Inter Miami

El Inter Miami de Mascherano no juega, no tiene alegría y frustra a todos, incluido a Messi

El astro del Inter Miami Lionel Messi reacciona a una jugada en el partido de la MLS ante Orlando City, celebrado el 18 de mayo de 2025 en el Chase Stadium en Fort Lauderdale, Florida.
El astro del Inter Miami Lionel Messi reacciona a una jugada en el partido de la MLS ante Orlando City, celebrado el 18 de mayo de 2025 en el Chase Stadium en Fort Lauderdale, Florida. dvarela@miamiherald.com

El Inter Miami apila derrotas y lo más grave es que el entrenador Javier Mascherano no cliquea la tecla correcta.

Los rosanegros cayeron 3-0 contra el Orlando City, la noche del domingo en el Chase Stadium en Fort Lauderdale, y descendieron al sexto puesto de la tabla con 22 puntos en 13 partidos, uno menos que los cinco equipos que lo anteceden en la Conferencia Este de la MLS.

Es tan profundo el bache del Inter Miami, que su astro Lionel Messi salió a dar la cara en Apple TV al término del partido.

Messi da la cara en el bache de su equipo

“La verdad es que duele perder un partido más. Venimos en un periodo de malos resultados”, expresó Messi.

“Hay que seguir trabajando y pensar en lo que viene. Nos quedan tres partidos en el mes y después afrontar el Mundial de Clubes”.

El próximo sábado, el equipo sudfloridano visitará al Unión de Filadelfia, líder absoluto de la MLS con 29 unidades.

En los últimos siete juegos, el Inter Miami sufrió cinco derrotas y apenas consiguió un triunfo y un empate. Le encajaron 20 goles y anotó 12.

“Hicimos una gran primera parte, estábamos atacando, creando situaciones”, agregó Messi.

“Luego en una jugada rara, un jugador de ellos le da el pase a su arquero, y el árbitro me dijo que no conocía la regla. De ahí vino el pelotazo y el gol de ellos”.

Las críticas del ganador de ocho Balones de Oro apuntaron más arriba.

“Hay veces que hay errores puntuales, como en el partido pasado [contra los Earthquakes en San José]”, agregó Messi.

“No son excusas, pero siempre hay problemas con los árbitros y creo que la MLS debería mirar un poco más el tema”.

Messi recibió una tarjeta amarilla. Fue el segundo partido consecutivo que le muestran la cartulina.

El árbitro Guido González enseño cuatro tarjetas amarillas a los rosanegros, quienes se mostraban visiblemente frustrados, protestaban todo, golpeaban a veces y empeoraban su situación.

Nueva formación sin resultados

Mascherano ensayó el domingo una nueva formación con Jordi Alba más adelantado y Tadeo Allende por derecha con el objetivo de desbordar por las puntas.

En la segunda etapa el club local se desordenó.

El desplazamiento del equipo no ayudaba para que Messi se asociara con alguien y tampoco habían jugadores destapados por las bandas para desbordar. Alba deambulaba en la cancha.

Además, otro gran problema del Inter Miami es su falta de velocidad.

Apenas asumió el mando, Mascherano anunció que su idea era que su equipo mantuviera la posesión del balón y presionara bien arriba.

En los primeros partidos el plan funcionó. Después se fueron algunos jugadores rápidos como Robert Taylor y vinieron otros menos explosivos.

Encima, los rivales se dieron cuenta que el creador de juego del equipo era Sergio Busquets, quien siempre buscaba avanzar y establecer la conexión con Messi.

Cuando los oponentes empezaron a tapar la salida de Busquet, el mediocampista tocaba a los lados, los rivales retrocedían, esperaban un error para recuperar el balón y de inmediato lanzaban un contragolpe fulminante.

El domingo, como de costumbre, la posesión del balón fue del Inter Miami con 65% y la del Orlando City 35%.

La narrativa es que si tienes el dominio del balón hay más posibilidades de ganar, pero eso no es un dogma como lo demuestran los hechos.

“Volvemos a caer en los mismos errores que nos cuestan el partido”, se lamentó Mascherano.

“Claramente que el responsable soy yo. Hay que tratar de seguir trabajando, tratar de buscarle la vuelta. Habíamos hecho una muy buena primera parte”.

Pérdida de confianza y bajo nivel

Mascherano defiende a muerte a sus jugadores. En el Barcelona jugó con varios de ellos, Busquets, Alba y Luis Suárez y con Messi además en la selección Argentina.

Nadie puede negar que ahora como técnico rinde culto a la amistad y al código de proteger a sus jugadores.

Pero ese espíritu de cuerpo tiene que balancearlo con la realidad que dicta que el fútbol es un negocio y si no hay resultados se venden menos camisetas, menos subscripciones a Apple, menos boletos, menos hot dogs y veremos hasta dónde resistirá el bolsillo de Jorge Mas.

Uno de esos casos es Suárez. Antes era un goleador y ahora solo es un jugador malhumorado.

“Luis no jugó dos partidos y lo reclamaban”, defendió el técnico. “Él sí está para jugar 90 minutos”.

El propio Mascherano sabe que cinco meses después de haber asumido las riendas su equipo no es el mismo.

“Ha pasado que el equipo ha perdido muchísima confianza, ha bajado el nivel individual y colectivo. Hemos intentado con diferentes sistemas y nombres”, explicó.

“Debemos salir todos juntos, el equipo ha demostrado al inicio de la temporada que tiene con qué. Me hago responsable”.

Los goles del Orlando City fueron obra de Luis Muriel (43 minutos), Marco Pasalic (53’) y Dagur Thorhallsson (90’+4). Pudieron ser más.

Esta historia fue publicada originalmente el 19 de mayo de 2025, 1:40 p. m..

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