Con el apoyo de grandes leyendas, los Huracanes de Miami buscan el pase a la final del football universitario
Los Huracanes de la Universidad de Miami (12-2), décimos en la clasificación, tendrán una nueva montaña que remontar contra los Rebels de Ole Miss (13-1), número seis, en el Fiesta Bowl, en las semifinales de los playoffs del football universitario.
El choque será el jueves (7:30 p.m. TV: ESPN) en el State Farm Stadium, en Glendale, Arizona.
Ambos equipos luchan por llegar a la final, que se disputará en el Hard Rock Stadium, en Miami, el próximo 19 de enero.
Los otros finalistas son Oregon e Indiana, que tiene como quarterback al cubanoamericano Fernando Mendoza, quien se convirtió en el primer jugador de esa ascendencia que gana el Trofeo Heisman, el máximo galardón individual en el football universitario.
Bajo el mando de Mario Cristóbal, el primer entrenador también cubanoamericano en conducir un equipo de football universitario a los playoffs y ganar, la UM cumple una campaña extraordinaria.
En la primera ronda, los Huracanes superaron 10-3 a Aggies de Texas A&M,en el Kyle Field en College Station, Texas, ante 104,122 fanáticos; y en cuartos de final dieron la enorme sorpresa al destronar al campeón, los Buckeyes de Ohio State, 24-14, en el AT&T Stadium, en Arlington, Texas, ante más de 70,000 aficionados.
Voces legendarias
Las leyendas del football de la UM como Andre Johnson, Ray Lewis, Edgerrin James y el entrenador Jimmy Johnson acompañan a esta nueva camada de ases desde el arranque de la temporada contra Notre Dame.
Hacía un par de décadas que los Huracanes no avanzaban tan lejos y esta campaña reverdece glorias pasadas.
“Ellos nos han pasado la antorcha”, exclamó el offensive lineman de la UM Anez Cooper. “Solo tratamos de conservar ese fuego que dejaron ellos”.
En el último memorable partido contra Ohio State, mientras la defensiva de los Huracanes luchaba de manera ardorosa para frenar el ataque rival, en la línea lateral de la cancha se cruzaron las miradas del quarterback Carson Beck y del legendario Lewis. Se estrecharon las manos.
“Anda, gana para nosotros este partido”, exclamó el exlinebacker.
“De inmediato pensé que no tenía otra posibilidad que ganar la batalla”, recordó el quarterback. “Literalmente tenía que llevar a mi equipo a anotar, no podía defraudar a una leyenda”.
Y así ocurrió. Beck condujo una ofensiva de 10 jugadas y 70 yardas y CharMar “Marty” Brown la coronó con una corrida de cinco yardas para touchdown, a falta de 55 segundos para el pitazo final y con ello la UM aseguró la victoria.
“Es asombroso”, prosiguió Beck. “Tener a estos legendarios jugadores alrededor de nosotros transmite energía. Ellos construyeron esta cultura y nosotros continuamos con su legado”.
El running back Mark Fletcher confesó que James no escatima palabras de aliento, especialmente en los momentos cruciales.
“Mantén la calma y luego vuelve con todo”, suele decirle en las instancias más apremiantes, afirmó Fletcher. “Tener una voz como esa es una gran ayuda para nosotros”.
Cristóbal le tiene un agradecimiento eterno al entrenador Johnson.
“Él cambio las vidas de mi hermano y la mía”, apuntó Cristóbal sobre JJ.
“Hace 40 años nos ofreció becas para estudiar en la universidad. Mis padres, quienes descansan en paz, no sabían qué era una beca, pues recién habían escapado de Cuba y trataban de ganarse la vida en Estados Unidos”.
Durísimo rival
Los Rebels, de Oxford, Miss., serán un hueso muy duro de roer. Vienen de dar el batacazo al derrotar 39-35 a los favoritos de Georgia, ubicados como el tercer equipo de la nación.
Un importante problema afronta Ole Miss porque la mayoría de los entrenadores del equipo ofensivo firmaron contrato el 1 de enero pasado con LSU y no estarán en el partido contra los Huracanes.
El entrenador de los Rebels Pete Golding de seguro asumirá la mayoría de esas funciones, pero como se trata de una situación imprevista complica todos sus planes.
De todas maneras en este partido continuará el coordinador ofensivo Peter Weis, quien la venidera temporada dirigirá a LSU.
Trinidad Chambliss es el quarterback de los Rebels y destaca por su movilidad. Su velocidad, su habilidad para eludir rivales y su buen brazo lo convierten en un jugador impredecible, que puede decidir una jugada con los pies o con las manos.
Será el enemigo principal de los Huracanes y, de seguro, Cristóbal tiene preparado un plan para frenar esa velocidad supersónica de Chambliss, que ha contribuido de manera decisiva a llevar a su escuadrón a un paso de la gran final.