MMA

El Lobo de Chechenia: del meteórico ascenso al duro camino por el título mundial en UFC 319

Este sábado, en el United Center de Chicago, Khamzat Chimaev tendrá por fin esa cita largamente esperada cuando enfrente al sudafricano Dricus du Plessis por la faja mediana en UFC 319.
Este sábado, en el United Center de Chicago, Khamzat Chimaev tendrá por fin esa cita largamente esperada cuando enfrente al sudafricano Dricus du Plessis por la faja mediana en UFC 319.

Si algo parecía escrito era que Khamzat Chimaev iba a llegar rápido a pelear por un título mundial.

El problema es que la vida, y las MMA, no siempre se dejan llevar por el guion. Este sábado, en el United Center de Chicago, “Borz’’ tendrá por fin esa cita largamente esperada cuando enfrente al sudafricano Dricus du Plessis por la faja mediana en UFC 319.

El recuerdo de su irrupción todavía estremece. Tres peleas en apenas 66 días, todas definidas antes del límite, todas dominantes.

En 2020, Chimaev era el nombre en boca de todos, el peleador que parecía destinado a devorar divisiones y borrar rivales con una mezcla de lucha sofocante y pegada de martillo.

Pero aquel meteoro encontró nubes densas. El COVID-19 lo golpeó con una fuerza que lo llevó a considerar el retiro.

Luego vinieron lesiones, problemas físicos y asuntos de visado que le cerraron la puerta de Estados Unidos durante meses. Su carrera se convirtió en una sucesión de combates espaciados y rumores, con victorias claras a veces y otras demasiado cerradas, pero sin la continuidad que pide un contendiente a la corona.

Mientras tanto, la UFC siguió girando. Otros nombres -como el del sudafricano Du Plessis- llenaron las portadas, y la imagen de Chimaev como aspirante inevitable se fue diluyendo. Era el lobo al que todos temían, pero que pocas veces salía de la cueva.

Su regreso a territorio estadounidense fue noticia por sí sola. Los rumores hablaban de vetos políticos, de problemas con autoridades migratorias. Él lo negó todo.

Lo cierto es que un día apareció en Los Ángeles listo para viajar a Chicago con una sola idea en mente: coronarse campeón.

Enfrente tendrá a un Du Plessis que no se amilana. El sudafricano ya defendió su título ante Israel Adesanya y Sean Strickland, y en cada pelea ha mostrado la misma mezcla de resistencia, agresividad y frialdad quirúrgica.

No teme al intercambio y sabe desgastar rivales que parecen inquebrantables.

Los expertos no se ponen de acuerdo. Algunos creen que Chimaev es demasiado fuerte, demasiado rápido, demasiado completo para Du Plessis. Otros advierten que la inactividad de “Borz’’ podría pasarle factura en una pelea que exigirá cardio, ritmo y sangre fría.

“Si gana, podría ser un problema para la división’’, advirtió el analista Din Thomas.

Darren Till, amigo y compañero de entrenamiento, le da un 60-40 a favor del checheno, pero con la advertencia de que Du Plessis “puede darle un infierno de pelea’’. No es para menos. Este es uno de esos combates donde un error temprano puede costar el cinturón.

Para Chimaev, sin embargo, esta noche no es un punto final. Él habla de ser campeón en tres divisiones –medio, welter y semipesado– como quien menciona su lista de compras. La ambición no le falta; ahora necesita el cinturón para convertirla en credibilidad absoluta.

El sábado sabremos si aquel meteoro que electrizó a la UFC en 2020 sigue intacto o si la pausa prolongada le robó parte de su filo.

Lo cierto es que, gane o pierda, Chimaev ha demostrado que hay peleadores que no solo luchan contra sus rivales, sino también contra el tiempo, las fronteras y el destino.

Jorge Ebro
el Nuevo Herald
Jorge Ebro es un destacado periodista con más de 30 años de experiencia reportando de Deportes. Amante del béisbol y enamorado perdido del boxeo.
Reciba acceso digital ilimitado
#TuNoticiaLocal

Pruebe 1 mes por $1

RECLAME SU OFERTA