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El Exorcista de Cuba enfrenta una dura batalla contra demonios legales

Alexis Vila durante una conferencia de prensa para anunciar una pelea en febrero del 2011.
Alexis Vila durante una conferencia de prensa para anunciar una pelea en febrero del 2011.

En febre ro del 2011 Alexis Vila soñaba con pelear en la UFC. En junio de ese mismo año, y de acuerdo con una investigación policial, habría participado en un asesinato. Ahora se encuentra detenido en espera que la justicia dictamine su implicación o no en la muerte de Camilo Salazar.

A Vila, quien se hacía llamar "El Exorcista'' en sus días de luchador, se le acusa de ser parte del grupo que acabó con la vida de Salazar, quien apareció en junio del 2011 en un camino cercano a los Everglades, en el Noroeste de Miami-Dade, con señales de violencia y la garganta cortada.

Los otros acusados de asesinato, secuestro y conspiración para cometer asesinato son Manuel Marín, de 64 años, uno de los fundadores de la cadena de Supermercados Presidente; así como el también peleador de Artes Marciales Mixtas Ariel Gandulla y el promotor y entrenador Roberto Isaac.

Marín estaría fuera del país, Gandulla desaparecido, mientras que Isaac y Vila se declararon inocentes, pero el medallista olímpico cubano tiene una audiencia este lunes en corte, donde se le pedirá al juez que lo retenga en prisión hasta el momento del juicio por temor a que escape hacia su país natal.

En una entrevista concedida a El Nuevo Herald en febrero del 2011, Vila comentó que su principal preocupación era el paso del tiempo, mientras la UFC se demoraba en abrirse a las categorías menores.

Hace más de dos décadas, Vila era temido en la lucha libre tras conquistar el bronce en la Olimpiada de Atlanta 1996 -una mala decisión arbitral le impidió discutir el oro- en la categoría libre de las 105 libras

El villareño fue campeón mundial en 1993 y 1994, y se había impuesto en una copa del orbe poco antes de la cita olímpica donde venció a los mejores de su categoría. Tras ganar el oro en los Panamericanos de 1997 en Puerto Rico, Vila desertó de la delegación de su país.

A partir de ese momento la vida del guerrero comenzó a dar bandazos de arriba a abajo. Tuvo problemas ocasionales con la justicia y fue entrenador de lucha en las Universidades Estatales de North Carolina y Michigan, donde pareció encontrar un lugar para empezar de nuevo.

Sin embargo, un día de julio del 2004 Vila se subió a su auto y manejó sin parar hasta Miami. En Michigan había dejado todo lo que había logrado, incluso a su pareja, con la cual acababa de romper relaciones. Solo y desorientado, Vila vivió el peor incidente de vida: estrelló su carro contra una terminal del aeropuerto de Fort Lauderdale a 45 millas por hora.

Luego se supo que padecía de depresión y hasta se insinuó que había tratado de suicidarse, pero en ese momento Vila fue arrestado por las autoridades y encauzado judicialmente, lo que le valió tres años en prisión.

Una vez en libertad, el cubano comenzó a buscar la manera de darle forma y sentido a sus días, e inició su carrera en las MMA peleando en circuitos como Bellator y World Series of Fighting para acumular un record de 15-7. Su última pelea fue en Titan Fighting Championship en el 2016.

Fue durante sus días de peleador activo que Vila conoció a Marín -amante de los deportes de combate-, quien es visto como el hombre que armó la operación para asesinar a Salazar debido a una relación extramarital de este con su esposa.

Su equipo legal asegura que no tuvo nada que ver con la muerte de Salazar, pero no cabe duda de que el cubano enfrenta una lucha tan difícil o peor que las que solía establecer en sus mejores tiempos de deportista.

Esta historia fue publicada originalmente el 27 de abril de 2018, 11:31 a. m. with the headline "El Exorcista de Cuba enfrenta una dura batalla contra demonios legales."

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