‘El misil cubano’, el contendiente más improbable para ganar un campeonato de la NASCAR
Cada vez que se baja de un avión en el Aeropuerto Internacional de Miami, Aric Almirola siente que ha llegado a casa. Nacido en la Base Eglin de la Fuerza Aérea en Fort Walton Beach y criado en Tampa, Almirola no visita el sur de la Florida mucho más que una carrera anual en la pista Homestead-Miami Speedway, pero siempre siente el lugar familiar.
El clima tropical, las conversaciones en español que puede escuchar, todo eso es natural para Almirola, cuyo padre emigró de Cuba a Estados Unidos cuando era niño.
“Cuando me bajo del avión y siento ese aire cálido y húmedo, y cuando veo las comunidades hispanas y la cultura, me siento en casa”, dijo Almirola. “Por eso me encanta correr en Homestead”.
Y el tiempo que pasa en Miami antes de la carrera Ford EcoBoost 400 en Homestead siempre es especial para el piloto, a quien los fanáticos le dicen “El misil cubano”.
Ralph Almirola Jr. tenía 4 años en 1966 cuando él, su hermano y sus padres tomaron un Vuelo de la Libertad de Cuba a Miami. Dieciocho años después, Almirola estaba en la Fuerza Aérea de Estados Unidos cuando nació Aric. Aunque los Almirola no vivían en Cuba, ni siquiera en Miami, Aric se crió en esa cultura.
No cabe duda que eso lo hizo destacarse mientras ascendía en las fuerzas armadas. No había muchos hispanos compitiendo en los go-karts donde empezó Almirola.
Incluso ahora, la mayoría de sus victorias en la Monster Energy NASCAR Cup Series tienen cierto significado histórico.
En el 2015, Almirola se convirtió en el primer hispano en correr una temporada completa en la NASCAR Cup Series. El sábado, aseguró su segunda victoria en la 1000Bulbs.com 500 en Talladega, Alabama, asegurando su lugar en la octava ronda de los playoffs de la NASCAR.
Si avanza una ronda más quedará en el Championship 4 con la probabilidad de ganar un título de la NASCAR en Homestead-Miami el 18 de noviembre.
Pero llegar a este nivel es algo sin precedente para Almirola. Su mejor clasificación antes de esta temporada fue en el 2014, cuando terminó 16 en la NASCAR Sprint Cup Series. Para llegar a los ocho primeros lugares, Almirola tuvo que poner fin a uno de los períodos más prolongados sin victorias en la historia de la NASCAR.
Almirola consiguió su primera victoria esa temporada del 2014 cuando ganó la carrera Coke Zero 400. Después de cuatro años, tres meses, ocho días y al menos media docena de oportunidades perdidas, Almirola finalmente ganó otra vez el sábado, poniendo así fin al tercer período más largo entre la primera y una segunda victoria en la historia.
“Poder hacerlo en los playoffs, a los que pasamos ahora”, dijo Almirola, “es colocarnos en posición de ir por un campeonato”.
De la misma manera que pasar tiempo en Miami es lo más natural para Almirola, igual sucede con los autos. El abuelo materno del joven corrió en el sureste de Estados Unidos. Se retiró cuando Almirola tenía 8 años y le regaló a su nieto su primer go-kart. Ahora los dos viajan juntos por el sureste para las carreras.
Después de graduase de secundaria, asistió a la universidad un tiempo, pero dejó los estudios para dedicarse a las carreras. No puede recordar a muchos otros hispanos que hayan tratado de hacer lo mismo.
“Yo diría que soy el único”, dijo Almirola. “Cuando yo estaba creciendo, las carreras eran de personas con recursos, pero creo que con el tiempo eso cambió. NASCAR es un deporte típicamente estadounidense. ¿A quién no le gustan los carros? Pero si uno mira donde empezó la NASCAR en los años 1950 y donde está hoy, Estados Unidos ha cambiado mucho. Creo que los rostros de Estados Unidos han seguido evolucionando y cambiando, y la NASCAR también”.
El joven piloto lo ve cuando sale de la pista y tiene la oportunidad de mezclarse con los fanáticos. Para cierto grupo, Almirola es una superestrella. Y no son solamente los cubanos, sino también dominicanos y mexicanos, quienes son el principal impulsor del deporte entre los hispanos.
El año pasado, Almirola finalmente pudo visitar Cuba por primera vez y ver de primera mano de dónde puede salir su amor por los carros. Las calles están llenas de autos estadounidenses de los años 1940 y 1950, aunque es virtualmente imposible conseguir repuestos.
La idea de un campeón cubanoamericano en la NASCAR parece extraña. Pero para Almirola, tendría sentido.
“Para mantener esos carros allí hace falta mucha improvisación e innovación, mucho trabajo duro”, dijo Almirola. “Los cubanos están muy a tono trabajando con los carros y la cultura de los automóviles”.
Esta historia fue publicada originalmente el 18 de octubre de 2018, 6:59 p. m. with the headline "‘El misil cubano’, el contendiente más improbable para ganar un campeonato de la NASCAR."