En la lucha contra el COVID-19, Villa Panamericana de Lima se convierte en villa salvadora de vida
La Villa Panamericana Lima 2019, que fue un modelo de construcción en la historia inmobiliaria del Perú, se ha convertido en una villa salvadora desde que fue adaptada como centro de aislamiento para pacientes leves y moderados de coronavirus.
Luego que a fines del 2020 descendiera el contagio del COVID-19 en el país, se desató una segunda ola, esta vez más brutal que la primera, y hubo que duplicar la capacidad para acoger a miles de personas que no tenían dónde pasar la cuarentena.
Según EsSalud, la agencia estatal que administra en esta emergencia la Villa Panamericana, entre enero y febrero se atendieron 4,556 personas diagnosticadas con el virus. La gran mayoría se recuperó y fue dada de alta. Un porcentaje muy pequeño fue derivado a la sala de observación, que funciona con todos los adelantos tecnológicos en la misma Villa.
Varias personas entrevistadas por el Nuevo Herald se mostraron muy agradecidas por la atención recibida en la Villa, que incluye una habitación personal, chequeo médico todos los días, medicamentos, cuidado permanente a cargo de enfermeras y alimentación tres veces al día. Todo sin costo alguno.
“Este centro está abierto para todas las personas con casos confirmados y que no tengan condiciones de aislamiento en su casa o vivan con alguien a quien puedan poner en riesgo como un adulto mayor o una persona enferma”, explicó el doctor Pedro Ripalda, portavoz de EsSalud. “Solo tiene que llamar al número especializado en COVID-19 [107] para hacer los preparativos y recibir a la persona necesitada”.
Ripalda señaló que de las siete torres de la Villa se habilitaron dos el año pasado con capacidad para 1,112 camas. En enero habían más de 1,000 camas ocupadas y se pidió habilitar dos torres más, que quedaron listas a partir de marzo y con ello se duplicó la capacidad de camas disponibles.
Al final de febrero habían sido internadas 2,847 personas en la Villa en lo que va de 2021.
“El costo por cama-día [cada persona en un día] es alrededor de $40”, detalló Ripalda. “Eso incluye toda la operación, desde la parte administrativa, seguridad, hotelería, limpieza, desinfectado, médicos, enfermeras, técnicos en salud, bioseguridad y todo lo relacionado a tener en funcionamiento este programa. Si se incrementa el número de pacientes estamos preparados para habilitar nuevas torres”.
Cada paciente se queda un promedio de dos semanas en aislamiento, y la atención que recibe es 24 horas al día los siete días de la semana.
La partida de nacimiento de la Villa Panamericana Lima 2019 puede ser mostrada con satisfacción y servir como un ejemplo.
Se trata del primer complejo en la historia inmobiliaria del Perú que se construyó con un concepto ecoamigable y, sobre todo, pensando en las personas con discapacidades.
Cuando en septiembre del 2016 Carlos Neuhaus Tudela tomó las riendas del Comité Organizador de los Juegos Panamericanos Lima 2019 nada estaba hecho.
Lo primero que hizo Neuhaus fue formar un equipo con gente competente en cada área. Pidió al Congreso leyes que facilitaran su labor y solicitó la asistencia técnica del gobierno del Reino Unido, que tenía la experiencia de haber organizado con éxito y cuidando cada penique los Juegos Olímpicos de Londres 2012.
El primer gran consejo de los británicos fue levantar la Villa Panamericana en una zona deprimida de la ciudad para elevarla y reforzar el autoestima de sus pobladores. Así se escogió Villa El Salvador, con alrededor de 400,000 habitantes que viven en un área de 35 kilómetros cuadrados, el segundo de mayor densidad poblacional de los 43 distritos que conforman Lima.
En marzo del 2019, Neuhaus anunció que estaban listos para ser habitados los 1,096 apartamentos de las siete torres de la Villa Panamericana, un lugar con ramplas y accesible en todos sus espacios a las sillas de ruedas; con pisos pododáctiles (relieve) para personas con limitaciones de visión; luminarias LED y griferías con controles de flujos para el ahorro de energía y agua; sistema de reúso de aguas grises que salen por el lavatorio y la ducha (el líquido luego de pasar por una planta de tratamiento sirve para el riego de las área verdes del complejo).
Los apartamentos estaban en proceso de ser vendidos cuando se convirtieron en una opción para frenar el contagio de la pandemia.
Desde entonces nunca ha habido una queja de la Villa Panamericana, ninguna duda sobre la gestión para levantarla, pese a que la peste de la corrupción corroe la obra pública en el Perú.
Incluso el candidato a la presidencia de la república, Rafael López Aliaga, no es ajeno a la impecable labor realizada por Neuhaus.
“El [Neuhaus]ha mostrado la manera de hacer obra pública de forma transparente”, señaló López Aliaga. “Y lo digo pese a que pertenece a un partido político ajeno al mío”.
Y esa buena obra gestionada por Neuhaus en la Villa Panamericana se extiende con esos edificios que ahora ayudan a salvar vidas.
Esta historia fue publicada originalmente el 4 de marzo de 2021, 10:53 p. m..