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Almirola, el bólido cubanoamericano

El piloto cubanoamericano de la serie Sprint Cup de NASCAR, Aric Almirola, durante su visita a la Base de la Fuerza Aerea de Homestead, el 10 de septiembre.
El piloto cubanoamericano de la serie Sprint Cup de NASCAR, Aric Almirola, durante su visita a la Base de la Fuerza Aerea de Homestead, el 10 de septiembre. El Nuevo Herald

Cuando se habla del “Misil Cubano’’ el primer pensamiento va hacia Aroldis Chapman por la velocidad sostenida de más de 100 millas por hora en su recta, pero ese sobrenombre le cuadra mejor a Aric Almirola.

Almirola, cuyo papá cubano, Rafael, quería verlo en un uniforme de Grandes Ligas, se ha convertido en uno de los pilotos más reconocidos de la NASCAR y por primera vez en su carrera ha clasificado para el Chase, el llamado playoffs del circuito profesional de carreras, que comenzó el domingo pasado en Chicago y que continuará este fin de semana en New Hampshire.

“Sin duda, este ha sido el año de mi consagración y lo venía esperando’’, expresó el cubanoamericano nacido en Tampa, uno de los 16 que correrán el Chase. “Tenemos mejores patrocinios, hemos invertido más recursos en el auto y me siento más seguro detrás del timón, sabiendo que puedo competir de tú a tú con los mejores y ganarles’’.

No le falta razón a Almirola, quien en julio ganó la primera carrera importante en la Sprint Cup Series en Daytona y desde ese momento comenzó a llamar la atención de los pesos pesados de la NASCAR.

Ya Almirola estaba tocando las puertas de la gloria con algunos puestos de relevancia, pero ese triunfo resultó histórico, pues el legendario Ford 42 del equipo Richard Petty Motorsport no triunfaba en esa ciudad del norte de la Florida desde 1984.

A pesar de todo, muchos predicen que Almirola será uno de los primeros eliminados en el nuevo sistema de clasificación del Chase, que va dejando pilotos en el camino hasta llegar a cuatro en la gran final de noviembre en Homestead.

“No estoy contento con haber llegado al Chase, ni me doy por satisfecho, porque ahora empieza lo bueno’’, explicó Almirola, quien estuvo en Miami por estos días para promover la postemporada. “He terminado a todo tren la fase previa y llego sin presión alguna. Hay otros nombres de más calado que sí pueden estar preocupados por lo que suceda. Si no me toman en serio, les puede pesar’’.

Bien lo sabe Almiroa, a quien le ha costado una alta cuota de sacrificio integrarse a ésta élite de conductores, pero desde que comenzó a correr a los ocho años en la categoría de Go-Karts se dijo a sí mismo que no iba a detenerse por nada ni por nadie hasta llegara a lo más alto de su profesión.

De los Go-Karts fue pasando a categorías superiores, a autos más complejos sin dejar de llamar la atención hasta que en el 2002 tocó la puerta de las divisiones de desarrollo de la NASCAR y a finales del 2005 y principios del 2006 comenzó a correr de manera intermitente un Chevy para el equipo Spears Motorsports en la Craftsman Truck Series.

Pero no todo ha sido color de rosa y el mismmo Almirola reconoce que hubo un momento en que flaqueó y llegó a pensar que todo estaba perdido, cuando en el 2009 el equipo para el cual corría en ese momento, Chip Ganassi, perdió a su promotor y el muchacho se vio de pronto sin trabajo y sin futuro.

Pero tras ese instante de duda, se dio a la tare de tocar puertas y convencer a otros dueños de equipo que él podía imponerse en un circuito tan competitivo y en cualquier modalidad, hasta en los camiones.

“Cada obstáculo te hace más fuerte y eso lo aprendí de mi padre, que me contaba de todos los esfuerzos para venir de Cuba en 1966 sin nada y empezar una nueva vida’’, apuntó Almirola. “Y mira ahora. Estoy conduciendo el carro más icónico e histórico de la NASCAR, el de Richard Petty. Eso es algo muy especial’’.

Sin embargo, nada más especial que estar metido en el Chase, a donde llega como el 12do clasificado y con la meta de estar entre los cuatro que disputarán el título en el circuito de Homestead-Miami Speedway.

Ese será el gran momento del “Misil Cubano’’, un sobrenombre que le regaló el famoso piloto Tony Steward cuando lo vio correr por primera vez.

“Si me eliminan, todavía habrá sido una gran temporada, pero no tengo entre mis objetivos quedar fuera de la competencia tan pronto’’, afirmó Almirola. “Y si por casualidad me cuelo entre esos cuatro, cuidado, que el Misil Cubano puede dar en la diana del triunfo’’.

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