Su último gesto en la UFC fue pedir por la libertad de Cuba. Ahora este gladiador dice adiós a la jaula
Digna es una palabra para describir la carrera de Ricardo Lamas. Digno es un adjetivo que le cuadra al guerrero de la UFC que acaba de poner punto final a su trayectoria en los octágonos del mundo después de más de una década de mantenerse en la elite de su deporte.
Su victoria por decisión unánime el 20 de agosto en Las Vegas contra Bill Algeo fue un momento que servirá para recordar a Lamas, entre otras cosas, por su demostración de guerrero indomable y por su apego al tema de Cuba que le viene en sangre.
¿Cómo le recordarán?
“Como en esta pelea [ante Algeo] que fue una ida y venida de acción’’, explicó Lamas en una entrevista de radio. “Pero que nunca me detuve y mientras progresaba el combate me ponía más duro y el perro salió de mí un poco más. Quizá porque soy el más joven de seis hermanos y me pegaban al punto de que comenzar a pelear contra ellos’’.
Pero en Miami a Lamas, nacido en un hogar de padre cubano y madre mexicana, se le recordará además por sus declaraciones al final de esa batalla, cuando alzó su voz por un tema muy cercano en su corazón.
“Quiero enviar un mensaje en nombre de mi padre, que es un exiliado político y mi tío que fue prisionero político bajo el régimen, y amigos de mi padre y miles de cubano fusilados por el régimen. Como cubanos debemos unirnos y demandar libertad para el pueblo cubano y luego debemos destrozar la dictadura cubana, porque estamos todos juntos en esto’’.
Lamas, de 38 años, recibió mucho de su espíritu de lucha de parte de José, quien participó en huelgas contra Batista en La Habana, pero luego se dio cuenta de que Fidel Castro estaba traicionando los ideales de democracia por los cuales él y muchos de sus amigos de generación habían peleado.
José Lamas se unió a una red clandestina para socavar la nueva dictadura y llegó a ser el director del elemento estudiantil del movimiento, pero para 1962 se percató que la represión recrudecía y que su vida estaba en peligro.
Gracias a una amistad, José Lamas encontró refugio en la Embajada de Brasil y pudo salir a Chicago, donde comenzó una nueva vida y formó una familia con su esposa y sus seis hijos, uno de ellos Ricardo, quien se ganó el respeto de muchos por sus actuaciones en la UFC.
El momento más grande de su carrera fue cuando retó en febrero del 2014 al campeón pluma José Aldo, pero aunque perdió por decisión unánime se mantuvo como uno de los mejores 145 libras del planeta.
Esta historia fue publicada originalmente el 8 de septiembre de 2020, 9:46 a. m..