Johan Cruyff era el Napoleón del fútbol
El hijo de la lavandera del Ajax Amsterdam, Johan Cruyff se convirtió quizás en el más grande estratega del fútbol mundial de todos los tiempos, dentro y fuera de la cancha. Murió el jueves a los 68 años de edad víctima de un cáncer pulmonar. Era un empedernido fumador.
“El fútbol me lo dio todo en la vida y el tabaco casi me lo quita todo”, dijo Cruyff en un anuncio para el sistema de salud de Cataluña, España, cuando le detectaron el cáncer en octubre del 2015.
Como jugador fue el abanderado del "fútbol total" con el Ajax y con la selección de Holanda. Conquistó tres títulos consecutivos de campeón de Europa de clubes con su equipo y fue nombrado también tres veces mejor jugador del año. Como entrenador llevó al Barcelona a su primer título de campeón europeo y cuatro trofeos consecutivos de la Liga.
Fue además el hombre que puso las bases del nuevo Fútbol Club Barcelona.
“Cruyff pintó la capilla”, afirmó su pupilo y actual entrenador del Bayern Munich, Pep Guardiola. “Nosotros nos encargamos de restauralrla de vez en cuando”.
Jugó en Estados Unidos en la original North American Soccer League, a finales de la década de los años 70, primero con los Aztecs de Los Ángeles y luego con los Diplomats de Washington, D.C.
En esa constelación de egos que domina el fútbol, Cruyff hacía ostensible su autoridad. Dentro de la cancha tomaba la pelota y con el brazo extendido ordenaba a sus jugadores dónde debían ubicarse para iniciar el ataque. Nadie discutía su autoridad.
Fuera de la cancha también fue especial. Cuando jugaba sus últimos partidos con el Levante, a principios de la década de los años 80 en España, su presencia despertaba enorme expectativa. Cruyff decidió que los clubes le pagaran un porcentaje de la taquilla cuando el Levante jugara de visitante. Los clubes se opusieron a ello y Cruyff no jugó en los partidos de visitante.
En aquella remota época cuando las hazañas de los jugadores se conocían solo a través de los periódicos y las revistas especializadas, el nombre de Johan Cruyff era como un mito. No habían transmisiones en directo de la entonces Copa de Clubes Campeones de Europa, hoy la Liga de Campeones. Por eso, el mundo se enteró de la verdadera dimensión de Cruyff con el Mundial de Alemania 1974, cuando la entonces Naranja Mecánica (la selección de Holanda) asomó como una revolución con su fútbol total, en que los jugadores aparecían por todas partes sin respetar las tradicionales posiciones fijas.
En esa Mundial, Holanda arrolló con los grandes de Sudamérica: Uruguay, Argentina y Brasil. Luego en una final electrizante cayó 2-1 contra el dueño de casa Alemania.
Cruyff se retiró entonces de la selección holandesa y nunca tuvo la oportunidad de levantar la Copa del Mundo. Pero eso no resta en nada su enorme mérito de jugador excepcional. Está al lado de los genios del fútbol, de esa élite superexclusiva que conforman Pelé, Diego Maradona, Alfredo DiStéfano y en la cual Lionel Messi espera ingresar.
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Esta historia fue publicada originalmente el 24 de marzo de 2016, 3:43 p. m. with the headline "Johan Cruyff era el Napoleón del fútbol."