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El perro que llevo dentro de mí es mayor que el de los otros. Chito Vera y su gran victoria

Marlon “Chito” Vera descarriló el tren de Sean O’Malley hacia el firmamento de la UFC. El estoico ecuatoriano se apuntó la victoria más importante de su carrera en una de las carteleras más recordadas del circuito de Artes Marciales Mixtas y debiera tener su justa recompensa.

Justo cuando muchos se montaban en los vagones de O’Malley, Vera les recordó a todos -en una velada histórica como la de Daniel Cormier vs. Stipe Miocic- que la UFC ha cometido varios errores con jóvenes a los cuales se les ha apresurado demasiado o se les ha entregado las llaves del reino sin merecerlo. ¿Recuerdan a Edmen Shahbazyan?

O’Malley, con su estilo medio gitano y su hablar desenfadado, estaba encandilando a medio mundo. Exitoso en los negocios -sacó hasta una línea de ropa-, el “Suga’’ solo necesitaba un éxito sobre una figura de respeto como Vera para apretar el pie en el acelerador y dejar que la maquinaria de la UFC hiciera el resto.

Pero dos elementos se combinaron para enviar esta locomotora fuera de la vía en la UFC 252: una lesión en la pierna derecha que limitó los movimientos de O’Malley y el corazón de guerrero del sudamericano, quien no dio oportunidad de resistencia a su rival cuando le vio comprometido.

“El no tiene el perro que yo llevo dentro’’, expresó Vera al finalizar el combate por nocaut en el primer asalto para recuperarse de una derrota controversial en su anterior presentación. “Lo repetiré una y otra vez, el perro que llevo dentro de mí es mayor que los de los otros’’.

O’Malley parecía llevar la mejor parte en el inicio de la acción con repetidas patadas, pero Vera estaba calculando el poder y el alcance de su rival, viendo lo que traía antes de desplegar la presión que le caracteriza, pero una vez que el “Suga’’ se retorció de dolor, se sabía que el final estaba cerca.

Vera no le perdonó y le cayó encima como un mastín de presa, con golpes y codazos tan brutales que el árbitro Herb Dean se vio obligado a intervenir para evitar problemas mayores y salvar el cuerpo de O’Malley para un futuro que ahora ya no se contempla tan brillante.

De esta manera, Vera refuerza su posición en las 135 libras -una división repleta de talentos y figuras- y recuerda que, de no haber sido despojado de una casi segura victoria ante Song Yadong, habría estaría con una racha de siete triunfos. El ecuatoriano merece una recompensa en rankings y oponentes.

Recuerda, sobre todo, algo que ya sabíamos: su corazón de gladiador es incuestionable.

“Como siempre digo, nadie llega a esta posición sin trabajo duro y dedicación’’, agregó Vera, quien debería haber iniciado su propio tren hacia la fama. El se lo ha ganado con sangre, sudor y lágrimas.

Esta historia fue publicada originalmente el 16 de agosto de 2020, 3:17 a. m..

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Jorge Ebro
el Nuevo Herald
Jorge Ebro es un destacado periodista con más de 30 años de experiencia reportando de Deportes. Amante del béisbol y enamorado perdido del boxeo.
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