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¿Debería sonar el himno nacional de EEUU antes de los eventos deportivos? | Opinión

Es bueno que las personas que se ganan la vida practicando deportes ejerzan su conciencia social. Es casi como si hubiera un poco de culpa —ganar decenas de millones de dólares por golpear, lanzar o botar una pelota— que debe expiarse aprovechando una plataforma desmesurada para algo más importante que avalar zapatos deportivos.

Colin Kaepernick reavivó este movimiento en 2016, pero no lo inventó. Su polémico acto de arrodillarse durante el himno nacional para protestar por la injusticia social y racial sistémica —un presagio de las protestas nacionales del verano de 2020— fue un eco.

Fue un eco de Jackie Robinson. De John Carlos y Tommie Smith levantando los puños durante el himno en los Juegos Olímpicos de 1968. De Cassius Clay convirtiéndose en Muhammad Ali para subrayar su objeción de conciencia a la Guerra de Vietnam.

Si le dicen a LeBron James que se calle y regatee, te dirá que claro que no y hablará con mayor fuerza. Más poder para él.

Pasemos a la noticia de la semana: el propietario de los Dallas Mavericks, Mark Cuban, ordenó a su equipo que deje de tocar el himno nacional antes de los partidos. Luego, la NBA se apresuró a anular la orden y decir que todos los equipos deben tocar el himno como parte de una antigua política de la liga.

Estas situaciones están muy entrelazadas porque, sí, hemos llegado a un momento de nuestra historia en el que, para algunos, para muchos, “The Star-Spangled Banner” se ha vuelto polarizante. Controvertido.

El entrenador de Nueva Orleans, Stan Van Gundy, ex de los Miami Heat, está de acuerdo con Cuban.

“Esto debería ocurrir en todas partes”, dijo en Twitter Van Gundy la semana pasada. “Si crees que el himno debe ser tocado antes de los eventos deportivos, entonces tócalo antes de cada película, concierto, servicio religioso y el comienzo de cada día de trabajo en cada negocio. ¿Qué buena razón hay para tocar el himno antes de un partido?”.

La conversación es complicada y es importante tenerla como país.

Que Cuban y Van Gundy se sientan como lo hacen no los vuelve poco estadounidenses.

Al igual que el hecho de que yo apoye que se toque el himno antes de los partidos no significa que no pueda respetar el punto de vista de los que piensan de forma diferente.

En mi vecindario, en mi calle, alrededor de un tercio de las casas ondean la bandera estadounidense en la fachada.

Eso no los hace mejores estadounidenses. No implica que las casas sin bandera estén participando en algún tipo de protesta.

Van Gundy hizo la pregunta retóricamente (“¿Qué buena razón hay para tocar el himno antes de un partido?”), pero yo ofrecería una respuesta.

Porque es una tradición. Porque es un homenaje a las generaciones de nuestros militares que han defendido nuestras libertades. Porque el deporte es el único lugar donde se escucha el himno. Y porque el patriotismo en sí mismo — ”una sensación de apego a una patria y de alianza con otros ciudadanos que comparten el mismo sentimiento” — es algo bueno. Un buen sentimiento.

Reunirse como uno solo para vitorear al equipo de casa (cuando podíamos reunirnos como uno solo), y el sentimiento de que el país de uno es el equipo de casa por excelencia; son cosas que me parecen naturalmente agradables.

Pero aunque me gusta la idea del himno en los partidos como algo (idealmente) unificador, también entiendo que este himno, nuestro himno, es divisivo para muchos.

Su autor, Francis Scott Key, era propietario de esclavos cuando escribió el himno. En su tercera estrofa, que nunca se ha escuchado cantar en los estadios y arenas, escribe: “Ningún refugio podría salvar al asalariado y al esclavo, del terror de la huida y de la oscuridad de la tumba”.

Es una canción que nació en medio de la gran mancha de la historia de Estados Unidos, la esclavitud.

Valoro que se toque un himno antes de los partidos por su potencial unificador, pero entiendo porqué muchos aborrecen este himno y preferirían que se tocara “God Bless America” u otra cosa.

Uno no siempre está orgulloso de su país o de sus líderes, de su pasado o de su dirección. Comprendo y respeto a quienes pueden sentir que el himno nacional no les representa y no lo hará al menos hasta que se haga justicia racial. Hasta que Estados Unidos esté por fin a la altura de la frase con comienza el segundo párrafo de la Declaración de Independencia:

Sostenemos que estas verdades son evidentes, que todos los hombres son creados iguales...

El debate deportivo sobre el himno nacional es algo saludable, pero, para mí, cuando escucho el himno y lo defiendo, estoy defendiendo a una nación imperfecta, pero a ese ideal, y al esfuerzo por alcanzarlo.

Todos podemos escuchar el himno nacional y sentirlo como queramos, nuestro corazón nos dice cómo.

Al fin y al cabo, es un país libre.

Esta historia fue publicada originalmente el 15 de febrero de 2021, 0:38 p. m..

Greg Cote
Miami Herald
Greg Cote is a Miami Herald sports columnist who in 2025 won a first-place Green Eyeshade award in Sports Commentary and has finished top 10 in column writing by the Associated Press Sports Editors on multiple occasions. Greg also hosts The Greg Cote Show podcast and appears regularly on The Dan LeBatard Show With Stugotz.
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