Nadie como él: Notorius rompe otro récord al generar la mayor taquilla en la historia de la UFC
Conor McGregor sigue siendo el rey de la taquilla, un hombre capaz de convertir una pelea en un acontecimiento global incluso después de cinco años de ausencia, lesiones, escándalos y más preguntas que respuestas sobre su futuro deportivo.
El sábado, cuando el irlandés vuelva a cruzar la puerta del octágono para enfrentar a Max Holloway en la estelar de UFC 329 en Las Vegas, no solo estará en juego su legado como peleador. También quedará demostrado, una vez más, que el negocio de la UFC sigue encontrando en McGregor a su mayor mina de oro.
Los números hablan con una contundencia imposible de discutir.
La cartelera del T-Mobile Arena ya rompió el récord de taquilla de la empresa al superar los 25 millones de dólares en venta de boletos, de acuerdo con el presidente de la UFC, Dana White. La cifra deja atrás los 22 millones que produjo el histórico evento celebrado en la Sphere y establece una nueva marca para la organización.
“El efecto Conor McGregor es enorme. Nuestro mayor récord era la Sphere con 22 millones y ahora llegamos a 25 millones. Es la mayor taquilla en la historia de la UFC para su regreso. La ciudad está vibrando’’, afirmó White a ESPN.
Y eso ocurre en un momento donde los boletos para la UFC alcanzan precios nunca antes vistos. Lejos de espantar a los aficionados, la expectativa por ver nuevamente a McGregor agotó prácticamente la arena y convirtió a Las Vegas en el epicentro del deporte de combate.
Resulta difícil encontrar otro atleta que produzca semejante impacto después de permanecer tanto tiempo alejado de la competencia.
La última vez que McGregor peleó fue en julio de 2021, cuando sufrió la dramática fractura de tibia frente a Dustin Poirier que paralizó su carrera. Posteriormente, estaba programado para enfrentar a Michael Chandler en UFC 303, pero una lesión en un dedo del pie volvió a retrasar su esperado regreso. Entre una pelea y otra ocurrieron muchas más cosas fuera del octágono que dentro de él.
El irlandés protagonizó múltiples controversias, incluyendo un fallo en su contra por agresión sexual en un proceso civil en 2024 y un efímero intento de incursionar en la política de Irlanda al año siguiente. Para muchos, parecía que su época de superestrella había terminado.
Sin embargo, el mercado volvió a responder de la única manera que realmente importa para una empresa: comprando. Porque McGregor sigue siendo un fenómeno irrepetible en la industria de los deportes de combate.
Ningún evento de la UFC ha vendido más pagos por evento que su enfrentamiento contra Khabib Nurmagomedov en UFC 229, que alcanzó 2.4 millones de compras. También superó la barrera de los 1.5 millones en sus dos combates frente a Dustin Poirier y en la inolvidable revancha contra Nate Díaz.
Su poder de convocatoria tampoco se limitó a las artes marciales mixtas.
En 2017 desafió a Floyd Mayweather Jr. en uno de los mayores espectáculos económicos de la historia del boxeo. Perdió por nocaut técnico en el décimo asalto, pero el evento generó alrededor de 4.3 millones de compras de pago por evento y le reportó una bolsa cercana a los 130 millones de dólares.
Ahora le toca demostrar que todavía puede responder dentro de la jaula.
Porque si el negocio ya dejó claro que McGregor sigue siendo el rey, el deporte aún espera la respuesta más importante: si el peleador continúa estando a la altura del mito que nunca dejó de vender.