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El colombiano Montoya gana por 2da vez las 500 Millas de Indianápolis

Luis F. Sánchez

lfsanchez@elnuevoherald.com

El colombiano Juan Pablo Montoya celebra bebeiendo de una botella de leche luego de haber ganado la 99 edición de la 500 Millas de Indianápolis, el domingo 24 de mayo del 2015.
El colombiano Juan Pablo Montoya celebra bebeiendo de una botella de leche luego de haber ganado la 99 edición de la 500 Millas de Indianápolis, el domingo 24 de mayo del 2015. AP

Intrépido, arriesgado y también paciente, el colombiano Juan Pablo Montoya puso todo su coraje sobre la pista y ganó por segunda vez en su carrera las 500 Millas de Indianápolis, el domingo, para reafirmar su posición de líder absoluto en la temporada de la Serie IndyCar.

Montoya, residente en Miami, tuvo que superar numerosas dificultades para alzarse con la victoria. Había partido en el puesto 15, pero en la primera vuelta se vio involucrado en un accidente que puedo haberlo dejado fuera de la competencia. La parte trasera de su Chevrolet quedó dañada tras ser chocada por el bólido de la suiza Simona de Silvestro. Montoya tuvo que ingresar a pits para hacer reparaciones y cuando volvió a la pista se encontraba en el último lugar.

Desde ahí empezó una remontada formidable que lo llevó a ganar la prueba por apenas 0.1046 de segundo al campeón defensor de la Serie IndyCar, el australiano Will Power, en el cuarto más estrecho final en las 99 ediciones que se lleva disputada esta carrera.

“Es sensacional”, exclamó el colombiano luego de beber un sorbo de leche, en la tradicional celebración de las 500 Millas, junto con su esposa y sus hijos. “Ya no sé qué decir, esto es increíble para mí. Este triunfo es más grande que el anterior. Ha sido una lucha dura hasta el final”.

En el 2000, en su año de novato, Montoya consiguió un sorpresivo triunfo en el mítico óvalo de Indianápolis, pero en esta oportunidad tuvo que luchar contra el mundo para lograr la victoria.

El triunfo de Montoya fue súper emocionante. Los aficionados colombianos en las tribunas hacían flamear las banderas de su país. Y todos tenían la sensación que de haber vivido una intensa emoción de punta a punta.

“Así son las carreras en IndyCar”, exclamó un jubiloso Montoya. “Son pruebas asombrosas de principio a fin”.

Ahora, el colombiano comanda la clasificación general con 272 puntos, seguido por Power con 247, el neocelandés Scott Dixon con 211 y el brasileño Helio Castroneves con 206.

Montoya integra el exclusivo club de apenas cinco pilotos latinoamericanos que han ganado las 500 Millas de Indianápolis. Los cuatro restantes miembros son brasileños: Emerson Fittipaldi (1989, 1993), Castroneves (2001, 2002 y 2009), Gil de Ferrán (2003) y Tony Kanaan (2103).

Nacido en Bogotá y con 39 años de edad, Montoya es el piloto que más tiempo esperó en la historia de la Indy 500 para repetir la victoria. Aguardó 15 años, y superó a A.J. Foyt, quien tardó una década entre su tercer y cuarto triunfo.

Tras el choque en la primera vuelta, Montoya tejió una espectacular remontada el domingo y sacó a relucir toda la experiencia de un piloto curtido en cientos de batallas.

El bólido 2 de Montoya empezó a recuperar terreno y a situarse en las posiciones de avanzada. Con su estilo agresivo, ponía presión sobre Power y Dixon. Siempre estuvo al acecho y solo fue líder de la carrera en nueve vueltas, contra las 84 de Dixon.

En los tramos finales de la carrera, la punta se la alternaron Montoya, Power y Dixon, pero en la penúltima vuelta el colombiano se adelantó y resistió la embestida de sus rivales. Charlie Kimball le arrebató el tercer puesto a Dixon.

Siete latinos en total estuvieron en Indianápolis el domingo. Castroneves y Kanaan (accidente) se ubicaron en el séptimo y 26 lugar, respectivamente. Los colombianos Gabby Chaves (16), Carlos Muñoz (20) y Sevastian Saavedra (23) no pudieron lucirse. Y el español Oriol Servia (accidente) quedó en el puesto 29 entre 33 participantes.

Saavedra tuvo un contacto con otro vehículo y quedó lesionado en el pie derecho en la vuelta 175.

La nota maravillosa de la jornada, sin duda, la dio Montoya.

“Uno siempre sueña desde niñito con ganar las 500 Millas de Indianápolis”, dijo Montoya. “Todo mi equipo ha trabajado muy duro por esta victoria. Había que tener paciencia, ser inteligente y ver lo que hacía el carro que iba adelante. Ganar una vez las 500 Millas es muy especial. Dos veces es increíble. Y tengo carrro para más”.

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