Los Dolphins perdieron el instinto asesino, pero aseguran que no se repetirá el conformismo
“Las cosas no pueden continuar así”, se lamentó el entrenador de los Dolphins Mike McDaniel luego de la inexplicable derrota 27-24 de su escuadra contra los Panthers de Carolina, después de haber estado arriba 17-0 en el segundo cuarto, el domingo en el Bank of America Stadium en Charlotte.
Hay una total sensación de desconcierto en el escuadrón de Miami. No solo se alejan las posibilidades en la liga apenas en la quinta semana con un récord 1-4, sino que el grupo pierde confianza y transmite la impresión que ahora las cosas hay que hacerlas a la desesperada.
McDaniel trata de mantener la situación bajo control y asumió la responsabilidad de la debacle.
“El problema ha sido la preparación y la ejecución y esas son mis responsabilidades”, afirmó el estratega.
“Colectivamente no estuvimos bien y encima de eso cometimos errores críticos en momentos clave”.
Luego McDaniel proclamó que los Dolphins son un mejor equipo que aquel que dejó escapar una ventaja de 17 puntos.
“Vamos a enfocarnos extremadamente en corregir de inmediato los errores porque no tenemos tiempo que perder”, señaló el entrenador.
“Tenemos que estar listos para recibir a los Chargers el próximo domingo”.
Un inicio explosivo
En realidad lo de los Dolphins el domingo fue patético. Comenzaron a todo vapor y de pronto cayó víctima de su propia complacencia para perder el partido en el último minuto.
“Conseguimos dos turnovers y estábamos felices con eso”, se lamentó el linebacker Bradley Chubb, quien recuperó el ovoide en el primero de ellos.
“Debíamos haber mantenido el mismo fuego, estar sobre la nuca de ellos, no dejarlos respirar y ser una defensa con instinto asesino y cerrar el partido a nuestro favor”.
Acto seguido, Chubb concluyó:
“No podemos conceder 27 puntos después de haber arrancado con todo y habernos sentido nosotros mismos”.
Los Dolphins empezaron con un football complementario que les dio magníficos resultados. En el primer cuarto ya estaban adelante 3-0 con un gol de campo de 43 yardas del pateador Riley Patterson.
En el segundo periodo, el escuadrón de Miami hizo pagar bien caro a los Panthers los errores cometidos.
Tras el turnover de Carolina, el quarterback Tua Tagovailoa dio un pase de 10 yardas a De’Von Achane para un touchdown.
Luego Minkah Fitzpatrick interceptó al quarterback Bryce Young. Gracias a ello, los Dolphins volvieron a anotar con un pase de cuatro yardas de Tua al tight end Darren Waller para alejarse 17-0.
La alegría del pobre dura poco, sin embargo.
A partir de entonces, los Panthers reaccionaron y acortaron distancia con un touchdown de siete yardas de Xavier Legette y una patada de 35 yardas de Ryan Fitzgerald para irse al descanso 17-10.
Lo extraño fue que Miami no insistió en pasarle el ovoide a Waller, quien había arrancado a todo vapor con 78 yardas y un touchdown en cinco capturas del ovoide.
“Cada vez que haces algo productivo en la NFL el rival hace los ajustes”, argumentó McDaniel. “Nuestros problemas ocurrieron porque no producimos en el ataque terrestre. Nos quitaron el ritmo. Sin ataque terrestre no se llega lejos”.
Revivir el ataque terrestre
Los Dolphins solo produjeron 19 yardas por tierra el domingo. Eso es un escándalo en la NFL. Peor aún fue que los Panthers consiguieron 239 yardas por tierra y 206 de ellas a cargo del running back suplente Rico Dowdle, porque el titular Chuba Hubbard no pudo jugar por una lesión en la pantorrilla.
“El ataque terrestre es algo que tenemos que analizar”, comentó Tua.
“Uno puede preguntar a los linemens y a los running backs, pero la verdadera respuesta la tiene el video, que nos dirá qué debemos hacer mejor y cómo podemos pasar esta página”.
Tua también abordó el tema de qué hacer ahora con un récord 1-4.
“Es muy duro, nadie quiere empezar la campaña con una marca 1-4”, aseguró el quarterback. “Debemos ver qué está fallando. No tenemos ahora una buena sensación”.
Por su parte, el wide receiver Jaylen Waddle era el sindicado para sacar la cara por el equipo luego de la grave lesión sufrida por Tyreek Hill, en el triunfo sobre los Jets de Nueva York, el lunes pasado en el Hard Rock Stadium.
Waddle cumplió en cierta medida con 106 yardas y un touchdown que puso adelante 24-20 a su escuadra a unos seis minutos del final del partido.
Como esa ventaja no pudo ser mantenida y luego los Panthers anotaron un touchdown de Mitchell Evans tras un pase de cuatro yardas de Young, la actuación del wide receiver de los surfloridanos no tuvo la relevancia que hubiese tenido en caso de una victoria.
“Tuvimos ataques muy cortos”, explicó Waddle. “Y cuando nuestra defensiva trataba de acomodarse no le ayudó que no produjéramos y que no extendiéramos nuestros drives”.
Además de ello, los Dolphins cometieron errores decisivos y penalidades que de haberlas evitado hubiesen impedido la reacción de los Panthers.
Ya no se puede llorar sobre la leche derramada y lo único que le queda al equipo surfloridano es corregir los graves errores cometidos.
Esta historia fue publicada originalmente el 6 de octubre de 2025, 2:10 p. m..