Dolphins: reconstrucción para un futuro promisor ante un presente de fracasos
Una batalla campal, dos expulsados y una derrota. Ese fue el saldo de los Dolphins para cerrar la temporada del 2017 sin pena ni gloria, la noche de fin de año, en el Hard Rock Stadium.
De nada valió que 65,571 aficionados se tomaran la molestia de ir al estadio pese a ser una fecha tan especial en sus vidas y sabiendo que su equipo estaba irremediablemente eliminado de los playoffs desde la fecha anterior.
Los Dolphins apenas carburaron en el ultimo tramo del partido y poco pudierron hacer para retribuir el esfuerzo de sus seguidores que una vez más contemplaron otro revés de su club, esta vez 22-16 ante los Buffalo Bills.
Para los Bills, en cambio, el resultado tuvo un sabor agridulce: se clasificaron a los playoffs por primera vez desde 1999 pero perdieron por una lesión en el tobillo a su atacante estrella, el running back LeSean McCoy. .
A falta de 6:16 minutos para terminar el partido, cuando los Dolphins descontaron el marcador con un touchdown de una yarda en un pase del quarterback David Fales al wide receiver Jarvis Landry, este ultimo se encaró con un adversario y se armó tremenda bronca.
Debido a que el propio Landry faltó el respeto a uno de los jueces y el running back de los Dolphins Kenyan Drake entabló una pelea con un rival y luego tiró su casco, se ganaron ambos la expulsion.
Fue el más inesperado cierre de campaña para unos Dolphins, que este año esperaban muchísimo más de su equipo.
“Ahora solo nos queda revisar lo que pasó en la temporada”, afirmó el entrenador del conjunto de Miami Adam Gase al final del partido. “Vamos a mirar los videos y decidir a partir de ahí. Debo decir que la adversidad nos ha golpeado”.
Tal vez pensando más en un futuro promisor que en un presente de fracasos, Gase hizo jugar al quarterback titular Jay Cutler solo en la primera serie del partido, y luego le dio la alternativa al segundo suplente Fales, quien anotó un touchdown con una corrida de una yarda a falta de 1:56 minutos para terminar el encuentro. El primer suplente Matt Moore no había sido activado el domingo.
Una segunda lectura al hecho de reservar casi todo el encuentro a Cutler puede dar a entender que fue una muestra de la insatisfacción del entrenador con su quarterback, pues haberlo mantenido en el campo hasta la última serie hubiese sido como la expresión de su confianza y gratitud.
Cuando Ryan Tannehill se volvió a lesionar en los ligamentos de su rodilla izquierda, poco antes del inicio de la campaña del 2017, Gase decidió sacar de su retiro a su expupilo Cutler y lo convenció con un cheque de $10 millones y la garantía de la titularidad.
Dinero perdido, porque Cutler demostró enorme inconsistencia, con algunos partidos buenos y la mayoría malos. A consecuencia de ello, los Dolphins terminaron la temporada con marca de 6-10.
Se esperaba muchísimo más, porque en el 2016, en su año de novato, Gase había llevado al equipo de Miami a los playoffs luego de una larga sequía que se remontaba al 2008.
La falta de un quarterback confiable fue decisiva para la debacle de los Dolphins. También fue un golpe inesperado el conflicto con el running back Jay Ajayi, quien había sido pieza vital en el éxito del 2016, pero en el 2017 se convirtió en una personalidad inmanejable.
Drake asumió las responsabilidades de Ajayi, pero no fue lo mismo y eso afectó a la ofensiva de los surfloridanos.
Esta historia fue publicada originalmente el 1 de enero de 2018, 6:58 p. m. with the headline "Dolphins: reconstrucción para un futuro promisor ante un presente de fracasos."