MMA

No me hables de imposibles. De forastero de la jaula al olimpo de la UFC, esta es la historia del gran retador

Diego Lopes es el símbolo de lo improbable. Cuando este sábado entre al octágono para disputar la faja mundial de las 145 libras en la UFC 314, habría que recordar que su camino hacia la cima fue un sendero construido con coraje.
Diego Lopes es el símbolo de lo improbable. Cuando este sábado entre al octágono para disputar la faja mundial de las 145 libras en la UFC 314, habría que recordar que su camino hacia la cima fue un sendero construido con coraje.

Diego Lopes es el símbolo de lo improbable.

Cuando este sábado entre al octágono para disputar la faja mundial de las 145 libras en la UFC 314, habría que recordar que su camino hacia la cima no fue una autopista asfaltada con promesas, sino un sendero polvoriento construido con rechazo, coraje y un hambre feroz por trascender.

Entre él y la faja se interpone el legendario Alexander Volkanovski, pero este brasileño afincando en México ya se siente ganador porque después de tantos tropiezos, el solo hecho de tocar la cima de las artes marciales mixtas es un recordatorio de que uno nunca debe cansarse.

“Espero que mi historia sirva de ejemplo para muchos que piensan en que elevarse es imposible’’, expresó Lopes. “Hubo algún momento de flaqueza, pero siempre quedaba la convicción de que debía seguir adelante, que no debía rendirme. Y ahora estoy aquí, peleando por el título mundial’’.

Durante años, su vida fue la de un guerrero de sombra: entrenar sin descanso, tomar peleas en corto aviso y vivir entre el anonimato y el sacrificio.

Cuando llegó al UFC con un llamado de emergencia, reemplazando a última hora a un peleador lesionado, nadie esperaba mucho.

Pero esa noche, aunque perdió por decisión ante el superdifícil y claro favorito Movsar Evloev, el mundo conoció a un peleador de mirada desafiante y un jiu-jitsu afilado como navaja.

Se robó el show y comenzó a conquistar la admiración de muchos, entre ellos el presidente de la UFC Dana White.

“Es un acto de valor por todo lo que hemos hecho’’, agregó Lopes.

“Siempre supe a dónde quería y podía llegar. Sabía que no iba a ser fácil. Contra Evloev nadie creía en mí, pero algunas personas sí. Para empezar yo mismo, mis padres, mis managers, mis coaches y mi hermano Alesandro. Era una pelea difícil, pero la ideal para demostrarle al mundo quién era yo. Cuando me entrevistaron para esa pelea dije que nadie me conoce, pero después todos sabrán de mí’’.

El tren Lopes no tiene freno

Desde ese momento, el tren de Lopes dejó de frenar. Una serie de victorias brutales, incluyendo finalizaciones espectaculares, convirtieron al forastero en el favorito de los fanáticos. No solo ganaba; lo hacía con estilo, con violencia artística. Mientras muchos hablaban, él actuaba. Peleaba con el corazón en llamas y una sonrisa que desafiaba el dolor.

Cuando el entonces campeón Ilia Topuia decidió subir de peso y dejar vacante el cinturón pluma, la UFC no buscó los servicios del invicto Evloev sino que recompensó a Lopes con la dura misión de enfrentar a Volkanovski, posiblemente el rey más dominante en la historia de las 145 libras. Una leyenda viva.

Para muchos, Lopes llega como la probable víctima del inmenso australiano.

Pero eso es terreno conocido. Él ha vivido toda su carrera del otro lado de la ecuación ganadora. Lo que para otros sería presión, para él es gasolina. No importa si delante está el campeón. Lo que importa es que llegó. El chico que dormía en el gimnasio, que hacía sparring por un plato de comida, que cruzó fronteras sin garantías, ahora tiene una cita con la historia.

Gane o pierda, una cosa es segura: Diego Lopes no está aquí por casualidad. Está aquí porque el fuego que lo trajo arde más fuerte que nunca.

“El trabajo fuerte es lo que me he traído hasta aquí’’, recalcó Lopes.

“El trabajo fuerte y una mentalidad de acero me impulsará a llegar más lejos. Volkanovski es un tremendo peleador, con una tremenda historia, pero creo que ha llegado mi momento’’.

Esta historia fue publicada originalmente el 10 de abril de 2025, 10:10 a. m..

Jorge Ebro
el Nuevo Herald
Jorge Ebro es un destacado periodista con más de 30 años de experiencia reportando de Deportes. Amante del béisbol y enamorado perdido del boxeo.
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