¿Vale la pena perder a propósito para un mejor puesto en el draft? El Heat tiene una respuesta contundente
Después de que los seguidores del Heat pasaran varios días, tras el cierre del mercado de fichajes de la liga el pasado jueves, debatiendo las ventajas de perder partidos a propósito, el entrenador Erik Spoelstra estaba sin duda preparado para la pregunta antes de que su equipo derrotara el domingo a los Wizards en Washington.
Y no pudo ser más tajante en su respuesta.
“Eres libre de hacer lo que creas que es mejor para tu organización. La gente lo criticará de una forma u otra. Siempre nos critican’’, expresó Spoelstra cuando se le consultó sobre la decisión del Jazz de Utah de dejar en el banco a dos de sus mejores jugadores en el último cuarto del partido donde cayeron el sábado contra el Magic de Orlando.
Al menos otros siete clubes intentan perder suficientes encuentros para aumentar sus posibilidades de hacerse con una estrella en el próximo draft de la NBA en junio, considerado uno de los más ricos en talento de los últimos años.
“Vamos a competir cada noche. ¡Cada noche! Como dije anteriormente, lo tomas o lo dejas, te guste o no. Eso es lo que hacemos. A algunos les molesta. Otros lo elogian. No nos importa. No vamos a cambiar’’.
Cuando le preguntaron por el valor del equipo de Miami de jugar fuerte y no acumular derrotas con el fin de obtener un buen puesto en el draft, Spoelstra admitió:
“Quizá ni siquiera sea correcto de mi parte comentar nada al respecto’’, comentó el coach.
“Así somos. En eso es en lo que creemos. Siempre vamos a los partidos a ganar. Obviamente, esto viene de mi jefe [Pat Riley]. Esta ha sido nuestra cultura durante 30 años y yo soy el guardián de esta cultura. Así que eso no va a cambiar. Nos permite desarrollar hábitos ganadores y una responsabilidad que la gente puede no entender si no está dentro del edificio’’.
La resistencia del Heat al “tanking’’(una filosofía que va mucho más allá de Riley entre los responsables de la gerencia del club) no es resultado de la terquedad o el orgullo.
Tres factores para jugar duro cada noche
Según dos fuentes, es el resultado de tres factores.
Primero: Miami no quieren depender de la suerte o la aleatoriedad del sorteo universitario porque eso es imposible controlarlo. Incluso si optaran por cambiar a sus mejores jugadores y asimilar muchas derrotas durante varios años, el club necesitaría una suerte extraordinaria para conseguir una de las primeras posiciones en cualquier draft y que ese en concreto contara con basquetbolistas capaces de transformar el equipo.
En el caso del Heat, la cuestión se complica por el hecho de que los Hornets de Charlotte obtendrían la primera ronda sin protección de Miami en 2028, si el conjunto de Spolestra no se clasificara para los playoffs en 2027.
En cambio, los Hornets obtendrían la selección de primera ronda de Miami en 2027 si ellos obtuvieran el boleto a los playoffs la próxima campaña.
Segundo: el Heat no quiere someter a sus aficionados —ni a ellos mismos— a años de fracasos prolongados sin la garantía de reponer su cantera de talentos con jugadores con perfil de estrella.
Como dijo una persona involucrada, los aficionados se sintieron muy decepcionados cuando Miami tuvo 10 reveses consecutivos la temporada pasada.
Entonces, ¿cómo reaccionarían los aficionados si el Heat exhibiera malos resultados durante cinco años seguidos (como le pasó a los Pistons de Detroit antes de la anterior contienda) o seis años consecutivos, como le sucedió a los Spurs de San Antonio antes de ganar el draft de 2023 con la primera selección general, Victor Wembanyama?
Tercero: este es el factor más significativo en el pensamiento del equipo. Miami ha estudiado todos los datos y ha determinado que el “tanking’’ (perder a propósito) no se traduce en un aumento significativo de los campeonatos ganados.
Aunque el Thunder de Oklahoma City tuvo tres temporadas con récord negativo antes de construir un equipo campeón, el mayor catalizador de su éxito, el armador Shai Gilgeous-Alexander, fue adquirido en el traspaso de Paul George a los Clippers de Los Angeles, no como resultado del “tanking’’.
Por George, quien pidió ser cambiado a los Clippers, el equipo de su ciudad natal, el Thunder obtuvo un enorme paquete: Alexander, Danilo Gallinari, cinco selecciones de primera ronda y dos intercambios de selecciones.
Historia plagada de fracasos
La historia de perder con la intención de un buen puesto en el draft está plagada de equipos que fracasaron o que lograron algunos éxitos, pero no títulos.
Seis campañas desastrosas de “tanking’’ (cinco de ellas intencionadas) no han catapultado a los 76ers de Filadelfia más allá de la segunda ronda de los playoffs.
Memphis sacrificó tres temporadas, pero nunca superó la segunda ronda con un núcleo formado por Ja Morant, Desmond Bane y Jaren Jackson Jr., una troika que se disolvió el año pasado.
Cleveland, en su versión actual, modificada por el traspaso de James Harden y Darius Garland la semana pasada, soportó tres contiendas consecutivas con entre 19 y 22 victorias y no ha superado la segunda ronda de los playoffs desde entonces.
Sacramento ha estado en la postemporada una sola vez en 17 años.
Los Wizards, en plena reconstrucción, no han ganado 50 partidos en una campaña desde 1978-79.
Houston ha desperdiciado tres campañas recientemente (con 17, 20 y 22 triunfos) y, sin duda, ha mejorado gracias a ello, pero no se han impuesto en una serie de playoffs en dos temporadas completas desde entonces.
Los Spurs acumularon entre 22 y 34 victorias durante seis años seguidos antes de tener la suerte de firmar a Wembanyama, lo que les ha asegurado una década de éxitos.
Utah ganó 37, 31 y 17 partidos en las últimas tres temporadas y vuelve a cojear hacia el sorteo esta temporada, aunque con una plantilla más talentosa que cuando empezó.
Los Hornets, que por fin muestran signos de mejora, han tenido un balance negativo en 19 de sus últimas 25 contiendas.
Orlando ha tenido dos reconstrucciones infructuosas en los últimos 15 años. En la primera ganaron entre 20 y 35 partidos durante seis años consecutivos. Luego perdieron en la primera ronda de las dos campañas siguientes, antes de intentar dar otro paso atrás.
Luego se apuntaron entre 21 y 34 triunfos durante tres temporadas seguidas, solo para perder en la primera ronda las dos siguientes (incluida la temporada pasada).
Al igual que Miami, el Magic sigue en posición de play-in en esta temporada.
Ninguno de los últimos 18 campeones de la NBA ganó el título principalmente como resultado de un “tanking’’.
LeBron campeón mucho después
Aunque Cleveland perdió a propósito para conseguir a LeBron James en la primera posición en el draft de 2003, los Cavaliers ganaron su único título con él después de firmarlo en la agencia libre tras sus cuatro años y dos campeonatos con el Heat.
Así que hay que poner un asterisco si se va a atribuir ese título al “tanking’’.
Si el propósito de perder a propósito es ganar un campeonato, no hay muchos precedentes de ello en los últimos 20 años, con una notable excepción que se debió a la buena suerte: los Spurs, que consiguieron a Tim Duncan en el draft después de una temporada (1996-97) donde David Robinson solo jugó seis partidos por lesiones de espalda y pie.
San Antonio ganó cinco títulos como resultado.
En general, perder a propósito no suele resultar en desfiles de celebración en junio.
Y esa es una de las principales razones por las que esa filosofía no tendrá cabida en el Kaseya Center bajo la actual dirección y gestión del Heat.
Esta historia fue publicada originalmente el 9 de febrero de 2026, 2:42 p. m..