Miami Dolphins

No hay tiempo para lamentos. Los Dolphins irán al frío polar a intentar lavar sus heridas contra los Chiefs

El wide receiver de los Dolphins Tyreek Hill atrapa el ovoide en el partido contra Buffalo Bills, celebrado el 7 de enero de 2024 en el Hard Rock Stadium en Miami Gardens, Florida.
El wide receiver de los Dolphins Tyreek Hill atrapa el ovoide en el partido contra Buffalo Bills, celebrado el 7 de enero de 2024 en el Hard Rock Stadium en Miami Gardens, Florida. mocner@miamiherald.com

En diciembre los Dolphins eran los primeros en la Conferencia Americana y en enero, al término de la temporada regular de la NFL, quedaron sextos. Nadie lo entiende.

El sábado (8 p.m.) tendrán que lavar sus heridos en la gélida Kansas City, a 5 grados fahrenheit contra los Chiefs, campeones defensores del Super Bowl.

“Ahora empieza una nueva campaña”, reflexionó el entrenador de los Dolphins, Mike McDaniel, después de la caída.

“No tenemos tiempo para lamentarnos. Tengo confianza en que nuestros jugadores y entrenadores enfocarán su atención hacia Kansas City. Es la única manera de superar este momento”.

Los Buffalo Bills (11-6) le quitaron todo a los Dolphins (11-6) al derrotarlos 21-14, la noche del domingo en el Hard Rock Stadium: el primer puesto de la división Este, el segundo de la conferencia y el derecho a jugar sus primeros dos partidos de playoffs en casa siempre y cuando ganen el primero.

Se cuestiona a Miami por el hecho de haber vencido una solo vez y perdido cinco de sus partidos contra rivales con récord ganador.

Eso fue más notorio con la caída en la recta final contra los Ravens en Baltimore y frente a los Bills.

“Si pierdes frente a dos buenos equipos en los partidos finales de la temporada uno queda vulnerable a que digan que no puedes ganar a los mejores hasta que lo hagas”, comentó McDaniel.

“Ganar a equipos por encima de .500 para mí es irrelevante”.

Lo dramático es que los Dolphins no perdieron la posibilidad de quedar segundos al caer contra rivales con récord ganador sino ante un perdedor.

En efecto, en la décimocuarta fecha, el escuadrón de Miami cayó 28-27 contra los Titans de Tennessee en el propio Hard Rock Stadium, y ese es el triunfo que les hizo falta ahora para ganar su división y ser segundos en su conferencia.

Es cierto además que contra los Bills, en la fecha final de la temporada, tuvieron la oportunidad de salir airosos, pese a que concedieron importantes bajas.

En el ataque no estuvieron Raheem Mostert y Jaylen Waddle y en la defensiva faltaron Jaelan Phillips y Bradley Chubb.

También al principio del tercer cuarto salió de la cancha por lesión Andrew van Ginkel, todos ellos piezas fundamentales en la estructura del equipo.

Aún así, los Dolphins se las arreglaron para mantener sus posibilidades de victoria. Hasta el primer tiempo funcionó la ofensiva que puso adelante 14-7 a los suyos gracias a la notable labor de De’Von Achane, autor de un touchdown.

La defensiva también estuvo a gran altura con el aporte de Christian Wilkins y Zach Sieler.

Los Dolphins interceptaron dos veces en la zona de anotación al quarterback Josh Allen y Wilkins le arrancó el ovoide en los tramos finales del partido.

Jerome Baker, quien reapareció, frenó a un rival a una yarda de la zona de anotación antes de irse al descanso, con todo lo cual evitaron 21 puntos en contra y mantuvieron a los Dolphins en el partido.

En el segundo tiempo, la ofensiva local no carburó y no pudo equilibrar los dos touchdowns que pusieron a los Bills adelante en la pizarra.

Por primera vez en la campaña cuatro posesiones consecutivas de los Dolphins terminaron en punts.

La defensiva de Miami tuvo que sacar la cara e hizo la heroica cuando a falta de 1:59 segundos para terminar el partido frenó a Allen y su ofensiva a menos de una yarda, para conseguir el down que le permitía asegurar el juego.

Era el momento clave. Los aficionados que llenaban el Hard Rock Stadium deliraban y daban todo su aliento al equipo local.

De vuelta el ovoide al lado de Miami, se necesitaban solo 50 yardas para la hazaña y con cerca de 90 segundos en el cronómetro. Todo lo que parecía una promesa terminó en una intercepción que rompió los corazones y que llevó al equipo a una realidad indeseada.

“Traté de anticiparme a la marcación de dos hombres de ellos en el lanzamiento”, señaló el quarterback Tua Tagovailoa.

“No salió como quería. Ahora hay que corregir lo que se debe, mirar adelante en esta semana corta porque sabemos que nos espera un muy duro partido como visitantes”.

En la octava semana de la campaña regular, los Dolphins perdieron 21-14 contra los Chiefs, en el Frankfurt Stadium, en Alemania. El sábado tratarán de conseguir en el Arrowhead Stadium lo que no pudieron en terreno neutral.

Esta historia fue publicada originalmente el 8 de enero de 2024, 5:33 p. m..

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