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Fue a prisión por pelear a puño limpio. Ahora lo hará igual, pero por dinero y orgullo

Ulysses Díaz alguna vez fue un monstruo en las peleas callejeras.

Con reputación de tipo duro, al que no podías mirar atravesado, este guerrero de Miami incluso fue a prisión por intercambiar golpes en ambientes difíciles contra otros personajes de cuidado.

Hoy Díaz es una persona afable y bondadosa, pero mantiene su bravura cada vez que sube a un ring de boxeo, a una jaula de MMA o, como sucederá este 15 de febrero cuando combata en el Centro de Convenciones de Miami Beach en el brutal circuito de Bare Knuckle Fighting Championship.

Esa noche Díaz dirimirá su suerte a puño limpio y, en parte, será como un regreso a esos tiempos en que la chispa de la juventud prendía un fuego que en varias ocasiones le trajo serios problemas. Solo que en esta vez la llama le traerá un salario y el orgullo del gladiador.

Esta pelea es como un regreso a tu infancia.

“Así mismo. A mí me conocían mucho por estar peleando en la calle. Caí preso por estar fajado en la calle. Pero ya eso es cosa del pasado. Son recuerdos de algo que no olvidaré nunca, pero a lo que ahora le doy un giro positivo en mi vida y mi carrera deportiva. Ahora pelea por dinero’’.

¿Cómo surgió esta posibilidad?

“La gente de Bare Knuckle sabía algo de mi historia y se pusieron en comunicación conmigo para que sirviera de respaldo a la pelea de Héctor Lombard. Creo que va a ser una noche inolvidable porque va a ser aquí en Miami, donde he peleado toda mi vida’’.

Háblame un poco más de cuando caíste preso por pelear.

“Yo era un muchacho joven. No tenía la cabeza en el lugar donde debía tenerla. Regué mi vida mucho en la calle, haciendo boberías. Pero aprendí mucho también y hoy trato de llevar todo de una manera correcta, de ser el mejor hombre posible’’.

De qué te sirven esos recuerdos para este encuentro.

“Que las he pasado duras, que sé lo que son los golpes con el puño limpio, cerrado, sintiendo el dolor de la carne y los huesos en el rostro. En parte todo eso me ayudó a ser el hombre que soy hoy. Iré con todo esa noche’’.

¿Peleabas por tu supervivencia?

“Sí, pero también por boberías, peleaba por orgullo. Son cosas que pasan. Todavía lo hago por orgullo, pero de una manera diferente. Orgullo como deportista, como guerrero, para mi familia’’.

Pero ahora eres un boxeador tradicional, ¿por qué vas a puño limpio?

“No veo una gran diferencia. Tengo un gran entrenador de boxeo en Orlando Cuéllar, un hombre que me exige muchísimo. Él me ha enseñado todos los secretos del boxeo y eso es lo que necesito para imponerme en esta nueva modalidad’’.

Lo increíble es que estás en cuatro deportes a la vez.

“Sí, hace poco acabo de quedar segundo lugar en un torneo de Jiujitsu, también peleo en Artes Marciales Mixtas, y Bare Knuckle. Los deportes de combate me definen a mí. Soy el monstruo en el ring. Afuera soy buena persona, amo a los niños, pero cuando suena la campana me transformo’’.

Esta historia fue publicada originalmente el 20 de enero de 2020, 2:20 p. m..

Jorge Ebro
el Nuevo Herald
Jorge Ebro es un destacado periodista con más de 30 años de experiencia reportando de Deportes. Amante del béisbol y enamorado perdido del boxeo.
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