Otros Deportes

Ex campeón cubano tuvo que noquear fantasmas internos para volver al ring

Diosbelys Hurtado.
Diosbelys Hurtado.

Antes de decidirse a regresar a los cuadriláteros para derribar rivales, Diosbelys Hurtado tuvo que derrotar algunos fantasmas internos.

La hora del retiro suele ser fría y cruel para la mayoría de los boxeadores, y en el caso de Hurtado no fue distinto. El cubano se sintió abandonado, solo, culpable de haber asumido como suyos los errores de otros.

Su carrera pudo haber sido de leyenda, pero ...

"No, no de leyenda, aunque sí digna'', comentó el púgil que en sus buenos tiempos era conocido como Kid Oriental. "Fui campeón mundial, luego perdí la corona. Cometí equivocaciones... Esa es la vida".

El ex campeón cubano del peso ligero regresa a los cuadriláteros esta noche como parte de las tradicionales carteleras del promotor Tuto Zabala Jr. en el Miccosukee Resort and Gaming.

Hurtado se medirá al dos veces retador al título mundial y tres veces campeón regional, Arturo "El Silencioso'' Morúa, de Guadalajara, México en un combate pactado a 12 asaltos por la faja latina del peso wélter.

No por gusto la velada se llama "Regreso a Casa''.

Todavía Hurtado no ha olvidado cómo perdió contra Pernell Whitaker, tras ir ganando fácilmente la pelea, por no haber recibido consejos oportunos en su esquina; también su fracaso ante el rusoaustraliano Kostya Zszyu debido al poco tiempo de preparación.

Su mejor momento fue la conquista del cetro de las 140 libras el 12 de mayo del 2002 ante Randall Bailey, pero luego ese fuego se apagaría al ceder el cetro ante Vivian Harris un tiempo después.

"Cuánto habría dado por tener en esos días una guía certera a mi lado, verdaderos profesionales", afirmó el santiaguero. "Contra Harris combatí casi desmayado por problemas con el peso. Subí con la pelea casi perdida''.

Desde que llegó a Estados Unidos, Hurtado tuvo que soportar la muerte de tres hermanos y sus padres en Cuba, y todo ese sufrimiento, que nadie veía, lo arrastraba encima del cuadrilátero.

"En ese momento no me daba cuenta de todo eso, pero luego de retirado un psicólogo me ayudó a ver esa realidad", reveló Hurtado, que cuando desertó era el primer hombre en su división dentro de la isla. "Si hubiera recibido esa ayuda médica a tiempo, habría sido mejor ser humano en el extenso sentido de la palabra''.

Hurtado sabe que no puede arreglar el pasado, pero confía en que el futuro le depare alguna alegría antes de colgar los guantes para siempre.

"Siento que no lo he dicho todo encima del ring'', comentó el púgil, que ya ha realizado varias peleas en España, donde pasa parte del año. "Estuve como mudo durante algún tiempo, pero ahora mis golpes hablarán por mí''.

  Comentarios