Veteranos de peso en un limbo sobre futuro con los Dolphins. ¿Se van o se quedan en el equipo?
Permítanme compartir una perspectiva sobre los deportistas profesionales que la mayoría de los aficionados no reconocen y no logran entender.
Va a ser difícil de escuchar, pero es importante asimilarlo.
Los jugadores no suelen sentir lealtad hacia tu franquicia. Aunque hay excepciones, esta es la norma.
Probablemente se hayan encariñado con la ciudad —especialmente cuando se trata de un lugar exótico como Miami— y tal vez incluso con el equipo que los seleccionó, o que les ofreció su primer gran contrato o su primera oportunidad.
Pero hay que entender que la lealtad de un deportista profesional es siempre hacia sí mismo y hacia su familia.
El trabajo principal de un atleta es cambiar la vida de quienes le ayudaron a convertirse en profesional.
Dicho esto, hay que señalar que ningún jugador veterano, y menos aún los talentos codiciados por otros equipos, quiere formar parte de una reconstrucción de forma intencionada…
A menos que tenga algo en juego.
Renovaciones a toda costa
Por eso el safety Minkah Fitzpatrick fue cedido a los Jets de New York a cambio de una selección de séptima ronda del draft de la NFL y una extensión de contrato.
Él tenía algo en juego. Esa fue una de las principales razones por las que los Dolphins enviaron al wide receiver Jaylen Waddle a los Broncos de Denver por una selección de primera y tercera ronda, y un intercambio de selecciones de cuarta ronda.
Miami no quería cargar con el desorbitado salario de Waddle.
“Cuando estás en este puesto, siempre te muerdes los labios cuando los buenos jugadores se marchan, sea cual sea el motivo por el que se van’’, expresó el gerente general del equipo Jon-Eric Sullivan al explicar el traspaso del estelar jugador en la Reunión de Propietarios de la NFL.
“Nos encontramos en una situación con nuestra plantilla donde necesitamos rejuvenecer y abaratar costos’’.
Esa última palabra fue la más importante.
Para los jugadores de buen nivel y de élite, la pretemporada de la NFL consiste en asegurarse el futuro pues el objetivo es no jugar nunca en el último año de contrato.
Esa situación los deja sin protección al tener que asumir todo el riesgo en caso de lesión.
El running back De’Von Achane, los inside linebackers Jordyn Brooks y Tyrel Dodson, y el center Aaron Brewer están a punto de iniciar la última campaña de sus contratos y, por lo tanto, buscan renovaciones.
Los Dolphins lo saben y lo han discutido con cada uno de ellos. Pero, según las fuentes, no hay ningún acuerdo a la vista.
James Cook, de Buffalo, un running back comparable a Achane en estilo y rendimiento, recibió la última renovación lucrativa y consiguió un contrato de cinco años por el que cobrará $51,6 millones, con $30 millones garantizados.
Es probable que Achane no acepte ni un dólar menos con el propósito de convertirse en el duodécimo running back que gana al menos $11 millones por temporada.
Brewer es el décimo centro mejor pagado de la NFL según su salario, que le ha reportado $7 millones por campaña durante los últimos tres años.
Sin embargo, al jugador de 29 años se le ha acabado el dinero garantizado y esa es la única cifra de los contratos de la liga que realmente importa a los jugadores.
Hay 19 inside linebackers que perciben $10 millones o más por temporada, y ocho que obtienen al menos $13 millones por campaña.
Brooks, que lideró la NFL en tackles la temporada pasada, pretende entrar en ese rango salarial en su próximo contrato.
Sabrá lo en serio que se toma Miami su papel como pieza fundamental en función de la oferta que le hagan.
No se sorprenda si hay consecuencias y si no se llegan a un acuerdo antes del draft de la próxima semana (previa del sorteo universitario de 2026).
Sin renovación, no hay compromiso real con esta reconstrucción.
Sin compromiso, la inversión es limitada. Sin inversión, muchos profesionales pasan al modo “mercenario’’.
Situación complicada rumbo al draft
Si esa es la receta que estamos preparando, el círculo de confianza de Miami —Sullivan y el entrenador Jeff Hafley— se encontrará en una situación complicada rumbo al draft y a la temporada 2026.
Todos los agentes libres de los Dolphins pierden un poco de su poder de negociación una vez que concluya el draft de la próxima semana.
“Nadie es intocable en este negocio’’, apuntó Sullivan al hablar de los traspasos.
“No creo en eso porque nunca se sabe quién está al otro lado del teléfono y qué van a ofrecer’’.
En las conversaciones previas al sorteo universitario, los equipos que necesitan un running back capaz de cambiar el rumbo del partido, un inside linebacker y un center atlético especializado en bloqueos de zona.
Probablemente se tomarán en serio la posibilidad de fichar a los mejores veteranos de Miami, salvándolos de la última reconstrucción del equipo.
Es evidente que los aspectos económicos entrarán en juego por lo que Sullivan y Hafley deben escuchar las ofertas.
Está claro que la nómina del equipo se está renovando, rejuveneciendo y abaratando, y aunque Sullivan afirma que Achane, Brooks y Brewer son piezas fundamentales en la reconstrucción de los Dolphins, la prueba de ello vendrá de la mano de los contratos que se ofrezcan en las próximas dos semanas.
Miami debe decidir si prefiere una selección del draft a estos jugadores de la NFL que han demostrado su valía, pero que pronto resultarán caros.