El hombre teme del tiempo y el tiempo de Glover Teixeira, campeón de la UFC a los 42 años
Glover Teixeira rompió las reglas. Cuando nadie creía en él, contra todo pronóstico, este hombre se elevó como nunca antes en su carrera para convertirse en campeón del mundo y vencer a alguien tan potente que parecía imposible una derrota. Al final, fue Jan Blachowicz, quien quedó sumido en llanto al final de la UFC 267 en Abu Dhabi.
La victoria de Teixeira es un triunfo de la perseverancia, de la resistencia ante las duras realidades y de las voces que te dicen “no puedes’‘. Tuvo que trabajar como paisajista para pagar las cuentas porque los peleadores en el circuito regional rara vez ganan suficiente dinero para sobrevivir solo con sus ingresos de los combates.
Quien vio su primera pelea por el título del mundo en el 2014, jamás imaginó que en octubre del 2021 sería capaz de convertise en campeón. Jon Jones fue muy superior y luego perdió ante Corey Anderson en julio del 2018, dándole alas a la posibilidad de que sus mejores días habían quedado atrás.
Pero a una edad en la que los luchadores pasan a la siguiente etapa de sus vidas o están pensando en hacer “exhibiciones’‘ contra los hermanos Paul u otros veteranos en retiro, Teixeira renació.
El brasileño dominó en el segundo asalto a Blachowicz con un rear naked choke -estrangulamiento desde la espalda- para convertirse en el segundo campeón más viejo en la historia de UFC a los 42 años y dos días de edad. Quién diga que esperaba este resultado, probablemente estará mintiendo.
No se trata de la victoria, sino de lo fácil que hizo lucir la victoria. Blachowicz, a quien todo el mundo conoce como “Poder Polaco’‘ no tuvo tiempo de reaccionar ante los intentos de derribo y el Jiujitso del nuevo campeón. El europeo, que venía de superar a Israel Adesanya, no encontró respuesta para Teixeira.
“¡Han pasado 20 años!’‘, le gritó emocionado Teixeira a Dana White, presidente de la UFC. “¿Puedes creerlo? ¡Veinte años!”, mientras Blachowicz, entre lágrimas, se preguntaba en el fondo, como su reinado pudo terminar de manera tan fulminante y ante un oponente al que, sobre el papel, iba a superar con su potencia.
Esto no fue obra de la casualidad, sino de un trabajo intenso que nadie de la humildad, del sacar experiencia de los malos tiempos y las derrotas en espera de un día mejor, como lo fue este sábado en Abu Dhabi en que rompió las reglas con su triunfo sobre Blachowicz.
Si no hay revancha inmediata, ahora le espera otro oponente formidable en Jiri Prochazka, un maestro del striking, sin tanto poder como el polaco, pero con una velocidad y unos movimientos endemoniados y sorprendentes. Quizá los números, los pronósticos y las apuestas vuelvan a salir en su contra, pero ya todos están advertidos.
“Estoy rompiendo las reglas a los 42 años y seguiré rompiendo esas reglas”, recalcó Teixeira, a quien pase lo que pase en su próximo combate, la historia le tendrá un lugar reservado.