El ambiente duro y puro de las calles de Miami estará con Jorge Masvidal en Nueva York
El Tigre no ha olvidado el ambiente de las peleas callejeras. Allí estaba la vida dura y pura, las caras cerradas, el dinero que pasaba de mano en mano, los gritos que apoyaban a un gladiador u otro, la sangre y el sudor, como si el circo romano cupiera en un patio trasero de Miami.
Y en el centro de todo, Jorge Masvidal. Sin miedo, desafiante, en medio de la vorágine de caracteres oscuros y marginales, bordeando lo ilegal o sobrepasándolo, en disparos de adrenalina que fueron dibujando el estilo del guerrero que llegaría a ser, mucho antes de que llegara la llamada de la UFC.
“Yo lo acompañaba en ocasiones y aquello me llamaba la atención por un lado y me sobrecogía por otro’‘, recuerda Eric “Tigre’‘ Castaño, entrenador de boxeo y Artes Marciales Mixtas. “Allí, en esas peleas de patios escondidos, se forjó en parte lo que es hoy Jorge Masvidal. Era un ambiente duro, feo, se peleaba contra gente que venía a liquidarte, a dejarte sin sentido, a matarte’‘.
Por allí también podía advertirse al legendario Kimbo Slice, ese peleador que inspiraba miedo solo de mostrar sus dientes cubiertos de oro; podía sentirse esa doble mentalidad que nacía del deseo de ganar un combate con tintes de deporte y el tirón de la calle y lo prohibido.
Castaño recuerda cuando conoció al cubanoamericano por primera vez. Tendría entonces unos 14 años y un decía de sobresalir en la vida, de convertirse en algo más que un joven sin sentido ni horizonte. Las peleas podrían ser un carril hacia un mundo mejor, sangriento y exigente, pero sin duda mejor.
“Jorge era guapo, sin miedo a nada ni nadie y eso se veía en su actitud, en su mirada’’, agregó Castaño. “Yo le ayudé a crecer en el mundo del striking, del kickboxing. Luego el fue aprendiendo la lucha y el jiujitso con otros maestros, en otros gimnasios. Muchos contribuyeron a lo que es Jorge en la actualidad. El fue aprendiendo, creciendo, perfeccionando su estilo’’.
El entrenador también notaba un aire diferente en Masvidal, un deseo de expresar con sus palabras y modismos lo que hacía primero en los patios y luego en las jaulas. Algunos son buenos gladiadores, pero no todos tienen ese elemento inmaterial y humano que gustan en llamar carisma.
Esa capacidad de atraer con la personalidad, de hacer gravitar a la gente a su alrededor con una imagen de tipo impenetrable, salido del filme Caracortada -¿recuerdan su traje a lo Tony Montana en la conferencia de prensa con Nate Díaz- es lo que ha catapultado, junto con sus innegables dotes de peleador, a lo más alto de la UFC sin tener un título reconocido.
El combate de este 2 de noviembre contra Díaz es la coronación de aquello que comenzó en el peor de los ambientes, sin reglas ni vigilancias. ¿Cómo ve el combate su antiguo maestro?
“Jorge debe hacer todo lo posible por ganar en los primeros tres rounds con su striking, con su juego de patadas, donde es muy bueno’’, explicó Castaño. “Díaz es un poco descoordinado, pero es un perro de pelea y no se le debe dejar que llegue al límite de este combate. Le voy a Jorge’’.
De cierto modo, el Madison Square Garden se convertirá, salvando distancias y por los personajes implicados en uno de aquellos patios llenos de sangre y sudor. Masvidal y Díaz pudieran hacer de este choque un clásico. Nueva York entroncaría, entonces, con esa Miami salvaje que hoy forma parte de la leyenda y del material con que se construyen los sueños.
Esta historia fue publicada originalmente el 28 de octubre de 2019, 9:37 a. m..