Copa Mundial FIFA

A pesar de los altos precios de las entradas, el Mundial va camino a batir récords de asistencia

FOXBOROUGH, MASSACHUSETTS - 13 DE JUNIO: Aficionados de Escocia vitorean mientras los jugadores escoceses se alinean para el himno nacional antes del partido del Grupo C de la Copa Mundial de la FIFA 2026 entre Haití y Escocia, en el Boston Stadium, el 13 de junio de 2026 en Foxborough, Massachusetts. (Foto de Mattia Ozbot/Getty Images)
FOXBOROUGH, MASSACHUSETTS - 13 DE JUNIO: Aficionados de Escocia vitorean mientras los jugadores escoceses se alinean para el himno nacional antes del partido del Grupo C de la Copa Mundial de la FIFA 2026 entre Haití y Escocia, en el Boston Stadium, el 13 de junio de 2026 en Foxborough, Massachusetts. (Foto de Mattia Ozbot/Getty Images) Getty Images

La asistencia a los partidos del Mundial va camino de batir récords, a pesar de los elevados precios de las entradas y de las restricciones de viaje impuestas por el Gobierno de Donald Trump, pero los expertos afirman que esto no refleja tanto la afición de Estados Unidos por el fútbol como su pasión por el espectáculo.

Tras 44 partidos, la asistencia total superó los 2,85 millones de espectadores, con un promedio de ocupación de los estadios de alrededor del 99,6%, según un análisis de Reuters basado en datos de la FIFA.

“A los estadounidenses les gustan los grandes eventos”, afirmó Dan Rascher, experto en economía del deporte de la Universidad de San Francisco. “Quieren estar allí para vivir los grandes momentos”.

Aunque el Mundial de este año es el más grande de la historia -con un total de 104 partidos, frente a los 64 usuales-, la asistencia va camino de batir el récord histórico mucho antes de que se dispute el choque 64 este año. La marca actual, de aproximadamente 3,5 millones de espectadores, se estableció en 1994, la última vez que Estados Unidos fue sede del torneo.

“En parte se debe a que contamos con estos estadios gigantescos”, afirma Victor Matheson, economista y experto en negocio deportivo del College of the Holy Cross.

Pero los estadios también están más llenos, en términos porcentuales, que en casi cualquier otro Mundial de este siglo, con la posible excepción del de Alemania 2006, según los informes anuales de la FIFA y un análisis de asistencia realizado por Reuters.

El fútbol no es tan popular en Estados Unidos como en otros países anfitriones recientes, como Brasil y Alemania, y los precios de las entradas nunca han sido tan altos. La FIFA adoptó por primera vez un modelo de precios dinámicos, que varía en función de la demanda. Un boleto de última hora para el partido del jueves entre Paraguay y Australia, por ejemplo, costaba 450 dólares.

PAGAR POR LO MEJOR

El mercado secundario ha sido aún más caro. TicketData, que realiza un seguimiento de los precios de reventa, informó de precios medios de 798 dólares de la entrada de reventa más barata disponible para un partido concreto.

“El consumidor estadounidense está dispuesto a pagar por lo que percibe como un evento deportivo de primer nivel”, afirmó John Grady, profesor de gestión deportiva en la Universidad de Carolina del Sur.

Esto refleja una tendencia más amplia: los estadounidenses no han dejado de gastar en artículos de lujo, a pesar de que la confianza de los consumidores se mantiene obstinadamente baja, pero están siendo “más selectivos” a la hora de realizar compras importantes, señalaron investigadores de Nielsen IQ en un informe de mayo.

Según un informe de junio de Nielsen, hay más estadounidenses que ven la Liga MX de México que la propia MLS. “Siempre pensamos que el Mundial provocará un aumento en los índices de audiencia de la MLS, pero hasta ahora no ha sido así”, señaló Rascher.

Los deportistas individuales con carisma de estrella mundial, como el argentino Lionel Messi y el francés Kylian Mbappé, pueden atraer por sí solos a miles de aficionados, añadió Grady, un fenómeno relativamente reciente en la era de los influencers.

La FIFA, que no respondió a una solicitud de comentarios, ha previsto unos ingresos de más de 3.000 millones de dólares procedentes de la venta de entradas y los derechos de hospitalidad, y los expertos afirman que esa cifra podría ser conservadora.

Matheson calcula que la cifra podría ascender hasta los 4.000 millones de dólares. Esto contrasta con los aproximadamente 949 millones de dólares de 2022 y los 712 millones de dólares de 2018, según los informes anuales de la FIFA.

Algunos observadores señalan que cabe preguntarse si la participación de los aficionados podría haber sido aún mayor -especialmente en eventos paralelos como los festivales de aficionados de la FIFA- de no ser por las restricciones de viaje impuestas por Trump y el creciente sentimiento antiestadounidense en el extranjero.

“Con un gobierno diferente, es casi seguro que habríamos tenido más interés internacional por venir”, afirmó Matheson.

La Casa Blanca no respondió a una solicitud de comentarios.

Los festivales de aficionados de la FIFA -grandes fiestas para ver los partidos con comida, entretenimiento y venta de merchandising- acumularon 7,7 millones de visitas durante el Mundial de 2018 en Rusia y 5,5 millones en 2014 en Brasil, según la FIFA. Los de este año han tenido un gran éxito.

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