Aficionados mexicanos se adueñan de cada partido del Mundial en Los Ángeles
José Román y Jacqueline Damián, padre e hija aficionados al fútbol, formaban parte de la multitud de seguidores con camisetas verdes de México que se agolpaban en el Estadio de Los Ángeles para asistir a un partido reciente del Mundial, pasando junto a vendedores de habla hispana que ofrecían cerveza mexicana, banderas y gorras, y parrillas en las que humeaban perritos calientes envueltos en tocino.
Lo único que faltaba era la selección de México: el partido era entre Suiza y Bosnia y Herzegovina.
A pesar de que México disputa todos sus partidos en casa en un Mundial coorganizado por Estados Unidos, México y Canadá, sus seguidores son una presencia constante en los partidos de Los Ángeles, lo que los convierte, de hecho, en un tercer equipo en un condado que alberga a casi 5 millones de latinos, la mayor comunidad de este tipo en Estados Unidos.
“Da igual qué equipo juegue aquí, siempre hay aficionados mexicanos”, dijo Damián, de 26 años, que vive en Anaheim y trabaja como analista en Northgate Market, una cadena de supermercados estadounidense-mexicana.
Incluso en el partido inaugural de la selección estadounidense, las camisetas de México rivalizaban con los colores del equipo de Estados Unidos en el estadio de 70,000 localidades, aunque muchos seguidores mexicanos también llevaban gorras, bufandas y otros símbolos estadounidenses para mostrar su solidaridad.
Este fenómeno se extiende por toda la segunda ciudad más grande de Estados Unidos, hogar de generaciones de aficionados mexicanos, desde descendientes nacidos en Estados Unidos hasta inmigrantes nacidos en México y otras personas que viven en el país, todos ellos decididos a acoger a todos los aficionados al Mundial.
FIESTA PARA VER EL PARTIDO
En una fiesta para ver el partido de México en Boyle Heights, un barrio históricamente latino al este del centro de Los Ángeles, los aficionados mexicanos se mezclaron con docenas de coreanos y coreano-estadounidenses. Los hinchas mexicanos ondeaban pequeñas banderas coreanas, en un guiño al Mundial de 2018, cuando la victoria de Corea del Sur sobre Alemania ayudó a México a clasificarse.
“¡Nos encantan los coreanos!”, dijo Andrew Gómez, un joven de 20 años nacido en Estados Unidos de padres mexicanos.
“¡Es tan emocionante! ¡La comunidad! ¡La comunidad! Todos nos sentimos como una familia”, agregó Gómez, quien llevaba una máscara de luchador mexicano verde y roja.
Alejandra García, de 31 años, y Carolina Reynoso, de 33, estaban junto a unos cochecitos para correr en los que llevaban a sus hijos Elle y Logan, con el pelo adornado con encajes y cintas al estilo tradicional mexicano, mientras compartían con la siguiente generación un alegre atisbo de su herencia mexicoamericana.
“Es muy emocionante poder compartir esto con nuestros hijos”, dijo García.
“MÉXICO ES FÚTBOL”
Muchos mexicoamericanos se apresuran a señalar que también apoyan a la selección de Estados Unidos, pero visten de verde y rojo para mostrar su orgullo por una comunidad que a menudo se ha enfrentado a la pobreza y a períodos de sentimiento antiinmigrante en Estados Unidos.
“Soy un mexicano orgulloso y, vaya donde vaya, lo hago con mi bandera y con mi camiseta mexicana”, dijo Luis Cantón, de 20 años, envuelto en una bandera verde. Vive con su familia en Guadalajara y asistió al partido entre Suiza y Bosnia y Herzegovina el mismo día en que México jugaba en su ciudad natal.
California formó parte de México hasta que Estados Unidos se apoderó de la costa oeste y el suroeste en la guerra de 1846 a 1848, lo que dejó una huella duradera en nombres de lugares como Los Ángeles, San Francisco y San Diego. Hoy en día, Los Ángeles alberga una de las mayores poblaciones de origen mexicano fuera de México.
“Nuestra cultura está muy arraigada y no tenemos miedo de salir a mostrarla”, aseguró Alejandra Navarro, una enfermera de 29 años de Los Ángeles cuyos padres son del estado mexicano de Michoacán.
Damián, con el brazo rodeando a su padre de 48 años, dijo que esa pasión tiene sus raíces en una generación anterior que creció jugando al fútbol en las calles de tierra de México, como su padre.
“México es fútbol. Por eso, cada vez que vas a un partido de fútbol en Los Ángeles, siempre ves a alguien representando a México”, dijo Damián.
(Reporte adicional de Lili Niesner. Editado en español por Carlos Calvo Pacheco.)