se encargó de escribir en la cancha.
Siga a Pedro J. González en Twitter: @PedroJulio59
Esta historia fue publicada originalmente el 3 de febrero de 2016, 8:25 p. m. with the headline "El fútbol cubano pierde a uno de los grandes."