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De Kid Chocolate a Celia Cruz, este hombre colecciona la historia de Cuba

ORESTES CHAVEZ junto a la capa utilizada por Kid Chocolate en sus tiempos de rey del boxeo.
ORESTES CHAVEZ junto a la capa utilizada por Kid Chocolate en sus tiempos de rey del boxeo.

Cada vez que Orestes Chávez entra en la bóveda del banco donde guarda su colección siente orgullo y dolor a partes iguales. El hombre que atesora una parte de la historia de Cuba siempre se queda con una pregunta dándole vueltas en la cabeza: “¿por qué esto no lo pueden disfrutar otros?

Después de años y años de acumular piezas raras y valiosas, Chávez se ha dado cuenta de haber alcanzado el momento en que sería pérdida enorme si la obra de su vida sigue en la oscuridad de paredes frías de máxima seguridad.

“Quiero que esto lo puedan disfrutar todas las generaciones de cubanos’’, expresó Chávez, quien se retirara como mayor de la policía de Miami. “Aquí está parte de lo que fuimos, somos y seremos. Esto debiera estar en un museo para el disfrute de todos’’.

Chávez aún no ha olvidado el día en que cayó en sus manos la primera postal –del legendario pelotero Orestes Miñoso- , que compró por apenas $5 sin saber que 20 años más tarde acumularía una colección que hoy está valorada en muchos millones.

Apasionado del béisbol, Chávez Miami comenzó a recolectar cuanto objeto relacionado con el deporte de las bolas y los strikes llamara su atención, pero pronto se dio cuenta de que Cuba era mucho más. Su colección salió de los estadios para abarcar la vida que bullía en una nación convulsa y vigorosa, que vio cercernada una parte importante de su legado por la llegada de Fidel Castro al poder en 1959.

Al bate de Minnie Miñoso se sumó un vestido de Celia Cruz, al guante de Adolfo Luque se añadió una carta firmada de puño y letra por Tomás Estrada Palma, cuando aún era un pilar del Partido Revolucionario Cubano y no imaginaba que sería el primer Presidente de la República.

Vendrían más documentos únicos de Máximo Gómez, Antonio Maceo, Carlos Manuel de Céspedes, Francisco Vicente Aguilera, José Martí, la capa utilizada por Kid Chocolate en su período de rey del boxeo. La colección de Chávez ha superado cualquier límite y expectativa.

‘‘Me considero una especie de guardián de esa historia’‘, comenta Chávez, quien nació en Guanabacoa, y vino de muy pequeño con sus padres a Estados Unidos. ``Pero ha sido un trabajo que nace del amor y la audacia. A veces no es fácil dar con lo que uno busca, a veces la suerte interviene a tu favor o en tu contra. El coleccionista es un artista de la persistencia’‘.

La persistencia de Chávez se ha traducido en una colección monumental que abarca desde las memorias del más noble Country Club del país hasta la insignia del más humilde conductor de ómnibus de la Habana. En una foto un grupo de policías celebra una graduación, en otra varios amigos comparten un almuerzo, en una tercera un presidente de la república jura su cargo. En sus distintas vertientes, una sociedad ha quedado atrapada en elementos de la nostalgia, resguardada del olvido.

De un lado, un periódico del siglo XIX ofrece la relación de cargas que han llegado al puerto de La Habana procedentes de la metrópoli española. De otro, se puede leer de una cartelera de boxeo en Matanzas.

Mención aparte merecen las imágenes originales de las tropas mambisas que se encuentran en campaña, las monedas de cambio del banco español y, sobre todo, las fotos inéditas del general Antonio Maceo.

‘‘Esta es mi pasión: descubrir los tesoros de la Cuba de antaño que andan dispersos por ahí’‘, recalcó Chávez. ``Es mi manera de rendir tributo a tantos hombres y sucesos que ayudaron a conformar la historia de mi país, que escribieron páginas hermosas e imborrables’‘.

Pero también está la historia reciente, la de las Series Nacionales desde aquellos primeros tiempos de los Azucareros hasta uniformes de los equipos campeones olímpicos en una continuidad que rompe fronteras de tiempo.

El propio Orestes sabe que si se decidiera a venderla fracturada en pedazos podría obtener mucho más, pero él sólo lo haría con la seguridad de que todo iría a parar a un museo que guarde para siempre la historia cubana.

‘‘Ese es mi sueño mayor, mi forma de tender un puente entre el pasado que fue y el futuro que vendrá’‘, alega Chávez. ``Quisiera que algún día todos los cubanos pudieran asomarse a este compendio de recuerdos y nostalgias, y disfrutar de algo que no tiene precio por lo mucho que vale’‘.

Jorge Ebro es un destacado periodista con más de 30 años de experiencia reportando de Deportes. Amante del béisbol y enamorado perdido del boxeo.


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