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El Dios de la Guerra busca imponer su voluntad a los mortales de la UFC, incluido el Bebé Asesino

Tony Ferguson se lleva los reflectores de la UFC 256, pero el combate estelar pudiera convertirse en un clásico. Deiveson Figueiredo y Brandon Moreno cargan tantos explosivos en sus manos que a ningún aficionado se le recomienda mover un ojo mientras dure este encuentro. Que puede durar muy poco.

Hace apenas tres semanas, Figueiredo venció en menos de dos minutos a Alex Pérez, mientras que Moreno hacía lo mismo con Brandon Royval dentro del límite del primer asalto. Apenas sudaron y eso motivó al presidente de la UFC, Dana White, a promover un combate entre los dos 21 días después de aquellas impresionantes victorias.

Si alguien puede acabar el reinado de Figueiredo en las 125 libras es Moreno. El mexicano le supera en altura y alcance, además de mostrar una estadística muy interesante ante el hombre que se hace llamar el Dios de la Guerra: jamás lo han finalizado en su carrera de guerrero profesional. Todas sus derrotas han sido por decisión.

El dato importa porque Figueiredo es una máquina de sumisiones. El brasileño no es de los que busca la oportunidad para derribar, sino que la genera, la busca constantemente y suele abrumar a sus contrarios con una explosividad que aterra. Cuando el oponente viene a darse cuenta, ya está en el suelo. Y ahí comienza el fin de todo.

Tan rápido es Figueiredo en sus evoluciones que sus combates duran como promedio unos nueve minutos. Casi nunca pasad del segundo round gracias a una combinación letal de llaves de manos, piernas y guillotinas, para no hablar ya de las manos pesadas para el ground and pound.

Quizá el único lado débil de Figueiredo es que tiende, en ocasiones, a venir adelante con las manos en una posición dudosa de defensa y eso pudiera ser aprovechado por Moreno, quien debe estar preparado para esa avalancha inicial del campeón.

Pero si el Bebé Asesino -así le llaman a Moreno es capaz de capear ese temporal primerizo y evitar que Figueiredo le lleve al suelo y lo atrape con su potente Jiujitsu, estaría en posición para llevar esta batalla a lo profundo y esperar que el cardio del sudamericano comience a fallar. De modo que la defensa del retador debe estar más alerta que nunca.

Dicho esto, no por gusto Figueiredo resulta el favorito. Su boxeo rebasa en potencia y precisión al de Moreno. Su grappling parece de otro planeta y todo apunta a que el Dios de la Guerra seguirá imponiendo su voluntad a los mortales de la UFC.

Esta historia fue publicada originalmente el 11 de diciembre de 2020, 11:13 a. m..

Jorge Ebro
el Nuevo Herald
Jorge Ebro es un destacado periodista con más de 30 años de experiencia reportando de Deportes. Amante del béisbol y enamorado perdido del boxeo.
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