La gente me busca para jugar voleibol y yo les digo que ya no juego ni dominó
Con su sonrisa a prueba de balas, Ihosvany Hernández puede vender lo que le venga en gana. Por ahora, sin embargo, se contenta con ayudar a clientes en la adquisición de carros en Miami, gente que le recuerda constantemente lo talentoso que era en el voleibol mundial.
Durante una década, el habanero fue una figura principal en la mayor escuadra de Cuba y participó en tres Juegos Olímpicos antes de probar suerte en las mejores ligas profesionales del planeta. Todavía, a los 47años, exhibe un físico impresionante y tal parece listo para rematar un balón.
Hernández se ha reinventado a sí mismo. Durante mucho tiempo no pudo volver a Cuba, pero sigue asumiendo su cubanía dentro de las circunstancias que le rodean. Parece a gusto consigo mismo, en balance con la vida. La próxima vez que compre un auto, tal vez se tope con este gentil gigante.
¿Cómo ha sido tu vida en estos últimos tiempos?
“Despues de 14 años por Europa, entre Italia y España, vine aquí a Miami a la Ciudad del Sol y ahora estoy tranquilito, trabajando en un dealer de Chevrolet, Bomnin Chevrolet. Hace unos añitos que estoy con ellos allí y me va bastante bien’‘.
¿Qué es más difícil parar un remate o vender un auto?
“Creo que parar un remate es más difícil, porque te vas a encontrar atacadores diferentes, de todas partes, de todos los tamaños, y vender un carro es complicado al inicio, pero después de que aprendes el movimiento y la situación, ya es más fácil’‘.
Entonces, ¿disfrutas tu trabajo?
“Si, al vender un carro estoy dando un servicio a alguien que viene a buscar algo que necesita. Me gusta ver cuando la gente sale contenta con su carrito, cuando los clientes me llaman y me dan las gracias por la ayuda’‘.
¿Te reconocen los cubanos de tus tiempos de gloria?
“Me quedo impresionado de que mucha gente me conoce en el dealer, trabajando, porque ya no soy un atleta. La gente me llama y me para, aunque esté trabajando con los clientes, me paran en medio proceso de la venta para saludarme o tirarse una foto. Los mismos colegas mías del trabajo me dicen que sus clientes me reconocieron. Es bonito que la gente aún reconozca lo que uno hizo por el deporte cubano’‘.
¿Cómo repasas tu carrera a la distancia?
“Fue un momento muy lindo de mi vida. Pasé grandes momentos en el equipo nacional de voleibol y eso lo guardaré siempre en mi corazón. Mi carrera deportiva no hay quien me la quite, porque la viví yo, la sufrí yo, y la gocé yo. Ahora estoy en otra etapa. Le gente me dice, ‘vamos a jugar voleibol’. Y yo les respondo que ya no juego ni dominó. Quisiera entrenar un equipo de jóvenes y transmitir mi experiencia’‘.
¿Qué te dio más tristeza en tu carrera?
“Me quedaron por hacer muchas cosas en el deporte. Tengo el sabor amargo de haber participado en tres Juegos Olímpicos y en ninguno de los tres pude alcanzar medalla. Fueron experiencias bonitas, pero una medalla habría sido algo satisfactorio’‘.
¿Y alegría?
“Participé en todas las competencias habidas y por haber. Siempre tuve en la mente el poder jugar en ligas extranjeras, especialmente en Italia, donde estuve como siete años, luego estuve dos años en la liga polaca, en Argentina, en Turquía, en Rumanía’‘.
¿Qué opinión tienes del voleibol cubano actual?
“Vive un momento complicado. Cuba no pudo clasificar para los Juegos Olímpicos de Tokio. Fue un golpe duro. Sabemos lo que pasó en Finlandia con un grupo de jóvenes. Se unió un buen jugador, Robertlandy Simón, al final no se logró el resultado, pero creo que las próximas competencias los resultados serán mejores’‘.
Esta historia fue publicada originalmente el 19 de junio de 2020, 11:36 a. m..