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¿Suspensión o que le quiten el título? McGregor, Khabib o la culpa repartida del desastre en la UFC

En los próximos días la Comisión Atlética de Nevada se reunirá con Khabib Nurmagomedov. Se habla de una fuerte sanción, de una suspensión de ocho o más meses. Se comenta, incluso, que le podrían quitar la faja ganada a Conor McGregor el sábado en La Vegas.

Algo pasará, porque algo tiene que pasar. Nurmagomedov cometió un pecado cardinal en los deportes de combate con audiencia: salir de los límites de su área de acción para involucrarse físicamente con otra persona. Y el ruso dejó la jaula como una fiera a la que le abren la puerta.

Lo que sobrevino después de su inobjetable triunfo sobre McGregor empañó una tremenda noche, la que debió ser la gran jornada de la UFC que en mucho tiempo no vivía una cartelera de tanta expectativa y emoción. Delante del gobernador de Nevada, ni más ni menos, se produjo un panorama de batalla campal, de tierra arrasada.

Sin duda, responsable es el campamento de McGregor si se comprueban las supuestas acusaciones de insultos a la familia y la religión musulmana de Nurmagomedov, pero este debió haberlo pensado dos veces antes de saltar como un resorte desquiciado e ir en pos de su potencial víctima.

Responsable también es la UFC que permitió este odio embotellado, ese mal de fondo creciente que venía con el antecedente del ataque a Nurmagomedov y su equipo en abril, cuando se encontraron con McGregor y su gente en Nueva York.

El ataque de McGregor y su entorno al de Nurmagomedov en un ómnibus no tuvo repercusión alguna, salvo un leve rasguño legal, un día en prisión apenas. La Comisión de Nueva York no lo suspendió, la UFC solo puso mala cara y se acabó. Seis meses después del incidente, ya estaba en pie la UFC 229.

Sin duda, el irlandés se creyó con las manos sueltas para denigrar al ruso, como suele hacerlo con todos sus oponentes, sin prever que este era un animal diferente . Como dijo el manager de Nurmagomedov, “no puedes morder a un perro y esperar que este no te responda con otra mordida’’. Y vaya que este perro mordió dentro y fuera de la caja, como un pitbull que no suelta la presa hasta que ve las hilachas de carne

Lo terrible del caso es que la UFC utilizó imágenes del asalto en Nueva York para promover el combate. ¿Qué mejor herramienta promocional para la mala sangre? Nunca se le dijo a McGregor que bajara el tono, que atenuase sus insultos. No, se le dio rienda suelta y el resultado ha venido a morder al circuito de Artes Marciales Mixtas.

Una suspensión larga o la dejación del título, todas las opciones están sobre la mesa para Nurmagomedov. No importa que no sea el catalizador de la bronca –se apunta a un segundo entrenador de McGregor. Cuando Ron Artest saltó a las gradas contra un aficionado que le roció cerveza en el 2004 la NBA los suspendió por el resto de la temporada. Un deportista, para bien o mal, no puede romper esta regla de oro: fuera del ring, del octágono, del colchón, allí no hay nada que buscar.

Pero que recuerde bien esto la Comisión de Nevada cuando baje el martillo de la ley. La UFC también es responsable por verter gasolina en la hoguera de las bajas pasiones.

Esta historia fue publicada originalmente el 8 de octubre de 2018, 11:57 a. m..

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