Estrella cubanoamericana de judo va a tercera olimpiada convencida de regresar con medalla
Angélica Delgado va a su tercera olimpiada convencida de que ahora regresará con una medalla. Si a la cita del 2012 en Londres asistió como reemplazo y en Río de Janeiro no pudo subir al podio, ahora se encuentra en Tokio segura de que su momento ha llegado.
Una de las mejores judocas del mundo, esta chica cubanoamericana es un ejemplo de persistencia y va como una de las mejores opciones del equipo olímpico de los Estados Unidos gracias a un crecimiento sostenido en los torneos más competitivos del planeta.
Su padre Miguel Angel -practicante de judo en Cuba, tenía en mente educar al hermano de Angélica en los secretos del arte marcial pero nunca imaginó que sería la muchacha la heredera de su arte marcial y mucho menos que llegaría a ser una de las mayores esperanzas olímpicas del país.
Angélica vive de avión en avión, de torneo en torneo, compitiendo en una ciudad y despertando en otra. Su pasaporte es un muestrario de cuños de las aduanas del mundo, pero todo ese sacrificio está a punto de dar el mejor fruto si esta chica vuelve a Miami con una presea en su pecho.
¿Qué ha pasado de Río a Tokio?
“Antes de los Juegos de Río no había ganado medallas en torneos de Grand Prix, que son muy importantes. Eso me permitió clasificar en la categoría de menos de 52 kilogramos. Desde ese entonces he ganado cuatro medallas en Grand Prix. He crecido mucho como atleta, tengo mucho más experiencia. Esta olimpiada será la coronación de todos mis esfuerzos’’.
¿Cómo contemplas esta competencia, las rivales?
“Me he estado preparando desde el 2016. He participado en todos los torneos posibles, he participado en varios campamentos contra equipos como Japón que es muy fuerte. Sé que la competencia será muy dura, pero voy confiada en lo que puedo hacer’’.
Tu chance de medalla, ¿cuán real es?
“Lo voy a tomar pelea por pelea. Todo se hace en un día. Puedes estar peleando desde las 6 a.m. hasta las 5 p.m. En Río me quedé fuera en la primera ronda, pero esta vez mis oportunidades de ganar medallas son buenas. Lo importante es ganar la primera pelea’’.
Son tus terceros Juegos, ¿qué orgullo sientes?
“Mucho. Soy la única americana que ha podido ganar medalla en torneos de Grand Slam. Soy la número uno de los Estados Unidos. He tenido que sacrificar mucho para llegar a este momento. Manejo todos los días desde Coral Spring (sede del equipo nacional) hasta Miami. Ese Palmetto es horrible’’.
Vives prácticamente en un avión.
“El judo es un deporte que no tiene temporada. Compito desde enero a diciembre. Como todos los deportes de combate, se tiene que mantener un peso y debo mantenerme muy disciplinada. No se para. Pero esta es mi pasión y me veo compitiendo en la próxima olimpiada, porque mejoro día tras día’’.
¿Cómo comienzas a practicar el judo?
“Yo encontré un uniforme viejo de mi papá cuando era chica. Le pregunté qué era eso y él me respondió que era una de las pocas cosas que trajo de Cuba en los años 80. Ahí comenzó a entrenarme en la casa y ya nunca paré. Siempre ha estado al lado mío’’.
¿Qué significaría ganar medalla en Tokio como cubanoamericana?
“Un sueño hecho realidad. Soy americana, pero crecí en Miami, rodeada de mi gente, de mi familia. Crecí comiendo croquetas, arroz con frijoles. No hablé inglés hasta que tuvo cinco o seis años. Digo que soy americana y cubana a la misma vez’’.
Esta historia fue publicada originalmente el 21 de julio de 2021, 8:06 a. m..