Tom Brady es de otro mundo y los Dolphins no ponen los pies en la tierra. Se llevan paliza en Tampa
Nada que avergonzarse en los Dolphins. Tampoco hay que buscar culpables. Tom Brady es de otro mundo. Y lo ratificó una vez más al liderar a sus Buccaneers (4-1) a una victoria 45-17 sobre los Dolphins de Miami (1-4), el domingo en el Raymond James Stadium en Tampa.
Luego que la semana pasada los Patriots de Nueva Inglaterra lo hubiesen limitado a no pasar para touchdowns, y romperle una racha de 14 partidos consecutivos, Brady se destapó el domingo con cinco pases para touchdowns, ninguna intercepción y 411 yardas conectadas.
Cómo estaría jugando Brady, que faltando poco más de siete minutos para el final del partido y con el triunfo asegurado, los entrenadores decidieron darle un descanso y pusieron al quarterback suplente Blaine Gabbert.
Es cierto que Brady tuvo un extraordinario reparto: Antonio Brown anotó dos touchdowns y 124 yardas; Evans dos TDs y 113 yardas; Chris Godwin 70 yardas; y Leonard Fournette, un TD y 110 yardas en total, por aire y tierra.
Jacoby Brissett, de los Dolphins, mostró gran valor y pese a que estaba lesionado terminó en la cancha con dos pases para touchdown, una intercepción y 275 yardas.
El corredor Mike Gaskin ganó 99 yardas en total y anotó dos touchdowns por aire.
Los Dolphins se pusieron adelante 3-0 con una buena serie inicial que culminó con un gol de campo de 23 yardas de Jason Sanders, apenas a los 4:39 minutos de comenzado el encuentro.
Cuando le tocó su turno, Brady no perdonó. Con pases tipo láser llevó a los suyos a zona roja y coronó el avance con un pase de 10 yardas para touchdown a Giovani Bernard, a los 7:51 minutos del primer periodo.
La defensiva de los Dolphins estuvo bien, pero los Bucs fueron casi perfectos.
Los Dolphins respondieron en gran forma con un pase de 24 yardas de Brissett a Gaskin para touchdown y puso a su equipo adelante 10-7 a los 12:39 minutos.
Jerome Baker derribó a Brady y gracias a ello, los Bucs solo tuvieron que contentarse con un gol de campo de 46 yardas de Ryann Succop para igualar la cuenta 10-10 apenas iniciado el segundo cuarto.
Lo dramático del partido fue que Brissett parecía lesionado en el tendón de la corva, pese a ello el estratega de los Dolphins Brian Flores lo mantuvo en el terreno.
Acto seguido Brady tuvo una conexión de 62 yardas con Brown para touchdown y los Bucs subieron 17-10 a los 3:48 minutos del segundo periodo.
De nuevo, Brady y Brown volvieron a ser una pesadilla y casi sobre el cierre del primer tiempo se juntaron para un touchdown de cuatro yardas y los Bucs se alejaron 24-10 para irse al descanso con esa cómoda ventaja.
Cojeando y agobiado por el dolor, Brissett tuvo fuerzas para dar un pase de touchdown de una yarda a Gaskin para acercar 24-17 a los Dolphins a 8:04 minutos del tercer cuarto.
La alegría duró poco. Apenas iniciado el cuarto periodo, Fournette corrió una yarda para despegar 31-17 a los Bucs.
Poco después, Brady dio un pase de 34 yardas para touchdown a Evans y los Bucs se pusieron 38-17.
Tras una intercepción a Brissette, luego que el wide receiver Jaylen Waddle no pudiera controlar el ovoide, Brady volvió a juntarse con Evans para un touchdown de 22 yardas y pusieron la cuenta 45-17.
No hubo más que decir. La máquina de Brady y los Bucs no pudo ser frenada por los Dolphins, que llevan cuatro derrotas consecutivas y la próxima semana viajarán a Londres para enfrentar a los Jaguars de Jacksonville.
Esta historia fue publicada originalmente el 10 de octubre de 2021, 4:57 p. m..